¿Qué tan “Universal” es y que tanto
se justifica en vísperas del cambio de Gobierno?
Se ha vuelto un lugar común decir que la “evaluación
universal” es la solución al problema
de la baja calidad en la Educación, pero: ¿realmente lo es?, ¿es la condición sine qua non para que pueda haber calidad
educativa?.
Además, ahora se considera políticamente correcto afirmar
que el SNTE y la profesora Gordillo son las causas de todos los males en
nuestra educación, pero: ¿realmente lo son? y, en caso afirmativo, ¿en qué medida?.
Se dice, como si fuera verdad demostrada, que los
profesores son incompetentes, faltistas e irresponsables, que son aviadores y
hasta ignorantes, que están sobrepagados, pero: ¿es verdad?.
Para empezar habría que preguntarnos qué tan “universal”
resulta ser esa evaluación: ¿comprende a todos los actores que inciden
directamente en el proceso educativo y, en caso negativo, ¿por qué no?; ¿se
refiere a los maestros de todos los Tipos Educativos, o solamente a algunos?; ¿comprende
a la educación pública y privada o solo a la primera?.
Y sobre el concepto de “calidad”, ¿se encuentra
definida con toda precisión como un objetivo al que se quiere llegar de forma
racional? o, por el contrario, ¿sigue siendo una expresión imprecisa, al gusto de la autoridad
educativa en turno, o de los organismos internacionales que inciden en nuestro
Sistema Educativo Nacional?.
Tal y como se alcanza a mirar, son muchas las preguntas,
y pueden ser muchas las respuestas, según sean los actores sociales que las
contesten y la variedad de los intereses que les mueven: económicos, políticos,
religiosos, sindicales, etc.
La limitada universalidad de la
“evaluación universal”
Cuando uno escucha decir un término tan grandilocuente
como el de la “evaluación universal”, supone que se trata de un enorme esfuerzo,
concebido, planeado y organizado por expertos, enfocado a conciencia, sobre
nuestro “Sistema Educativo Nacional”, definido en el artículo 10 de la Ley
General de Educación; o cuando menos sobre los actores más relevantes:
autoridades educativas y educadores, de todos los tipos: básica (preescolar,
primaria y secundaria), media superior (preparatoria o bachillerato) y superior (licenciatura, especialidad, maestría
y Doctorado), federales y estatales, públicos y privados.
Pero resulta que lo anterior es mucho suponer, porque en realidad se trata de “examinar” solamente a los profesores de educación básica, destinada a menores de edad, en las escuelas públicas, y nada más; y lo anterior a resultas de “un convenio” entre la SEP y el SNTE, por conducto de sus titulares: la Secretaria de Educación Pública y el dirigente formal de la organización sindical, el Secretario General del SNTE, firmado en mayo de 2008, que se puede consultar en http://alianza.sep.gob.mx/pdf/Alianza_por_la_Calidad_de_la_Educacion.pdf
En ese convenio se habla de “modernizar los espacios
escolares”, “profesionalización de los maestros y de las autoridades educativas”,
“bienestar y desarrollo integral de los alumnos”, “evaluar para mejorar”, y “promover
la concertación con los gobiernos de los estados”.
Nada se dice además de evaluar a los profesores de
las escuelas privadas, que las hay de “sal, de dulce y de manteca” por lo que
se refiere a la “calidad”; vamos, ni siquiera de cerciorarse de que
efectivamente quienes allí prestan sus servicios docentes sean profesores normalistas
titulados, como lo exigen la Ley General de Educación en sus artículos 21 y 55,
los Acuerdos Secretariales correspondientes y las Leyes de Profesiones: en el
DF y en los Estados.
Igualmente en ese “acuerdo” hay silencio acerca de
evaluar a los instructores comunitarios que imparten la educación básica para
adultos, a cargo del CONAFE.
Nada hay tampoco de evaluar a las autoridades
educativas de todos los niveles, empezando por los secretarios de Educación, Federal
y estatales. Recordemos que Calderon ha nombrado a tres Titulares en la SEP, y
un suplente, todos improvisados, carentes de alguna formación, siquiera
elemental, en Pedagogía.
¿Orejas de burro para los
profesores?
Un maestro normalista, para poder recibir su titulo,
ha cursado por lo menos primaria, secundaria, bachillerato y profesional. En
todos los niveles y grados ha sido sujeto de exámenes: mensuales, bimestrales,
semestrales, finales y profesional, por maestros y en instituciones a cargo del
Gobierno o autorizados por este, y que los ha tenido que aprobar, "necesariamente".
Los Planes y Programas de Estudio para la Educación Normal
con los que se forman los profesores, los establece en forma exclusiva la Autoridad
Educativa Federal, así como los de Educación Básica.
La impartición de la Educación Normal en donde se
forman los profesores está a cargo de las autoridades educativas estatales en
las entidades federativas, y de la SEP, en el Distrito Federal.
Los estudiantes de educación normal simplemente
estudian y tratan de salir aprobados, pero quien decide si pasan o no, son las
autoridades educativas a cargo de las normales y de los profesores que les imparten
educación; y los responsables de mantener los programas y contenidos vigentes,
tampoco son los docentes en formación.
Es muy cierto que hace décadas, en regiones en donde hacían falta profesores titulados, las autoridades educativas habilitaron como tales a estudiantes, que después fueron instruidos debidamente en los Centros de Capacitación del Magisterio antes de ser titulados, pero eso es otra historia.
Considerando lo anterior, no hace falta ser un genio
para saber en dónde puede estar la raíz de las deficiencias, si es que las hay
en todos los casos, porque tampoco es válido generalizar.
Es cierto, el SNTE no es ningún santo...
El SNTE de Gordillo, descubierta e impulsada al liderazgo del sindicato por
Salinas para sacudirse a Jongitud, no es un sindicato al que se le pudiera
llamar “conformista”.
El SNTE sabe que el Gobierno prefiere un solo
sindicato con el cual entenderse, que con veinte o más, como ocurrió ya años atrás,
porque al final le resulta más económico y manejable.
Además, el SNTE sabe que los políticos que llegan a
los puestos principales en las Secretarias de Educación, Federal y estatales, o
no saben, o tienen como fin “cuidarse el pellejo” antes de entrar en conflictos
que puedan poner en peligro sus carreras, y a partir de allí “son pan comido”.
Desde antes de Gordillo, el SNTE siempre ha tendido
a mas, para apoderarse de todos los niveles de autoridad en la Educación:
subdirectores, directores, supervisores, subsecretarios, secretarios estatales,
aunque todavía no ha podido hacerlo en el Gobierno Federal, cuando menos
formalmente.
Poco a faltado, porque a Gordillo deben reconocérsele: su fino olfato político para saber quién será el próximo Presidente, y en política
es capaz de “dar el triple salto mortal, con los ojos vendados y caer hacia arriba”, así como su tenacidad para defender con todo el poder adquisitivo de sus agremiados.
Mucho de su control se debe además a su capacidad de
movilización y el amago de paros con los que pone a temblar a secretarios y a
gobernadores, así como a su versatilidad en la maniobra, mediante su “ala combativa”: la CNTE, que es parte del SNTE, y que por lo tanto suele actuar en
explicable sintonía con la dirigente sindical en situaciones críticas. Eso le permitió
traer en jaque al gobierno de Zedillo, que no la quería, y “estuvo en un tris
de mandarla a volar”.
Puntualmente la autoridad educativa, le deposita al
SNTE millones de pesos por concepto de “cuotas sindicales”, retenidos a
maestros que nadie sabe bien a bien cuantos son, esa fue la interrogante
central de un reportero para un documental fílmico: “de panzazo”.
Además, la líder sindical se despacho con la cuchara
grande en pago de favores políticos prestados al Presidente en turno, que son
de sobra conocidos, igual que lo hizo con Fox, quien le dio todas las
facilidades para que “armara” su PANAL.
Y por si fuera poco lo anterior, a los líderes de
las secciones sindicales se les adjudica una pésima reputación en la venta de
plazas, que data de muchos años, y que muchos se han paseado en “Humers”.
Pero la IP y el Clero, menos…
Si la educación privada
no es precisamente el epitome en calidad educativa, sino que más bien sostiene
un “empate técnico” con la publica en el Tipo Básico, ¿cómo es que los cúpulos
y sus membretes exigen la “evaluación universal” con tanta vehemencia?. Es
obvio que carecen de calidad moral y aun técnica para hacerlo, pero allí están,
duro y dale.
En el pasado no han
tenido el menor escrúpulo en lanzarse en contra de las Universidades Públicas,
y ahora no dudan en hacerlo en contra de los profesores de educación básica,
sin adentrarse en las profundidades del tema, porque parece que eso no les
interesa. Pero no se recuerda que hayan exhibido misma vehemencia para exigir a la SEP erradicar las "escuelas patito" que ofrecen "prepa en seis meses" o las mas complejas ingenierías en tres años.
Todo indica que las
razones de fondo que les animan son de índole mercantil, simplemente económicas, porque la Educación Pública les representa un rico filón
del que se sienten con todos los derechos a participar. Por esa razón,
aprovechan todos los resquicios y medios para minar el prestigio y credibilidad
de los planteles educativos públicos, y de sus profesores, sin el menor recato.
Nada les gustaría más
que el Gobierno decidiera becar a los niños y púberes en sus escuelas privadas,
en las que pagan a sus profesores sueldos ínfimos, muy por debajo de los que el Estado Mexicano
paga a sus docentes; para ellos los maestros de las escuelas publicas están sobrepagados y eso "contamina" las exigencias de los docentes en sus negocios
escolares.
En cuanto al Clero,
los maestros defensores del laicismo y del pensamiento racional, que chocan con
el Dogma, resultan ser adversarios naturales, porque obstaculizan la impartición
de sus doctrinas religiosas en las aulas, con cargo a los fondos públicos,
faltaba más. Además, mantienen una fuerte participación en la educación privada
y les gustaría incrementarla mucho más. Todo lo anterior los convierte en
fuertes críticos de la calidad en la Educación Pública, en toda ocasión y
motivo que se les presente.
¿Y, ... servirá?
La lógica indica
que para que una evaluación sirva de algo, el evaluador debe saber por lo menos
de que se trata y a dónde quiere llegar.
¿Bastara con una
nueva evaluación para que esa “calidad” tan indefinida y esquiva se de en
nuestra Educación?, no parece probable, porque en el mejor de los casos se
enfoca a los efectos y deja intocadas las causas dentro del proceso educativo
normalista a cargo del Gobierno.
Además, a los
profesores, la dichosa “evaluación universal” les suena a purga, ejecutada por tecnócratas
insensibles y oportunistas que desconocen el tema y llegaron a la burocracia
educativa de la mano de sus cuates de arriba y no por sus meritos y solida preparación
profesional en la materia.
Por su parte las
autoridades educativas federales en turno, la han tomado como una cuestión de
orgullo y merito para fortalecer las aspiraciones de la candidata de su
partido: el PAN; asumen que si la logran aplicar, será un merito que aun podrá presumir
en su campaña, de allí la urgencia de aplicarla antes de los comicios.
Desde su trinchera, el sindicato ve esa “evaluación universal”
como un ariete político para minar su poder y control ante los profesores, y su
imagen ante la ciudadanía en general con unos resultados que podrán usarse en
su contra, con razón o sin ella. Finalmente, el PANAL ya no tiene una alianza política
con el PAN para las elecciones presidenciales y la profesora Gordillo mantiene
afinidades con el candidato del PRI.
El sexenio actual está por terminar y todo indica
que llegara a la presidencia un candidato de otro partido distinto al actual, además,
en varios estados: Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Guerrero, ya se ha publicado en diversos
medios que la “evaluación universal” no va; y que en Sinaloa se encuentra en
duda.
Ante todo lo anterior, cabe preguntar ¿servirá de
algo hacer esta "evaluación universal" bajo circunstancias
tan controversiales, con un gobierno al que le restan escasos seis meses?, ¿o sería
mejor evitar el desgaste, esperar los resultados de los comicios y que sea el próximo
Gobierno el que decida qué es lo mejor y cómo hacerlo?.
@adiazpi