¡Etiquetas las de la ropa!
Existen diversas formas de expresión, el dialogo es una de
ellas; e inclusive se puede dialogar de distintas maneras. Quiero hacer énfasis
en los diálogos entre dos o más personas, llamado también; conversación.
Una conversación inicia entre personas que coinciden en un
lugar, un tiempo y un espacio; esto requiere receptores y de igual manera
emisores. Las conversaciones por lo regular inician con un intercambio de
gustos, credos, conocimientos, experiencias, deseos, sentimientos, etc. Pudiera
parecer obvio pero a ciencia cierta sabemos que la forma en la cual nos
comunicamos, no solamente es oral, si no también físicamente e incluso
inconscientemente.
Toda conversación debe ser desarrollada en base al respeto, a
saber escuchar, hablar en el tono adecuado, no interrumpir y lo más importante
es practicar la empatía. Sabemos que existen conversaciones fatuas y de igual manera conversaciones sobre temas
que nuestra sociedad llama “controversiales”.
Me gustaría detenerme un tanto aquí, ya que sabemos que con
las diferencias que existen entre los receptores y emisores a veces orillan a
la crítica, prejuicios, elitismo, distinción social, etc.
Leyendo en un diccionario, llamo mi atención el significado de
la palabra comunicación, ya que decía que era una facultad del ser humano; y si
esto es así no debería haber gran lío en tratar de entendernos los unos a los
otros. Lastimosamente sabemos que el 90% de los seres humanos busca
reconocimiento y por supuesto la superioridad, aunque no suena mal ya que es lo
que nos ha venido vendiendo la mercadotecnia en los últimos años, debemos
procurar la igualdad entre todos, así que los invito a no criticar a quienes
opinan distinto a nosotros, ni burlarnos de la manera en que se expresan
ciertas personas, y mucho menos atrevernos a etiquetar por una religión, por un
punto de vista o por el tipo de declaración que sea que nos compartan.
Así que espero que digas igual que yo, “Etiquetas las de la
ropa”. Que te unas a mí en deseo y practica a no etiquetar, no criticar, y a
hacer esta invitación a quienes nos rodeen.