He vivido en ciudad Satélite desde hace aproximadamente 18 años y recuerdo mi infancia y parte de mi pubertad, en parques como el hundido y Naucalli, como ustedes saben; un famoso parque, en el cual cuando tengo tiempo aún gusto de visitar, caminar o ir a alguna de las clases que imparten en La casa de la cultura.
Para asistir a la universidad, templo, centro comercial o a algún lugar de diversión; cuando se puede lo hago en carro, aunque de igual manera lo puedo hacer en transporte público.
Últimamente de sabido situaciones
de las que hace algunos años no se escuchaban por esta zona, o por lo menos no
se veía tan común, tengo varios amigos que lamentablemente han sido víctimas de
asaltos tanto en la calle, como en el transporte público. De igual manera
también he sabido de secuestros e incluso asesinatos.
Aunque actualmente se sigue comentando que Ciudad Satélite es
una zona en la cual se puede vivir tranquilo, es algo que aún se pone en duda;
antes solía pasear en los camellones, salir a distraerme con la familia en
centros comerciales, los fines de semana diversión con los amigos, etc. Todo
esto es lo que se extraña, aquello a lo que llamamos convivir con gente bien,
tales como nosotros; conocidos como satelucos.
Decidí escribir sobre la inseguridad, ya que realmente me
preocupa de la misma manera en la que me enoja y me hace sentir tristeza, el
hecho de tener que saber que la mayoría de los satelucos tengamos que salir con
miedo, estrés, nervios, y con esa desconfianza que no permite sentirnos con
paz.
Quiero persuadir a cada uno de ustedes, mis queridos lectores;
a hacer un cambio en Ciudad Satélite y no hacerlo simplemente personal, sino
compartir nuestro sentir, con nuestra familia, amigos, vecinos y seres
cercanos; decirles cuál es nuestra preocupación y luchar por esa paz y por la
seguridad que todos necesitamos tener.
No seamos conformistas, siendo simplemente oidores, no hay que
quedarnos sentados simplemente viendo lo que pasa, sin meter las manos por el
bien; debemos defender siempre lo que es bueno. Procuremos por el bienestar
nuestro y de quienes nos rodean, no esperemos hasta que alguno de nuestros
seres cercanos sufran para poder levantarnos contra quienes hacen el mal. Si
somos testigos de alguna falta a la moral de esta clase, reportemos esto a las
autoridades. No debemos tener miedo, y pongamos manos a la obra por defender
nuestros ideales, siempre.