CUANDO LA SOCIEDAD TE MIMA
Ciudadanía | 09/05/2012

La sociedad de consumo ha decidido mimar a ciertos segmentos de la población y arrebatarles el poder a otros. Habiendo decidido disolver el poder que otrora estaba en manos del padre, para socializarlo a favor de los otros miembros de la familia. Es decir, socializarlo con las madres y los hijos, a los que se suman también: otros miembros de la familia, las amigas de la madre y los integrantes del grupo de pertenencia de los hijos. Esta decisión que se ha puesto en marcha desde hace ya mucho tiempo, se debe a que estos componentes de la familia son más permeables a los mensajes consumistas y más manipulables al momento de consumir y proclives a hacerlo desmedidamente. Mientras que el padre, encargado de proveer los medios económicos al grupo familiar, no pone el acento en el consumo, por estar centrado en producir estos medios económicos.

Por supuesto que esta nueva dirección impuesta a la familia se realiza a contrapelo de la familia diseñada por la cultura religiosa. La que establece que es el hombre la cabeza del hogar y que los restantes miembros de la familia le deben obediencia y respeto.

Para llevar adelante esta contracultura, se creó y fomentó el feminismo. Movimiento que se encargaría de ser la proa del contrapoder del movimiento contracultural. El que avanza logrando objetivos cada vez más importantes dentro de la sociedad.
Este choque entre los miembros de la pareja, deja permanente heridas emocionales fuertes, además de producir bajas de ambos lados. Lo que ha transformado a la familia en un campo de batalla donde permanentemente se disputa el poder.

Es evidente que la nueva familia que se está edificando últimamente es la que menos les garantiza a los hijos un futuro con cierta certeza, ya que el exceso de libertades y las posibilidades de tomar decisiones dentro del núcleo familiar, los termina abandonando a su propia suerte.

Es decir que a la sociedad no es generosa con quienes no les conviene serlo, sino con quienes actúan en su favor y de acuerdo a sus expectativas y necesidades.

Eugenio García
http://garenioblog.blogspot.com

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