Según un estudio, las personas con psoriasis tienden a ser más sumisas
Psicología | 21/05/2012
La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que
tiene un fuerte impacto en la calidad de vida del enfermo porque sus
síntomas son la presencia de zonas inflamadas, de color rojizo, que
suelen cubrirse de escamas platinadas, en el cuero cabelludo, los codos,
las rodillas y la parte inferior de la espalda.
Actualmente, se
considera una enfermedad inmunitaria, aunque algunos medicamentos también
son capaces de desencadenar o agravar un brote de psoriasis. También influyen factores
hormonales, como el embarazo, el hipotiroidismo, la hipocalcemia, factores metabólicos, como la diabetes o la obesidad. Factores
digestivos: dieta o el clima, con empeoramiento en invierno y
mejoría en verano, especialmente si se toma el sol.
Dentro de los elementos que
influyen en el desarrollo de la psoriasis, cobra especial importancia en
el caso del estrés psíquico, uno de los factores desencadenantes mejor
conocidos por los pacientes. Ellos mismos lo identifican sin dificultad
como responsable de muchos de sus brotes de psoriasis. Ciertamente, esta
enfermedad puede tener un impacto social importante y ha sido relacionada en numerosas ocasiones a sufrimiento psicológico como
sentimientos de vergüenza, timidez, baja autoestima o estigmatización.
Teniendo todo esto en cuenta, no es sorprendente que algunos autores la
propongan como una enfermedad psicosomática por el estrecho vínculo
entre estrés y exacerbación de las lesiones de psoriasis.
La Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga ha presentando un
estudio con el fin de investigar el modo en que los perfiles de
personalidad afectan a las enfermedades dermatológicas. El
objetivo es estudiar la presencia de perfiles de personalidad diferenciales entre la población dermatológica afectada de psoriasis y la población normal no dermatológica.
Para ello, se seleccionaron a 36
sujetos con psoriasis en el Hospital Universitario Reina Sofía de
Murcia, pero se excluyeron a aquellas personas con transtornos
psicológicos severos: Psicosis, Trastornos facticios o simulación, trastornos neu-rológicos, etc. por lo que los datos obtenidos no deberían
ser atribuidos a síndromes psiquiátricos. Para evaluar los estilos de
personalidad se empleó el cuestionario Mips que se centra en el estudio
de los estilos de personalidad en tres áreas: metas motivacionales,
modos cognitivos y relaciones interpersonales. Tras una comparación de
medias utilizando la muestra normal representativa de la población
española como valor de contraste para cada una de las escalas de
personalidad se encontraron diferencias en personalidad entre la
muestra normal y la psoriasis en las siguientes variables:
Individualidad, Protección, Intuición, Innovación, dominio y aquiescencia.
En cuanto a las conductas
interpersonales encontraron que estas personas presentan menos
discrepancia que la muestra de referencia. Son menos dominantes y más
aquiescentes. Globalmente podemos decir que presentan tendencia a buscar
la unión con los demás, el acuerdo y a presentar poca discrepancia con
las opiniones ajenas con el fin de buscar puntos de unión con el otro,
pudiendo resultar dependientes, poco dominantes y sin iniciativa u
opiniones propias. Una alta vulnerabilidad al estrés en estos
pacientes, podría estar sustentanda esta tendencia a evitar conflictos
interpersonales con los demás.
Así, los resultados indican un
perfil de personalidad más desajustado, lo que se ha relacionado con una
menor satisfacción con la vida y existe evidencia que subraya el temor
de los pacientes con psoriasis a ser rechazados o a ser objeto de
evaluación negativa, algo que podría estar modulado por variables de
personalidad, como en otras patologías dermatológicas como el acné.
Estos resultados son un hallazgo a
tener en cuenta a la hora de tomar en consideración la dimensión global
de los pacientes dermatológicos en general y de psoriasis en particular,
por el posible papel que pueda jugar en el desencadenamiento,
mantenimiento y agravamiento de la enfermedad. Así como el papel que
pudiese jugar como actor modulador de las experiencias estresantes y
calidad de vida.
Además, tiene interesantes
implicaciones para la investigación, ya que pone en juego variables de
personalidad y el funcionamiento de la piel, lo que puede aportar
información relevante a la hora de comprender el fenómeno de la
psicosomática de las lesiones de la piel: qué mecanismos regulan su
aparición y, sobre todo, qué influencias juegan las variables
individuales a la hora de dar cuenta de las diferencias entre distintas
personas a la hora de enfermar. Finalmente, cómo pueden ser aliviados los síntomas
que puedan presentar estos pacientes a través de una comprensión más
profunda de su situación psicológica.