Desafío de
Competitividad
*Jorge
Navarrete Bustamante
Desde el
sábado pasado, lo Consejeros Regionales Guillermo Martínez y Raúl Palacios; el
gerente de la Corporación de Desarrollo Productivo; Roemil Jorquera,
profesional del Centro de Competitividad del Maule, y el suscrito director del
mismo, forman parte en calidad de alumnos de la RED de Harvard al haber
aprobado el curso Microeconomía para la Competitividad dictado por el Instituto
Vasco de Competitividad u ORKESTRA, miembro dilecto de dicha red.
Empero lo
relevante es que nos traemos un nuevo concepto de desarrollo competitivo, el de
trabajar sistematicamente con encadenamientos compuesto por diversas entidades
que a veces compiten, en otras cooperan, se complementan y/o hacen sinergia,
orientados todos a incrementar la productividad, que es la que al fin y al
cabo, la que logra ingresos sostenibles y una elevada calidad de vida.
Ello parece
sencillo pero no lo es. Se requiere primero de una visión colectiva compartida,
ampliamente validada, de mediano y largo plazo, del más amplio espectro. Se
requiere de voluntad y de liderazgo político; de empresas comprometidas con su
territorio; de universidades y centros tecnológicos enfocadas concretamente en
las necesidades regionales.
Se necesita
de un capital social que incrementalmente desarrolle un reconocido protagonismo
para que aporte, monitoree y hasta evalúe permanente el desarrollo de ese
encadenamiento: si los recursos públicos son eficientemente invertidos; si es
necesario apoyar la innovación en procesos, en la coordinación de niveles y
ámbitos de intervención, o en la estructura organizacional del mismo; si es
posible o no en la formalización de nuevos encadenamientos.
La triple
hélice, gobierno, empresa, universidades deben actuar en sintonía en dicho
encadenamiento; conjugar la nomenclatura de la competitividad simétricamente y
contribuir con sus específicas capacidades y calidades, mirando más allá de las
fronteras territoriales con eficiencia, innovación, y coherencia con respecto
al entorno contemporáneo.
Ello y más
ha logrado el País Vasco en los últimos 25 años. Tienen ya 11 clusters de
jerarquía mundial, en los cuales todos tienen el mismo discurso -sin importar
la idea o credo-, y un solo norte: incrementar la competitividad y el bienestar
de su población.
Nos hemos
motivado a trabajar en dicha red y con esa vocación. Es posible implementar un
nuevo enfoque que armonice el desarrollo competitivo regional del Maule; es
posible técnicamente empezar a medir –y con mayor rigurosidad- la
competitividad interna y de extramuros; es posible tomar decisiones de
asignación de recursos en nuevos sectores productivos; es imperioso innovar,
transformar nuestra estructura productiva, construir estrategias de
especialización inteligente.
Sólo tenemos
que empezar a coordinarnos, a romper la inercia, a lograr mayores espacios de
autonomía, a impulsar nuestras propias políticas públicas. Podemos correr
nuestra propia carrera y no sólo la que otros quieren que corramos
estándarizadamente.
Es posible,
nos enseñaron como lo hicieron los Vascos… ahora tenemos que encontrar nuestra
propia fórmula en base a nuestro propio entorno, idiosincrasia, potencialidades
y perspectivas.
*Director
Centro de Competitividad del Maule. Universidad de Talca.