"Los problemas en la Democracia
se resuelven con más Democracia"
En México, estamos en vísperas de que el Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación se pronuncie en relación con la validez de la
elección presidencial.
El artículo 210, 6, del Cofipe establece que La etapa de
dictamen y declaraciones de validez de la elección y de presidente electo de
los Estados Unidos Mexicanos, se inicia al resolverse el último de los medios
de impugnación que se hubiesen interpuesto en contra de esta elección o cuando
se tenga constancia de que no se presentó ninguno y concluye al aprobar la Sala
Superior del Tribunal Electoral, el dictamen que contenga el cómputo final y
las declaraciones de validez de la elección y de presidente electo.
Cuando se produzca tal declaración habrá concluido formalmente el
proceso electoral. El artículo citado expresa en su punto 1: El proceso
electoral ordinario se inicia en octubre del año previo al de la elección y
concluye con el dictamen y declaración de validez de la elección de Presidente
de los Estados Unidos Mexicanos.
Dentro del proceso electoral por concluir, la etapa posterior a la
jornada electoral del 1er domingo de julio ha sido abundante en impugnaciones e
imputaciones de todo tipo, la mayor parte en los medios tradicionales y redes
sociales, con el ánimo evidente de favorecer los intereses de quien las
produce.
Hasta ahora todo se ha dado, relativamente, dentro del marco legal, lo
que habla bien de partidos y candidatos, sin descartar los excesos de algunos
actores políticos y autoridades, ansiosos de quedar bien con quien estiman que
puede ser el próximo Presidente de la Republica.
Inmersos dentro de este ambiente, considero pertinente hacer algunas
reflexiones con el ánimo de contribuir a ponderar lo ocurrido y prepararnos
para la declaración que se espera dentro de un ambiente de enorme expectación.
Las
motivaciones ciudadanas:
Estoy convencido que las elecciones fueron antes que nada una evaluación
del gobierno Federal en turno, así lo escribí en algunos artículos, cuando aún
era tiempo de precampañas o inicio de las campañas políticas: Tiempo de cobrar los “costos políticos" y La Cultura de la Evaluación Política.
Creí entonces, como lo sigo creyendo ahora, que “La evaluación
del desempeño de los gobernantes es el camino correcto para obtener un Buen
Gobierno”, y que en México hay numerosos ejemplos, en las elecciones
recientes, que revelan el desarrollo de la Cultura de la Evaluación Política
entre los ciudadanos.
Sobre esas consideraciones, creo que la mayor motivación ciudadana fue
la de cambiar al partido en el poder: el PAN, sin importar a quien postulara.
En mi concepto, para la observable opinión general de la ciudadanía, el
PAN dispuso de dos sexenios suficientes para demostrar su interés en servir al
Pueblo Mexicano, pero no lo hizo; en cambio actuó en forma indiferente y aun
antagónica al sentir mayoritario, por lo que la constante en la mayoría de las
elecciones locales fue el repudio a sus candidatos con las consiguientes
derrotas, la mayoría a manos del PRI.
Bajo ese repudio popular y para evitar ser evidenciado de peor forma, el
PAN opto por las alianzas, que si bien no le permitieron decir que gano, por lo
menos si le evitaron ser exhibido como un perdedor constante, tal como se vio en Puebla, Oaxaca y Sinaloa,
en donde fue tanto el descredito de los gobernadores priistas que era
previsible que perdieran.
El mejor ejemplo del rechazo ciudadano se dio en Michoacán, en donde la
hermana de Calderon, con todo el apoyo del Presidente y su aparato burocrático,
no pudo vencer al PRI, en un Estado considerado bastión del cardenismo el perredismo perdió la gubernatura y quedo en
tercer lugar.
Por eso creo que gran parte de la ciudadanía voto con tal propósito
fundamental en la mente: evitar que el PAN continuara en la Presidencia; y las
opciones viables para lograrlo eran el PRI con Peña Nieto y la Izquierda con
Lopez Obrador.
Votos e impugnaciones:
El cómputo de los votos que debió darse
en un ambiente de normalidad democrática se vio empañado por la apresurada
irrupción de Calderon en la escena política, arrogándose atribuciones que no le
correspondían y de la candidata panista, también deseosa de congratularse, que
admitió el triunfo ajeno a toda prisa y sin el menor rubor.
Fue notorio además, el cinismo con el
que se admitió el manejo deshonesto de las encuestas con propósitos de
manipulación electoral; algo que advertimos desde los tiempos de la precampaña
panista en donde descaradamente se hizo uso de este medio en contra de Cordero;
así lo escribí en su oportunidad, dentro de un artículo titulado: Las encuestas a modo contra la Democracia, que
después actualice ya dentro del tiempo de las campañas, era evidente
que el aparato gubernamental estaba volcado a implantar la creencia de una
candidatura panista que crecía incesantemente y, pese a lo que otros ahora
opinan, algunos observamos que el PAN, con Calderon al frente hizo hasta lo
imposible para apuntalar a una candidata inviable.
A la especulación inicial acerca de que
las cifras en las casillas podrían haber sido alteradas burdamente, abandonada
por insostenible, se sucedieron una serie de revelaciones acerca de los
recursos empleados, por el PRI y la Izquierda con el fin de desarrollar sus
precampañas y campañas, así como obtener votos a favor.
¿De donde han salido todas esas
revelaciones sobre los manejos financieros?, eso es para mí aun un misterio; no
me convence la presunción de que han sido los propios servicios de inteligencia
de la Izquierda los que han dado con tales datos a partir de un gran esfuerzo
de investigación; si bien estos han sido seguidos en forma muy acuciosa por
algunos medios y periodistas de prestigio.
Mas me parece que “la mano que mece la
cuna” de las revelaciones proviene de otra fuente interesada, tal vez, en
obtener pactos de impunidad y canonjías, que de otra forma parecerían
injustificados e inalcanzables. Eso quizás lograra saberse algún día.
Pero lo que está muy claro es que
impugnar es tarea de Partidos y candidatos, así como de aportar los elementos
de prueba, convincentes y suficientes, para que la Sala Superior del Tribunal Electoral emita su
fallo; sin que se pueda perder de vista la mano de Calderon en la designación
del actual Presidente de la Sala, algo que también mencione desde hace tiempo,
ver: La astucia política de Calderón.
Algunos datos significativos en las
campañas:
Por el PRI y por la Izquierda llegaron
los mejores candidatos, hacia fuera y hacia adentro de los propios Partidos; no
sería justo desconocer los meritos de quienes supieron imponerse internamente,
sorteando toda una serie de “personalidades” del mas disímbolo corte, sin
exponerse a sufrir traiciones, algo de lo que Roberto Madrazo podría decir
mucho, y que también se vio en el PRD en 2006, con Cardenas aceptando una
minúscula dadiva política de Fox, a cambio de su frialdad en Michoacán.
No podemos desconocer además que en el
primer debate, el blanco del PAN y del PRD era Peña Nieto; como si fuera el
candidato oficial, se trataba de exhibirlo como dependiente del “teleprompter”
y de ser alguien carente de argumentos; aun la edecán fue un gancho evidente
para distraerlo e intentar desprestigiarlo; pero no lo lograron, ni Lopez
Obrador, ni Vazquez Mota que saco la peor parte cuando por su inocencia echo
abajo la campaña panista para evidenciar incumplimientos en los compromisos
firmados por el Priista en el Estado de México. Opinar que desde esa óptica, el
ganador de ese encuentro fue EPN, me valió las críticas de algunos en Twitter.
Me queda claro que AMLO fue el mejor
candidato de la Izquierda, muy por encima de Ebrard, porque soporto las
andanadas de todos lados por seis años, y realizo una campaña muy digna, bajo
la presión de la IP que le exigió ser menos critico, algo que desde mi punto de
vista le resto simpatías. Está visto que el “plantón” del 2006, no fue
castigado por la ciudadanía como algunos pronosticaron. Pero también es
necesario darse cuenta que enfrento la maquinaria priista encabezada por los
gobernadores, bien aceitada después de las elecciones locales, todo un trabuco.
Si creo que le afecto mantener por largo tiempo una actitud “políticamente
correcta” y un tanto acrítica con el gobierno Panista, algo que trato de enmendar
ya muy cerca de la fecha de la elección, así como la larga secuela de alianzas y
colaboracionismo de los chuchos con el panismo, que siempre inspiro gran desconfianza.
Por su parte, Peña Nieto se impuso
aparentemente sin mayores problemas dentro del PRI; dueño de un pragmatismo a
toda prueba, no vacilo en apoyar a Eruviel cuando se percato que tenia mayores
probabilidades de éxito que del Mazo en las elecciones para la gubernatura del
Estado de México; así como tampoco dudo en sacar de la escena política a
personajes cuestionados por la ciudadanía, algo fácil de decir, pero no de
lograr sin el riesgo de asumir grandes costos políticos internos. Quizás lo que
más impacto en su campaña fue la protesta juvenil en la Ibero campus DF, alma
mater de Fox Quezada y Vazquez Mota, que creció por desaciertos en algunos de
sus operadores políticos, dando origen al movimiento #YoSoy132, así como su
discurso, inicialmente neutro, que reenfoco estratégicamente en fuertes críticas
hacia los reclamos más sensibles entre los Ciudadanos: Inseguridad Pública,
desempleo, estancamiento económico, pérdida del poder adquisitivo…
Peña Nieto y Lopez Obrador, iniciaron
su promoción política mucho tiempo antes de los periodos que formalmente establece
la Ley, cada uno aprovechando todos los medios a su alcance: EPN los foros políticos
estatales y los medios electrónicos, AMLO en forma directa y con la creación de
MORENA; ambos con fuerte presencia en las redes sociales, particularmente en
Twitter y Facebook, como se pudo observar en el seguimiento diario que hicimos a través del "Twiterometro Político".
Ambos: Peña Nieto y Lopez Obrador
realizaron exitosas labores de gobierno, respectivamente en el Estado de México
y en el Distrito Federal, lo que les valió que sus respectivos partidos
arrasaran sin problemas en sus elecciones locales.
El expediente y la resolución judicial:
Más allá de lo que narran los medios,
quienes conocen a ciencia cierta la consistencia de las impugnaciones son las
propias partes y las autoridades electorales; los ciudadanos de buena fe,
observamos lo que se dice con las reservas del caso: ¿hasta dónde son ciertas y
suficientes?.
Como lo escribí inicialmente, está
claro que las impugnaciones están encaminadas a promover el interés de quien
las presenta, valiéndose de todos los argumentos posibles a su alcance, en eso
consiste la esencia de la tarea de los abogados que los patrocinan y defienden.
Pero la tarea de los jueces es ponderar
las pruebas a su alcance, para pronunciar su fallo de acuerdo a la “verdad
legal”, tarea nada fácil en las condiciones actuales.
Me queda claro además que más allá de
las presunciones legítimas de partidos y candidatos, la voluntad ciudadana en
las urnas debe ser valorada por las instituciones creadas por los partidos
políticos a través de sus representantes en los cuerpos legislativos, así como
de las leyes que nos rigen, eso es algo que nadie puede desconocer.
Ni el PRD, ni el PAN, ni el PRI,
tendrán calidad moral para desconocer el fallo emitido por la Autoridad
Judicial, bajo las leyes que aprobaron en su momento, y si estas resultan
insatisfactorias, habrá que modificarlas o sustituirlas, dentro las normas y
procedimiento previstos en nuestro marco legal, porque los problemas en una
democracia imperfecta e insatisfactoria como la nuestra, se pueden resolver con
mas Democracia.
@adiazpi