Clubes de Comunicación Estudiantil
Comunicación | 02/09/2012

Cuando docente del Benigno Malo, primer plantel educativo secundario del sur ecuatoriano, llegó hacia mí un joven de 15 años, quería hablarme urgentemente sobre su problema vital, la ausencia de sus padres que por razones de trabajo residían en EEUU; era el único hijo y había quedado al cuidado de su tío; la vida del joven --según me contó-- se desenvolvía como barco a la deriva, no tenía objeto su existencia y el dinero y prendas de vestir que le enviaban del exterior no era estímulo de ninguna manera.  Mientras me hablaba, su rostro poco a poco se iba contrayendo por  la emoción y el efecto de descargar su interior ante alguien que por fin y por primera vez le escuchaba con interés. Mire, me dijo, “de qué me sirven este dinero y estas ropas si ya son diez años que no veo a mis padres. Me estoy olvidando del rostro de mi madre…” Y se desató en llanto.

En mi condición de Comunicador Social y Docente por largos años, había comprendido que la educación regular no es suficiente para la formación de los jóvenes, entonces, emprendí en la tarea de trabajar paralelamente con grupos juveniles, atendiendo a sus demandas de acción, comunicación y apoyo a su fuerza espiritual. Aquél joven, me habló porque le dijeron que teníamos una alternativa de actividades a nivel de la radiodifusión, excursiones y contacto con la naturaleza y eventos junto a otros adolescentes, y desde ese inicio ya lejano, hemos transitado por donde hemos podido, buscando puertas para hablar con los jóvenes y decirles muchas cosas. El mensaje básico es llegar a la mente juvenil para mostrarles lo bueno de la lectura, la investigación, el contacto y respeto hacia la naturaleza, el trabajo, el estudio, la creación del conocimiento, la participación periódica y permanente en eventos expositivos orales, la pérdida del temor a hablar y expresar el pensamiento, el amor por la patria y la familia, por los personajes que hicieron historia y el amor por la vida.

Este proyecto nació en Ecuador en 1982 y hoy se mantiene con bajo perfil mediático en varias provincias del país. Miles de jóvenes han pasado por esas experiencias y hoy son buenos ciudadanos. En estos últimos días, al tener conocimiento de que realizamos programas de radio de notable sintonía y encuentros con la participación de los más postergados, la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, Senplades, ha resuelto proporcionarnos el aval, y eso es muy importante. Mientras tanto, seguimos caminando y golpeando puertas de colegios para que nos den la oportunidad de conversar con los jóvenes. Todo lo realizamos con recursos propios y con la ayuda de personas y entidades que sufragan pequeños gastos. ¿Hasta cuándo lo haremos? Como hemos respondido a ciertos medios, hasta que mantengamos la virtud de extrañarnos y admirarnos ante la enorme capacidad de los jóvenes y su impostergable afán de decir lo que sienten, lo que piensan y lo que significan sus experiencias personales; hasta que la vida diga basta. Entonces habremos cumplido con nuestro deber de devolver siquiera una parte de lo mucho o lo poco que nos ha brindado.

 

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

www.proyectoclubesdecomunicacion.blogspot.com

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