La Iglesia Católica chilena está enfrentando uno de sus peores momentos históricos. Como ha ocurrido en otros países, la comprobación de la existencia de delitos contra menores y la sospecha continua contra el clero, que se agrava por las decisiones mal tomadas por su jerarquía, ha desencadenado una ola de repudio, como anteriormente ocurrió en Estados Unidos, Irlanda y Bélgica, por citar algunos de los casos más resonados.
Chile es uno de los países más tradicionalistas de América Latina y en ello ha influido fuertemente el rol de la Iglesia Católica. Fue uno de los últimos países del mundo en tener el divorcio vincular, producto de la fuerte influencia de la Iglesia. Durante los años 90 la influencia de la Iglesia sobre el escenario político fue avasalladora. No hace muchos años integrantes de los poderes institucionales del Estado, reconocían que sus decisiones estaban determinadas por la opinión de su obispo de cabecera. Célebres fueron los planteamientos en ese sentido de un senador socialista ¡que se opuso a la ley de divorcio!, o un miembro del Tribunal Constitucional que votó contra la entrega de la píldora del día después en los consultorios públicos, por indicaciones de su obispo.
Demás está decir de la influencia de la Iglesia Católica en las instituciones armadas, donde consideran a esas instituciones del Estado en verdaderos apéndices de la institucionalidad religiosa. El Obispo general castrense tiene más poder que cualquier obispo diocesano, y ni siquiera responde a la estructura jerárquica de la iglesia, ya que depende directamente del Vaticano.
La influencia religiosa en el gran empresariado es determinante. Ya sea por el poder de sus esposas o por los ámbitos en que se realizan los grandes negocios, los grandes empresarios chilenos tienen una tremenda afinidad con los sacerdotes y obispos que se vinculan estrechamente al poder económico. Prueba de ello es que la Parroquia de El Bosque, donde tenía su centro de poder el cura Karadima y la Pía Unión Sacerdotal, que lideraba en forma muy pragmática, tenía una ventajosa relación de intereses con grandes empresarios. Uno de ellos, vinculado a uno de los grupos económicos más poderosos del país - los Matte -, incluso ejerció presión sobre el Fiscal Nacional Sabas Chahuán, a favor del mencionado sacerdote.
Para algunos chilenos, los hechos recientes parecen ser sorprendentemente abruptos. Pero, ya había una historia previa. De hecho, el obispo que organizó la visita del Papa Juan Pablo II, hace más de veinte años, hace ya varios años fue sacado discretamente de Chile cuando surgieron antecedentes pedófilos en la arquidiócesis de La Serena, donde se desempeñaba.
Desde luego, como ha ocurrido en otros países, la conducta de la jerarquía ha sido tratar de encubrir el tema. Hace unos días el cardenal Errázuriz ha sido increpando públicamente por una de las víctimas del cura Karadima, que lo calificó de criminal encubridor. Una monja superiora de la congregación de las Ursulinas ha sido abruptamente enviada a Alemania, bajo sospechosos procedimientos encubiertos.
La investigación ordenada por El Vaticano, que terminó confinando al cura Karadima a un retiro religioso, es de interés de la jueza que ha sido designada por la Corte Suprema para investigar en forma exclusiva este proceso de conmoción pública. Frente a ello, lejos de colaborar con la investigación, se pone un manto de protección ante la acción judicial de la mano del propio Arzobispo de Santiago, Ezatti, quien ha indicado que si la jueza quiere tener los antecedentes investigados por El Vaticano, debe pedirlos de Estado a Estado.
Y allí viene el peso de la tradición, ya que, desde que el Estado y la Iglesia Católica se separaron en 1925, no se refrendado un Concordato por ambos Estados, y no hay elementos que impidan a un juez concienzudo, procesar a quien sea – por el delito o el encubrimiento - y exigir la información que corresponda, incluso como lo hicieron en Bélgica. Sin embargo, todos aceptan la condición vaticana de un obispo. Lo distinto tal vez sea mucho pedir, desde luego, en un país con tanto peso religioso tradicionalista y tradicional.
Sin embargo, en la medida que
se coarte la investigación, la crisis de la Iglesia frente al país será mucho
mayor, producto del repudio ciudadano ante conductas y acciones que, en
definitiva, terminan exhibiéndose como destinadas a proteger a culpables de
delitos deleznables. Y esa es otra tradición chilena: el respeto a la ley. De hecho,una encuesta de estos días del diario La Tercera, da cuenta que un 88% de los chilenos cree que la Iglesia ha ocultado información sobre los delitos sexuales.
Comentarios
Sería mucho más fácil para la Iglesia recuperar parte de su credibilidad y convencernos de la sinceridad de su pesar si permitiera y alentara a sus miembros, aquellos que fueron testigos cercanos de los abusos de Karadima, de entregar todos los antecedentes y las implicaciones de connotados fieles de ese círculo.
Efectivamente aquí se pone en juego la independencia de un poder del Estado, y de éste en su conjunto, frente a la Iglesia Católica. De acuerdo a la ley, ningún funcionario deberá tomar decisiones en el cumplimiento de su deber atendiendo a sus creencias religiosas.
Se supone que el Estado Laico, entre otras cosas, es aquel en que la confección de las leyes y su aplicación no están sujetas a ninguna iglesia, confesión o credo religioso. Pero, como dice Sebastián, en nuestro país, y en general en América Latina, la jerarquía eclesiástica no para de intervenir —no sólo con su opinión, lo que sería legítimo— en las funciones propias del Estado y en la discusión soberana con
En primer lugar los hechos denunciados constituyen delitos de pedofilia, delito que en la totalidad de los ordenamientos jurídicos se sanciona con penas severas.
En segundo lugar fuerón delitos cometidos por personas en las cuales estos niños, a la época de los hechos, depositaron su confianza.
Tercero se trata de personas que abusaron de su condición de ser guía espirituales.
Cuarto, la iglesia catolica como otras instituciones cumplen un papel etico y moral en la sociedad,
Y quinto en nuestro país nadie puede estar por sobre la ley, por lo tanto estos delitos deben ser juzgados por los tribunales chilenos y se be aplicar nuestra legislación, independiente de las sanciones que puedan emanar de cualquier otro tribunal que no tendrá mas que un valor sansionatorio moral.
Siendo así las cosas no cabe mas que hacer una reflexión hacerca del porque este tipo de conducta se dan en instituciones que tienen tanta tradición ética y moral en nuestra sociedad y en buena parte del mundo. Quizas las causas debemos buscarlas en aquellos temas que la iglesia catolica ha rehuido permanentemente discutie en su seno, como lo es el celibato y la concepción que de la mujer tiene el Vaticano. no son pocas las personas que profesan esta religión y que desde hace mucho tiempo estan pidiendo un "agiornamiento" de la doctrina oficial de la iglesia católica, incorporando otros temas valoricos de actualidad.
Durante un momento de rabia contra un cardenal católico, Napoleón Bonaparte le dice iracundo: "Su eminencia, ¡¿Acaso no es consciente que tengo el poder de destruir la Iglesia Católica!?" El cardenal, dice la anécdota, respondió con tristeza: "Su majestad, nosotros, el clero católico, hemos todo lo posible para destruir a la iglesia durante los últimos 1.800 años. No hemos tenido éxito, y tampoco lo hará usted”.
Cuándo reviso los comentarios y opiniones de amigos católicos y creyentes aprecio que los católicos liberales, se hacen eco de la prensa y dicen que todo el problema se podría acabar con el fin del celibato clerical; por otro lado, los conservadores culpan al relativismo moral que se extendió por la iglesia (con ocasión de los trastornos de los 70’s, y que según ellos fue la época cuando los peores abusos y encubrimientos ocurrieron.
como intuye Gabriel Vega, en realidad, el escándalo implica a izquierda y derecha por igual; y al igual que en otras culturas institucionales (escándalos que hemos visto en la política, el gobernó, las municipalidades, las fuerzas de orden, la masonería, la academia, deportivas, etc.) El instinto conservador prevalece, esto es; la insistencia en la lealtad institucional, en la obediencia y la autoridad absoluta de los clérigos, que a la larga es los que permite el abuso de autoridad y la impunidad.
Creo en todo caso que el cardenal Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI tienen una oportunidad de enfrentar la crisis de manera que su predecesor no hizo: después de años de deriva y negación de Juan Pablo II, parece que el Vaticano (por ejemplo el caso Karadima) ha tomado medidas enérgicas para promover la tolerancia cero y acelerar el despido de sacerdotes abusivos.
Este proceso no es nuevo, las denuncias empezaron en los 80’s, sólo que en Chi
Pero no es menos cierto que hay un inmenso sacerdocio que vive de acuerdo a sus votos y a una entrega digna de respeto, no cualquiera destina su vida a servir a los demas desinteresdamente.
El problema radica, a mi modo de ver, en el poder que impone el dogma de fé, esa pretendida representación de Dios en la tierra, que tantas muertes y guerras ha provocado en la historia del hombre, por la cual luchan hoy paises enteros y esto le cae a todas las religiones, con algunas excepciones orientales (Budismo, Jainismo, Taoistas, etc) que mas bien al no tener un Dios propiamente tal se escapan del dogmatismo religioso pero impone otro dogmatismo, ahora del ser.
Mi aporte va en el sentido de observar los fenómenos desde una visión conciente y muy desapasionada, esto exige abstraerse de las emociones pero permte un juicio equilibrado y tolerante, en última instancia lo que nos permite efectivamente vivir en sociedad.
Por lo tanto sabemos y sentimos que la lenta, parcial y por cierto fingida aceptación que de la condena canónica de Karadima han hecho ciertos cardenales, obispos, sacerdotes y algunos empresarios chilenos, y originalmente hasta nuestros propios tribunales, da cuenta de la tremenda influencia que por siglos cultiva y ejerce la iglesia católica también en nuestro mestizo continente y cuyos dividendos aún hoy cobra y utiliza para pagar, tapar o canjear las sanciones que deben recibir estos atropellos y delitos.
Ante tanta acción reñida con el más simple de los principios de respeto hacia el otro (entendido como aquel legítimo otro en convivencia con uno, pensando en que cada uno es el otro del otro, especialmente si uno de ellos representa a la divinidad) quizá la mejor pregunta sea, “si piensan que Jesús les mandató, como ejercicio sacerdotal sacar ventaja de esa condición y practicar el amor al prójimo aprovechándose emocional y sexualmente de niños, niñas, jóvenes e incluso de personas adultas”. Y si no lo piensan, ¿Por qué lo hacen?
Y si quienes son culpables, cómplices o encubridores responden que quien se encuentre libre de culpa lance la primera piedra, la respuesta es que propia víctima, la sociedad chilena ya ha iniciado su emancipación, se siente más libre de aquella culpa que por siglos le estamparon en su conciencia y contra la cual lucha y luchará. Independientemente que, como nos informa Manuel Romo, este comportamiento sea para la iglesia católica ancestralmente conocido y practicado. Recorremos tiempos en los que la conciencia social no está dormida y los atropellos a los derechos del ser humano, pueden perseguirse, vengan de donde vengan.
Gracias al columnista S. Jans por plantear con tan
Pero esto es solo el comienzo, el cambio ya esta dado, una nueva era se ha iniciado y con ella llega el AIRE, la ERA DE ACUARIUS, donde el ser se da cuenta que es indivisible con el Cosmos, con lo conocido y con el Kosmo, lo desconocido.
Lo Conocido jamás podrá traernos lo nuevo, ni el grupo de la pasada Era de la Tierra ni las masas de la pasada Era del Fuego, ni la multitud de la pasada Era del Agua, es la Era del Aire donde el ser ha de darse cuenta que es dado por lo DESCONOCIDO que el ES y esta en el TODO que es vida y amor del Kosmo, que es el roce de la ternura del Universo, que es la existencia de la naturaleza que cambia en cada acción de relación, que es presencia del elemento Tierra, del elemento Agua , del elemento Fuego, del elemento Aire que es el cambio interno dentro de cada ser y el cambio externo en el cada hacer.
Sin embargo los abusos sexuales, la pedofilia y el homosexualismo en el clero católico de hoy no es una novedad. La misma Inquisición - que hoy con otro nombre condenó al cura Karadima - perseguía a los muchos sacerdotes que se involucraban en estos actos.
Dice un autor - y nos trae a la memoria el caso del obispo de La Serena - lo siguiente:
"En el sjglo XVI, tanto el poder seglar como la Inquisición, castigaban la sodomía con la hoguera, pero en el XVII, la Inquisición comenzó a dejar de utilizarla, aunque siguieran empleándola las autoridades civiles. Sin embargo, el clero, categoría importante de delincuentes, solía ser recluido en un convento. Asi se explica que fueran los conventos frecuente cuna de sodomía". (http://www.vallenajerilla.com/berceo/florilegio/inquisicion/sexualidadinquisicion.htm)
Ahora, respecto a la correlación entre país rico v/s protestante lo cierto es que esta no existe, debido a que su fundamento no está en el poder adquisitivo sino histórico. La traducción de la Biblia al alemán y su posterior interpretación de ella fue lo que originó el movimiento protestante en los países del norte.
En definitiva, lo peor que podemos hacer en este momento es la sobre reacción de parte de la sociedad. El llamado debe ser a la calma y la reflexión.
Tamañas barbaridades sòlo ocurren cuando se cree tener el Poder, el celestial ni màs ni menos. Tal vez, sea la hora de plantear derechamente la pregunta: ¿Què validez moral tiene la iglesia catòlica para el mundo de hoy, para los hombres y mujeres que desean un poco de sano entendimiento,cuando ya se conoce la historia de violencia y conculcaciòn de conciencias a lo largo de siglos de esta instituciòn oscura y todopoderosa. Sòlo señalo que los paises del Norte, los màs ricos, son protestantes, no son catòlicos; hace rato que dejaron el besamanos y la sotana.