Tuitear para
un político ha de ser una estrategia sutil y egoístamente inteligente a la hora
de promulgar externamente unos valores que a posteriori se desarrollaran en un
programa electoral.
Se dice que en virtud de cómo te lances a una piscina así te irá:
avanzando, simplemente flotando o por el contrario hundiéndote. En los océanos
de Twitter, al político le puede ocurrir lo mismo.
El valor, ruido o vacío que se aporte en dicho medio social repercutirá en
la imagen que se diluirá del político entre la red.
En España ya
somos más de 5’3 millones de tuiteros, país donde en las
últimas elecciones votaron 24’5 millones de personas de los 35’8 millones de
españoles llamados a votar. Lo que supone, siendo el medio social más ‘adulto’
y con menos presencia de adolescentes en red, que orientativamente el 15% de la
población con posibilidad de votar practica y genera Twitter.
Viendo esto nos hacemos a la idea del potencial y del jugo que se
puede obtener.
Y parte de ahí la motivación que ha
de mover a todo politico a Tuitear : LA GENTE, como motor del movimiento en toda
sociedad, LAS PERSONAS como ejes de guía.
Porqué al otro lado siempre hay personas, el político ha de accionar la
escucha activa en la red, entendiéndola como bidireccional y recíproca.
Retuiteando cuando sea menester a aquell@s que cultivan sus propuestas. Ponerse
en boca de otr@s es una apuesta de COcreación, COparticipación y de
COprotagonismo.
Fomentar las conversaciones nos hará dialogantes y por lo tanto generaremos
interés.
Focalizar ayudará a que crean al político con muestra de sinceridad popular y no simplemente populista. No por estar unos peldaños más arriba en ciertas temáticas se conseguirán más y mejores réditos, seguramente todo lo contrario. Las particularidades y su trato en Twitter mejoran lo que se transmite, posteriormente, en lemas más globalizados.
El político
no es la cúspide de la pirámide, seguramente, más bien debería creerse un
representante de la base, que es plural y no acaba donde finalizan las sombras
de las siglas. Se hace política hacia la universalidad y de la misma forma se
interacciona en Twitter.
En Twitter nadie tiene más poder, mismo utillaje y mismo receptáculo. 140
razones para aportar ideales y compromisos. El poder no se tiene, el poder te
lo dan, te lo renuevan y te lo quitan.
El político ha de cuidar a los que más pronto que tarde querrá que le
cuiden con unos resultados.
De él no esperan una pancarta, seguramente desearan una identidad sintetizada
en un mensaje.
Seguir a la
oposición en Twitter conllevará credibilidad y respeto a la hora
de no querer refrendar sus postulados y se hablará con propiedad a la par que
con conocimiento. Solamente así se tendrá habilidad al contrarrestar argumentos,
propuestas y decisiones.
El político
debe recordar que Twitter es compartir y que a la red se expone.
La humildad y la sinceridad serán la mejor arma. Porqué asumir y gestionar
óptimamente un conflicto nos hará relevantes.
El Branding, o la gestión de tu marca, como político nos dice que todos
somos activos constructores de la misma y de base ser un líder coherente es
pilar. Y eso se debe plasmar en cada uno de los tuits.
En los
medios sociales y específicamente en Twitter se ha de tener presencia eficiente,
continua y perseverante.
No cansa aquel que más aparece sino aquel que más se repite y menos aporta.
Convive, calibra, sintoniza, lidera y ENTRÉGATE. No demonices el canal, mal
usándolo a tu favor solamente en períodos electorales. Por eso tu actividad ha
de ser lineal, constante y si no se tiene nada que decir, políticamente
hablando, humaniza, puntualmente tus aportaciones.
Un tuit de domingo por la tarde de un mundano o trivial tema que el
político quiera publicar, puede hacerle más querido, más seguido o quien sabe
si más adelante, más votado.
Finalizando, decir que el mensaje
que se quiera transmitir en Twitter empieza ya de por sí en su envoltorio. Y como
siempre digo, si puedes escribir no te
limites a rellenar y menos si eres político.
Estima a tu vocabulario como querrías que te trataran a ti, sabiendo que
cada momento tiene su tilde y que no son ni mejor ni peor las formas, sino que el correcto equilibrio para un tuit político
son la adecuación entre la circunstancia, la misión y el público.
Por lo tanto, quizá de todo esto se derive, que en este azul mar de Twitter,
sigan y gusten de tu navegar, teman o esquiven tu aparición, o peor aún,…
repudien el incordio que generas.
Polític@ y TWITTER: delfines, tiburones o rémoras.
Moisés Rodríguez Cantón