¡No hay nada que hacer! O, al
contrario ¿Será muchísimo lo por hacer?
El
recién evento electoral venezolano, ha concluido, con los resultados conocidos,
las aguas han vuelto mansas a sus cauces y todo sigue igual, aunque distinto y
es como si una excepción le hubiera surgido al gatopardismo.
Electoralmente,
el evento cumplido en Venezuela el pasado 7 de octubre, es totalmente distinto,
desde y para ambos candidatos.
Para Chávez, es totalmente diferente al primero y al segundo que lo mantienen
en la presidencia; para Capriles, no solo es diferente, sino totalmente nuevo.
A
juzgar por los VOTOS obtenidos por Chávez, alrededor de 7.400.000, ello implica
que no creció de manera electoralmente cuantitativa; Capriles, al contrario con
sus más de 6.000.000 de sufragios, se convierte en un fenómeno electoral.
Si se
juzga por las condiciones económicas actuales de Venezuela, con una deuda
económica externa sextuplicada, con la baja en la producción de petróleo y con
unas importaciones de alimentos y otros bienes, superiores al 80% y venta de
sus reservas de oro, es explicable entonces que el desempleo, el hambre y la
pobreza arrecien y acosen al pueblo venezolano y aun a pesar de las
expropiaciones de industrias, comercios y tierras. Si durante 14 años, en
mejores condiciones económicas, incluso por los precios internacionales del
barril de petróleo, Chávez no logró derrotar el desempleo, el hambre y la
pobreza, menos puede lograrlo en el próximo sexenio, de su socialismo del siglo
21 y muy a pesar de sus milicias y de su máquina de instituciones y servidores
públicos obsecuentes, incluida la Rama Judicial y a pesar de la pretendida
internacionalización de su modelo, a través de mecanismos regionales como ALBA, UNASUR etc.
¿Qué
es lo que mantiene a Chávez al frente de Venezuela?
No es
precisamente la transformación de la sociedad venezolana; no son los retrocesos
del desempleo, el hambre, la pobreza y la exclusión social, los que lo
mantienen en el poder; subyace en el fondo, como si el pueblo venezolano haya
preferido: el “mejor malo conocido, que bueno por conocer”.
Quizás
sea eso, en ese como “subconsciente colectivo”, lo que determinó la tercera
reelección de Chávez.
Pero
otear por esos horizontes del “colectivo”, permite sostener que se impuso la
COHESIÓN, sobre la COHERENCIA. A tono con ello, - y en otros artículos he
discurrido sobre lo que denomino el capital
electoral de las tragedias-, Chávez,
en mi sentir, muy hábilmente recurre a la tragedia –así lo percibí desde su
anuncio- y rompiendo aun su intimidad personal, revela al mundo su “estado de
salud” y lo capitalizó a su favor: el cáncer con su metástasis, al menos
físicamente externa, no han hecho ninguna mella en su integridad sicofísica,
reforzado desde el control de todos los medios de difusión y reproducción de su
imagen, -y de su discurso-, especialmente la TV; un aparataje para
militar y político: las milicias socialistas; todas las armas del Estado
Venezolano, obsecuentes y deliberantes y económicamente el recurso
expropiatorio, porque: “Chávez lo que dice, lo hace”, como se llegó a difundir
en los medios aun internacionales.
Todo
el condicionamiento anterior, “enriquece el discurso” de Chávez, -si así puede
llamarse- y posibilita, entre los odios, rencores y las esperanzas del
ciudadano común y corriente, que se cree en el colectivo la imagen de que son
valiosos otros 6 años de espera, en la “construcción” y advenimiento de la
justicia social, la paz, el Estado de Bienestar, acudiendo incluso a prácticas
asistencialistas. ¡Zanahoria y garrote!
Justamente
el populismo chavista, de su lucha contra y por la (IN)justicia, la
(DES)igualdad, por la
derrota del hambre y la pobreza, son las piezas maestras, que en el colectivo,
logran la cohesión, en tanto la virtud del discurso populista, consiste en
convertir lo que es el objeto y el fin de la contienda, en las propias
ataduras, en las propias cadenas, de aquellos por quienes se libra la lucha. Podemos
ver mejoras en el “discurso chavista”, pero no suficientes en el contexto
cultural y político internacional, como para atribuirle liderazgo a ese nivel;
a la democracia le falta, pero no le es suficiente, un verso.
Construido
el colectivo, la cohesión aflora, irreflexiva, y los eventos, cualquier evento
electoral y sobre todo la DEMOCRACIA terminan siendo solamente, un vulgar acto
de: DEPÓSITO y CONTEO de los SUFRAGIOS.
En
apoyo de lo anterior, brota la cantidad; Chávez no aumenta la cantidad de sufragios
a su favor, después de 14 años de revolución “socialista siglo XXI” y tampoco
es que conserve los de la primera y segunda contiendas electorales; Chávez ha
disminuido su capital electoral, pues a esta elección, suponemos, han
concurrido muchos venezolanos que ejercen por primera vez su derecho al
sufragio, jóvenes por lo menos en el rango entre 18 y 30 años de edad, que con
máxima probabilidad, han preferido sufragar por Capriles, que con buenas
razones logra disminuir el abstencionismo, pero que más allá de eso, es una
NOTIFICACIÓN al régimen, que en torno suyo ha CRECIDO y se ha organizado,
coherentemente, la oposición.
Los
sufragios por Capriles, no pueden estudiarse solo desde disminución de la
abstención y a ello basta preguntar: si 14 años de gobierno de Chávez, con
todos los recursos y con todo el poder y el poderío a su disposición, no le
permitieron aumentar el número de sufragios a su favor, ¿Cómo puede hablarse de
disminución de la abstención? Por el contrario, los sufragios por Capriles,
indican antes que disminución de la abstención, un positivo INCREMENTO de la
PARTICIPACIÓN CIUDADANA, en la orilla de la OPOSICIÓN.
Pero,
lo importante no es que los sufragios por Capriles, estén en la orilla de la
oposición; lo importante de ellos es que el régimen chavista, ha sido
notificado del surgimiento organizado de una oposición ciudadana, nueva,
organizada y coherente y ello marca la sustancial diferencia entre CHAVEZ y
CAPRILES.
CHAVEZ
encarna el colectivo, la cohesión, esa que apenas eufemísticamente podría
llamarse DEMOCRACIA de VOTOS y de DEVOTOS, en tanto CAPRILES, es la presencia
viva de la DEMOCRACIA de CIUDADANOS y CIUDADANÍA, desde la comunidad y la
coherencia.
CAPRILES
retoma y reconquista para la DEMOCRACIA, la PLAZA PÚBLICA; Chávez apena si
logra sacar las “tropas” que le pertenecen a las calles; CAPRILES, sin
proponérselo, logró conquistar a la JOVEN POLÍTICA del CONTINENTE y notificar a
toda AMÉRICA, que la DEMOCRACIA, no es un juego artificial de
IMAGEN-MEDIOS-ARENGAS, bajo el cual florecen disfrazadas tiranías populistas,
que bajo la estabilidad y CONTINUIDAD DEMOCRÁTICA, terminan solo siendo
GOBIERNOS CONTINUISTAS, sustentados en meras mayorías antidemocráticas,
concretadas en el acto electorero del DEPÓSITO y CONTEO de los VOTOS de sus DEVOTOS, como si
el gobierno y la administración del Estado, de todo lo que es res publicae,
fuera cuestión de mera cofradía, meras acciones pietísticas –mesianismo- y no
asunto de CIUDADANOS y CIUDADANÍA, por la VIDA y la LIBERTAD.
CAPRILES,
ha notificado que en AMÉRICA, la DEMOCRACIA de VOTOS de DEVOTOS, no irá más.
Por: Nelson Hurtado Obando
Twitter: @abogadohurtado