Maule: Capital Social
*Jorge Navarrete Bustamante
El desarrollo del capital social y de la gobernabilidad son el soporte fundamental de una buena gobernanza para la competitividad regional y el bienestar social.
En efecto, si entendemos que la gobernanza establece que una sociedad regional no es regida únicamente por el gobierno, sino que éste es parte de una red compleja de interacciones entre instituciones y grupos; es decir, que se desarrolla en un sistema de relaciones políticas y socioeconómicas en que el gobierno es sólo una parte –la más visible- de esa compleja red de interacciones, comprenderemos que es la distribución compensada del poder político y socioeconómico lo que hace la diferencia entre una buena gobernanza y otra que tiene problemas.
Asimismo, si internalizamos que la gobernabilidad,
etimológicamente
hablando, dice relación con la habilidad de gobernar; o sea, por la capacidad
de un gobierno legítimo de procesar y aplicar institucionalmente decisiones políticas
o, lo que es similar, que es el gobierno eficaz de las instituciones políticas
en la resolución de conflictos, comprenderemos que una gobernabilidad de
calidad hace la diferencia entre una región con perspectivas y otra estancada o
involutiva.
Ambas, gobernanza y gobernabilidad, son consubstanciales. Ergo,
NO habrá una buena gobernanza sino existe una gobernabilidad de calidad superior (instituciones políticas
legítimas con decisiones positivamente eficaces)
Empero, ello es una condición necesaria pero no suficiente
pues el capital social es un factor interviniente de vital relevancia en una
buena gobernanza.
En efecto, si entendemos por capital social “la capacidad de acción colectiva
que construyen las personas sobre la base de la confianza social, normas de
reciprocidad y compromiso cívico” (Putman), es decir, que contiene la
sumatoria de recursos morales, de confianza y de mecanismos culturales que
refuerzan a los grupos sociales, asignándole especial referencia también al rol
de prevenir y sancionar socialmente los procesos políticos, económicos y
ambientales, entre otros, comprenderemos que si en una región el capital social
es débil su gobernanza será frágil.
¿Cómo
percibe usted el capital social y la gobernanza en nuestra región?
Cualquiera
sea su respuesta, coincidiremos que nuestro capital social maulino es a lo
menos insuficiente y en la necesidad por tanto de apoyarlo con políticas
públicas o programas regionales para construir confianzas, desarrollar masa
crítica, densificar y ampliar redes, fortalecer liderazgos emergentes, trabajar
en equipo, creando espacios de diálogos, educando para un objetivo y efectivo
control social.
La
Junta de Adelanto del Maule, por ejemplo, es una institución que esencialmente
trabaja y se desenvuelve en ese ámbito, pues su fiel propósito es analizar y
proponer iniciativas estratégicas de desarrollo regional, y también efectuar un
objetivo y efectivo control social.
En
definitiva, el capital social realmente también importa.
MBA.
Universidad de Talca.