Resumen
Este trabajo pretende acercarse a uno de los miembros de la primera generación de agrónomos españoles formada a principios del siglo XIX, dentro de nuestro proyecto de investigación de la historia de la enseñanza de la agronomía en España en la crisis del Antiguo Régimen. Se trata de la figura de José Alonso y Quintanilla. Al estudiar a este personaje podremos comprobar, además, que formación científica se podía adquirir en plena crisis del Antiguo Régimen en Madrid.
Introducción
Dentro de nuestras preocupaciones historiográficas acerca de la enseñanza de la agricultura en la crisis del Antiguo Régimen, hemos dedicado especial atención a la primera generación de agrónomos españoles formados, la mayor parte de los mismos, en el Jardín Botánico madrileño, y que encontramos opositando a la primera convocatoria de plazas de catedráticos de agricultura, según el plan organizado por
Hace unos años publicamos, también, dos trabajos sobre dos miembros de la mencionada generación: Francisco Martínez Robles
[3], y Francisco Gil y Rodríguez, aunque éste se formaría en Valencia[4]. Por otra parte, estamos preparando un acercamiento a la figura de Pascual Asensio, sin duda el personaje que más importancia tuvo en el campo de la enseñanza de la agronomía en reinado de Isabel II, al participar en el proceso de creación de
Los estudios de Alonso y Quintanilla
A pesar de todas las dificultades y problemas de las primeras décadas del XIX español, es interesante comprobar el tesón de aquellos Asensio, Martínez Robles, o Alonso y Quintanilla, entre otros, por adquirir conocimientos aprovechando las instituciones educativas que
José Alonso y Quintanilla nació en Madrid, y estudió gramática castellana y latina, según una certificación del preceptor de latinidad y humanidades, Luis de Mata, expedida en septiembre de 1807. En el curso que transcurrió de octubre de ese año hasta junio de 1808 asistió a las clases de lógica y metafísica en los Reales Estudios con Andrés Sevilla, a la sazón catedrático sustituto en la institución en ese momento. En el curso siguiente completó esta formación con otro profesor, Elías Portocarrero.
La formación científica se centró en las Matemáticas en el primer curso citado y en los mismos Reales Estudios, con el catedrático Francisco Verdejo González[7]. El currículum de matemáticas incluyó las siguientes materias: aritmética, álgebra, geometría y trigonometría. Su interés por la ciencia le llevó a realizar dos cursos de física experimental con el profesor Joaquín Vega (1809/10 y 1810/11), y en los mismos Reales Estudios[8]. La química fue estudiada en el Real Colegio de Farmacia en dos años, también (1813/14 y 1814/15), con Antonio de
Toda esta formación le permitió, a partir de 1815, acceder a algunas responsabilidades. El día 23 de octubre de 1815 fue nombrado profesor sustituto de
La formación botánica y agronómica
Nuestro protagonista asistió al curso de botánica que se impartió entre mayo y octubre de 1814, aprobando el examen correspondiente. Al parecer, se distinguió en algunos actos y en la descripción de plantas. Se volvió a matricular, con el mismo éxito, en el curso siguiente del año 1815, y se lució en la disertación de los sistemas botánicos que le encargó el maestro Mariano Lagasca, así como en la historia de esta ciencia. Siguió asistiendo a los sucesivos cursos de los años 1816, 1817 y 1818, y a las herborizaciones realizadas en los alrededores de Madrid. Tan buen alumno fue Alonso y Quintanilla que su profesor le confió en el último curso el encargo de impartir las lecciones de repaso.
La formación botánica de nuestro protagonista se completó con su asistencia, durante tres cursos (1815, 1816 y 1817), a la cátedra de botánica aplicada a la medicina.
La formación agronómica fue impartida por el máximo especialista del momento, es decir, por Antonio Sandalio de Arias[11]. Siguió los cursos de 1815 y 1816, disertando sobre fisiología vegetal ante el infante don Carlos. Sabemos por una certificación firmada por Simón de Rojas Clemente que fue aprobado por todos los profesores en la convocatoria de premios de botánica aplicada a la agricultura. Se le propuso para el tercer premio de esta especialidad (las otras especialidades eran de botánica general y botánica médica). El tema desarrollado por Alonso y Quintanilla se incluyó en
El título de Botánico
Una de las disposiciones más importantes en la historia de la botánica y de la agronomía españolas es una real orden de 19 de noviembre de 1815. Por esta orden se aprobó el plan de premios propuesto por los profesores del Jardín madrileño para fomentar el estudio de ambas disciplinas científicas, y para recompensar la aplicación de los que sobresaliesen en dicho aprendizaje. La medida que nos interesa es la que estipulaba que, junto con el premio a los mejores alumnos en botánica general y en botánica aplicada a la agricultura, se les concediese el título de Botánico del Real Jardín Botánico. Dicho título otorgaba preferencia a la hora de obtener cátedras de botánica y de agricultura en toda
Alonso y Quintanilla en las oposiciones a cátedras de Agricultura
Como hemos estudiado,
Al final del proceso selectivo obtuvo la cátedra de León[12]. No parece que funcionara dicha cátedra, como ocurrió con la mayor parte de las mismas, con excepción de la toledana, que estuvo a cargo de su compañero Francisco Martínez Robles.
El botánico
José Alonso y Quintanilla fue viceprofesor en el Real Jardín Botánico en el año 1832. Después se le ascendió a catedrático de botánica en el año 1846, para luego pasar a serlo de
“…and the third is Don Juan Alonso y Quintanilla, professor of descriptive botany, who conducts also botanical excursions, as well as exercises in determining plants”[15]
[1] MONTAGUT CONTRERAS, E., “La enseñanza de la agricultura en la crisis del Antiguo Régimen”, en Torre de los Lujanes, nº 40, (1999), págs. 197-248.
[3] MONTAGUT CONTRERAS, E., “Francisco Martínez Robles, catedrático de agronomía y amigo del país en el reinado de Fernando VII”, en Torre de los Lujanes, nº 37, (1998), págs. 245-280.
[4] MONTAGUT CONTRERAS, E., “Francisco Gil y Rodríguez. Botánico, agrónomo y amigo del país en
[5] CARTAÑÀ, J., Agronomía e ingenieros en
[6] Al respecto, es muy interesante el trabajo de BERTOMEU SÁNCHEZ, J.R., “La colaboración de los cultivadores de la ciencia españoles con el gobierno de José I (1808-1813)”, en GIL NOVALES, A., (ed), Ciencia e independencia política, Madrid, 1996, págs. 175-213, y en http://www.uv.es/=bertomeu/pub/colaborado.pdf.
[7] Sobre este importante matemático se puede consultar, MAZ, A., y RICO, L., “Situaciones asociadas a los números negativos en textos de Matemáticas españoles de los siglos XVIII y XIX”, PNA, 1(3), 2007, págs 113-123. Verdejo publicó en el año 1794 un Compendio de matemáticas puras y mixtas.
[8] Sobre la física y las matemáticas del período, vid., SÁNCHEZ RON, J.M., “Las ciencias fisico-matemáticas en
[9] PORTELA, E., y SOLER, A., “La química española del siglo XIX”, en LÓPEZ PIÑERO, J.M., (ed.), La ciencia en
[10] Sobre este profesor, véase SÁNCHEZ ALMAZÁN, J, ALCALÁ, L, y SÁNCHEZ CHILLÓN, B., “Las colecciones de Geología del MNCN”, en http://www.rjb.csic.es/pdfs/Anales_09(1)_259_333.pdf
[11] A falta de un estudio monográfico de este importante personaje puede consultarse: MISAS JIMÉNEZ, R.E., “Un profesor de la enseñanza agrícola desde
[12] ARSEM (Archivo Real Sociedad Económica Matritense), legajo 279/25.
[13] COLMEIRO, M., La botánica y los botánicos de la península hispano-lusitana. Estudios bibliográficos y biográficos, Madrid, 1858, págs. 205-206.
[14] Véase, también, CORTES LATORRE, C., “Aportaciones a
[15] JACKSON HOOKER, Sir William, Hooker’s Journal of Botany and Kew Garden Miscellany, Vol. II, London, 1851, págs. 181-182.