Revisando la obra más conocida de Thomas
Hobbes, El Leviatán, me di cuenta de un hecho aparentemente trivial
pero que bien observado puede explicar en parte el porqué de la consolidación
en Venezuela de lo que se ha dado en llamar Revolución Bolivariana.
Cuando uno lee el texto de Hobbes, que sin
duda es una de las obras más importantes sobre el poder y su ejercicio, se
encuentra en varias oportunidades con la palabra “Soberano”, y nos damos cuenta
que su significado se ha modificado en nuestro país: de referir a un persona
que tiene un poder absoluto se ha transformado en sinónimo de pueblo.
Cuando escucho a un opositor del gobierno
actual autodenominarse “Escualido” usando el término expresado por el propio
presidente Hugo Chávez para denominarlos, entiendo como no lo han logrado
vencerlo: están usando los modelos mentales de su adversario. La Revolución
Bolivariana más que ser un cambio del modelo económico o político, es una
transformación de los paradigmas de la sociedad venezolana, en definitiva es
una revolución del lenguaje.
Y vemos entonces a Hugo Chávez como un
“Adán Tropical” poniéndole nombres a todo lo que existe en este Edén de país.
No existe institución del Estado que no haya sufrido de un renombramiento: el
antiguo Consejo Supremo Electoral es ahora el Consejo Nacional Electoral; la
Corte Suprema de Justicia pasa a ser el Tribunal Supremo de Justicia; el
Congreso Nacional fallece y nace la Asamblea Nacional…
Para superar al gobierno de Chávez hay que
dejar de caer en el juego de usar su lenguaje: dejar de llamarse escuálidos
para llamarse oposición, y luego dejar de ser oposición para llamarse
alternativa…
Una revolución del
lenguaje se combate con palabras, y éstas deben estar cargadas de un
significado que esté en sintonía con las aspiraciones de las mayorías
empobrecidas del país.