Teresa Rivero: La singularidad de un virtuosismo admirable
Empresas | 22/05/2012
Algo
consustancial a los personajes de renombre que alcanzan hitos sociales por la
valía de sus méritos adquiridos, es la virtud de la singularidad; el sello de
lo personal que marca estilo propio y trasciende ante los demás.
Teresa
Rivero no sólo posee esa singularidad de lo trascendente, sino que además lo
arraiga con una capacidad polifacética que destaca por su gran originalidad
creativa y su disposición de responsabilidad en cuantos campos de la vida se ha
desenvuelto con sobresaliente actitud ganadora. Sin duda que personas como Teresa
Rivero ya llevan en los genes el destino de esas responsabilidades que
encumbran a los grandes espíritus y ella ha sabido aprovechar la oportunidad
para multiplicar el talento que el destino le ha otorgado.
A
sus múltiples conocimientos adquiridos por una experiencia consolidada en no
pocos sacrificios y valerosas actitudes, hemos de añadir el virtuosismo
maternal que ha afianzado con un fiel reflejo de nobleza afín a
la responsabilidad sobresalientemente saldada con trece hijos. No obstante
desde muy joven fue el bastión y la motivación de su marido, José María
Ruiz-Mateos, con quien traspasó el espacio de una vida previsible para
adentrarse en una dimensión descomunal de pruebas a la altura de los más
fuertes espíritus. Ella sabía estar con la templanza de las decisiones, para
impulsar con renovados bríos cada etapa que la existencia le ha brindado , con el
fin de engrandecerse ante responsabilidades sobresalientemente asumidas.
Un
gran mérito permanece en la singularidad de una mujer que ha convertido la
diversificación en virtuosismo, por muy complejo que pareciera el desarrollo de
una labor donde ha sido artífice de no pocas proezas para tener un nombre
propio en la Historia
de España.
Los
éxitos en el terreno profesional han sido ejemplos de una eficacia
perseverante sin parangón; no obstante
fue la primera mujer en presidir un club de fútbol como el Rayo Vallecano, al
que dedicó una capacidad de gestión imponderable con el resultado de
abracadabrantes éxitos que habrán de permanecer en los hitos históricos del
deporte rey.
La
singularidad y el carisma, con un poder de adaptación de prodigiosa factura
humana, han sido y son los baluartes de una mujer que puede sentirse
engrandecida por la huella de sus profundos pasos. Los ha hollado como modelo
de una maravillosa persistencia en el empeño personal y profesional que avala
su vida de madre comprometida, acompañante fraguada en los más duros
sacrificios y poseedora competente de un don excepcional en una personalidad
exclusiva y destacada.
Así es como Teresa Rivero ha mostrado capacidades inherentes a los magníficos personajes de España que han dado la talla en los más diversos cometidos. Ella además se ha honrado con responsabilidades de mayor calado, donde siempre dio lo mejor de su talla que está en la meritoria trayectoria donde no existe una sola derrota ante el impresionante mérito de sus espectaculares logros. Las dificultades la han magnificado sin perder la sencillez que la define.
Así es como Teresa Rivero ha mostrado capacidades inherentes a los magníficos personajes de España que han dado la talla en los más diversos cometidos. Ella además se ha honrado con responsabilidades de mayor calado, donde siempre dio lo mejor de su talla que está en la meritoria trayectoria donde no existe una sola derrota ante el impresionante mérito de sus espectaculares logros. Las dificultades la han magnificado sin perder la sencillez que la define.
Teresa
Rivero Sánchez-Romate es una identidad propia, sólida y de prestigio indeleble, referente de idoneidad y saber hacer más allá
de lo que muchos otros hubieran rendido. Una mujer de una España necesitada de
su fuerza y entrega por los demás, como siempre ha demostrado. Representa la victoria
personal de una dama forjada en la mejor fragua del espíritu que ha consolidado
con sobresaliente valía. Un paradigma singular y entrañable. Sin duda, siempre,
triunfadora.
Ignacio Fernández Candela