Allá por el verano de 2010
–mira que ya ha llovido y se ha quemado media España desde entonces- el
gobierno socialista del inefable José Luis Rodríguez Zapatero decidía subir el IVA para intentar salir de una crisis que ni siquiera
había visto llegar. El por entonces líder de la oposición, Mariano Rajoy, calificaba
aquella medida como “insolidaria,
injusta, contraproducente y además ineficaz”. Su colega de partido y actual
ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, el señor Cristóbal Montoro, expresaba con un par de pelotas "el no más rotundo, más firme, a la subida del
IVA” ya que perjudicaría “al
consumo, cuya caída está en la raíz de la crisis que estamos
atravesando, perjudicará al empleo, traerá más paro, puesto que llevará contra
las cuerdas a pequeñas y medianas empresas, a autónomos y en definitiva dará
una situación todavía más compleja y más difícil”. Dos años después, y
paradójicamente, el tan valiente Cristóbal Montoro arruga ahora sus pelotillas
para defender la subida del IVA del actual gobierno del Partido Popular. Por el
contrario, el señor Pérez Rubalcaba,
que aplaudía la subida del IVA del gobierno socialista, dice ahora que el
gobierno del PP ahoga a los españoles con esta medida. A mí, que sin duda no he
recibido una educación tan ilustrada como la de sus señorías, siempre me han
enseñado que cambiar de opinión de manera tan arbitraria y espontánea es propio
de gilipollas. Si, además, juzgamos a estos impresentables por sus actuaciones
inoportunas, sus discursos repletos de incoherencias y sus decisiones e
indecisiones constantes, esta idea se refuerza todavía más. Desde luego, no es
lógico en ninguna persona –y mucho menos en un gobernante- decir un día que
subir el IVA llevará a los ciudadanos a la ruina y dos años más tarde afirmar que
es la salvación. En fin, que queda demostrado una vez más que los políticos son
bastante parecidos no solo en cuanto a su capacidad sino también en cuanto a su
catadura moral, y que pertenezcan al bando que pertenezcan, cuando hay que
recortar, siempre recortan a los mismos.
Por supuesto, espero que esta subida del
IVA sirva para algo -por el bien nuestro-, pero a priori parece una de las
medidas –aparte de injusta- más equivocadas que puede tomar cualquier gobierno.
Es evidente que el consumo no se reactiva subiendo los precios, mucho menos en
una población con casi un 25% de parados y con un sueldo medio que no llega a
los mil euros mensuales. No hace falta estudiar la carrera de económicas para
darse cuenta de esto. El gobierno, con esos estúpidos y simplones estudios que
dice elaborar, cree que aún bajando el consumo la recaudación se verá mejorada
por el aumento de impuestos y calcula que se ganarán 8.000 millones de euros,
que es lo que ellos se ventilan en las sillas de un estúpido aeropuerto sin vuelos.
Eso sí, para darnos ánimos, algunos miembros del PP dicen que valoran muy
positivamente el esfuerzo de los españoles por las medidas tan duras que están
sufriendo, al tiempo que critican a aquellos que intenten pagar en negro para
ahorrarse el IVA. Y eso está muy bien. Pero estaría mejor incluso que nuestros
gobernantes nos dijesen si todo ese dinero que pretenden recaudar va a servir
para abrir plantas cerradas en hospitales públicos o para financiar a urdangarines y bankias. Desde luego, para esto último, conmigo que no cuenten.