Un amigo, periodista, que gusta mucho de tomar fotos, me envía una de sus instantáneas. “En los concursos de fotografía esto entraría en una categoría que creo son los "flashazos", (…) imágenes tomadas al aire, de repente, sin montaje.... me dices si te inspira un post” (sic); me reta desde el cuerpo del mensaje al que adjunta la fotografía.
Abro el fichero y no puedo reprimir
una sonrisa. Una mujer ha sido vencida por el sueño. Su cuerpo se adapta
milagrosamente a la silla que la sumió en el hastío. Sobre su cabeza, como si
velara el sueño ajeno, un cartel suplica hablar en voz baja.
Aún no sé si lo que provoca mi risa es el cuadro captado por la indiscreción de mi amigo, o el imaginar su rostro pícaro, con dos líneas hilarantes en lugar de ojos, justo en el momento en que aprieta el obturador de su pequeña cámara digital.