Se
trata de una novela sobre psicología, que no una novela psicológica. En realidad
ése es su fuerte, contándonos la historia de Alan Greenmor, un yuppie
norteamericano dedicado a la selección de personal, todo ello en las entrañas
financieras parisinas. Greenmor tiene una vida turbia (por ejemplo, no tiene
padre) que se va desvelando a través de una terapia obligada por un psicólogo,
no argentino, precisamente.
Las
luchas de poder en las empresas son puestas en este libro sobre la mesa, como
la verdadera baraja mercantil, pero boca arriba para que todos podamos comprender
lo que significan los conceptos empresariales en su sentido más amplio. Esto
incluye la visión más inhumana de la empresa y, por tanto, la más humana, donde
la vanidad y la apariencia tocan fondo con un bolígrafo Dupont como objeto de
culto.
En esta
curiosa historia, una fábula sobre los valores y la ética, el sentido de la
vida y las sociedades y, ¿por qué no?, la cultura, tenemos acceso a una galería
interesante de personajes, empezando por el propio protagonista, un individuo
alienado por su empresa (ver el “test sobre confianza” del capítulo 15), que
está dirigida por Marc Dunker, un self-made-man de los de toda la vida, un
líder a la antigua usanza, presidencialista. Quizá a clave de este libro
debería ser ésta: la manera en que entendemos actualmente el liderazgo
empresarial y, por extensión, de cualquier otro ente organizativo. El elenco se
completa con la compañera de Alan (la única persona que le comprende), su jefecillo
de área (Fausteri) o el periodista inquisitivo Fisherman, capaz de crear
opinión (quizá una crítica velada a los medios de comunicación de masas), entre
otros.
A Alan
se le pone todo en contra por seguir su instinto, pero he ahí que aparece un hombre
que le rescata literalmente hablando del abismo (evita su suicidio), Dubreuil,
el personaje sobre el que pivota gran parte de la historia, que, cual ángel de
la guarda, le enseña que en su interior tiene el poder, que no debe en modo
alguno arrojar sobre los demás, sino para beneficio de la empresa y también de
la Sociedad. Realmente, el uso adecuado del poder es un beneficio, ante todo,
personal, pero eso no suelen decirlo los terapeutas en la primera sesión, sino
que es un descubrimiento del individuo a lo largo de su proceso evolutivo. En
ese proceso Alan descubre que efectivamente tiene grandes capacidades y que con
la confianza recuperada sería posible cambiar el concepto de empresa y del
trabajo como mecanismo fundamental para el desarrollo de una Sociedad y sus
ciudadanos, los grandes olvidados.
Visto
así, empezamos a vislumbrar una estrategia por parte del autor, para comprender
que no pretende sino enseñarnos a través de este cuento moderno, actual y nada
virtual, las mil y una maneras de ver la vida y de cómo con empeño podemos
lograr nuestros objetivos, aunque sean nacidos espontáneamente de la
recuperación de la confianza en una idea, en un mundo mejor. Así pues,
entendemos por qué se trata de un libro sobre coaching y psicología, la que
rodea a las nuevas empresas, tan desgraciadamente puestas en tela de juicio
estos años en Occidente, donde se han perdido los ideales, permitiendo que
algunos paranoicos gobiernen prácticamente las finanzas mundiales, todo ello gracias
a la mal entendida globalización.
El
libro venía con una libretita de regalo, donde quizá pretendía el autor que
contásemos nuestras ideas de lo que es o debería ser el mundo, nuestro mundo.
Me temo que para escribir algo en esa pequeña libreta habría que haber
interactuado más con el lector, cosa que no ocurre desde el momento en que esto
es simplemente una novela, a pesar de que el tema pueda parecernos muy actual y
en la línea de la deshumanización de cualquier régimen acabado en “-ismo”. No
obstante, yo sí he logrado escribir algo, estas breves líneas, para romper el
blanco inmaculado de las hojas de papel de esa libreta, con la idea de
continuar hablando de los conceptos de liderazgo, que tanto me interesan, pero
que no son objeto de este comentario meramente pseudo-literario.