Los Goonies es una película de aventuras en el sentido más puro de la palabra. Desde el primer minuto -ese espectacular arranque- la cinta pasa a ser una vorágine de persecuciones, fuego y tiros. El protagonista de la función es Mickey, un chaval de trece años que forma, junto a su hermano mayor y sus amigos, una pandilla que se autodenomina "Los Goonies" y que, juntos, pasarán a vivir la experiencia más trepidante y frenética de sus vidas. Así planteado, lo peor de la película es que haya quien considere que su único público potencial es el adolescente; sin embargo, basta con arañar un poco en la superficie para comprobar que el trío Donner & Columbus & Spielberg no iban a quedarse simplemente con eso. De esta forma, y sin que le reste un ápice de emoción al conjunto, encontramos acertados ecos de crítica social -esa criatura deforme, pero con buen corazón, en la que es la referencia más directa a E.T, junto con el paseo en bicicleta- y un buen puñado de guiños cinematográficos, como Superman: la película (Richard Donner, 1978) u otro largometraje icono de los ochenta como Los Gremlins (Joe Dante, 1984). Por tanto, este sano ejercicio de divertimiento en la línea del relato de aventuras más clásico, garantiza satisfacer al público de todas las edades y de todo nivel de exigencia, desde al más al menos implícito.
Aliñada con estudiadas gotas de intriga, misterio e, incluso, terror, si hay algo que destaca en Los Goonies, además de su inconfundible envoltorio de cine comercial, es su sano sentido del humor. Francamente divertida, la cinta contiene algunos momentos desternillantes, como el curioso método para abrir la puerta del jardín de la casa del personaje de Mickey o el primer encuentro entre la pandilla de niños y la madre del monstruo. Asimismo, también merecen subrayarse una puesta en escena y unos efectos especiales muy avanzados para la época, un ritmo que no decae en ningún momento y un acertado elenco de carismáticos actores que, treinta años después del estreno del film, aún son recordados por sus interpretaciones en esta obra.
Filmada prácticamente en orden cronológico para hacer la tarea más sencilla a los niños y con la pegadiza melodía de The Goonies `R´ Good Enough de Cyndi Lauper como característica banda sonora, Los Goonies destila esa esencia a serie B que la hace tan inconfundible y traza, de forma muy inteligente, cómo debería ser el cine de aventuras orientado a toda la familia. En esta línea, Super 8 (J.J.Abrams, 2011) no sólo ha sido la que mejor ha seguido su patrón, sino que además constituye el más honesto homenaje que se haya realizado nunca sobre una película, en definitiva, destinada a aquel que ha soñado alguna vez con leyendas, mapas, monedas de oro o barcos pirata.