Grafopsicología. Signos patológicos en la escritura
Psicología | 28/04/2012

El Grafólogo no es médico, por lo tanto, debe abstenerse de hacer diagnósticos médicos. La grafología patológica ha avanzado mucho pero aún sigue pendiente de estadísticas, por lo que debe procederse con cuidado en lo que se refiere a los síntomas de enfermedad.

No obstante, la grafología puede expresar tendencias, que no diagnósticos.

Existen muchos signos gráficos que pueden estar anunciando una tendencia a padecer un tipo determinado de enfermedad, signos de anormalidad en la escritura tales como temblores, torsiones, sacudidas, congestiones, empastados, pérdidas súbitas  de relieve, brisados y suciedad del trazado.

Así mismo, líneas exageradamente descendentes o ascendentes y desproporciones exageradas en diferentes partes que forman una letra o palabra.

También, puede pensarse en enfermedad  según sea la distribución del texto y de los blancos, especialmente en los márgenes (pérdida del sentido de la orientación en el espacio).

En reglas generales, los trastornos de la cabeza, bronquios, laringe y espalda pueden observarse en la zona Superior de la escritura. En la zona Media, encontramos tendencias de posible anormalidad en el corazón y los pulmones.

La zona Inferior se correlaciona con posibles trastornos en el hígado, intestinos, vejiga y piernas. La zona Inicial, con anomalías en brazos y hombro.

La zona Final está relacionada con trastornos tales como la inquietud, los temores, dudas, preocupaciones y efectos psicofisiológicos.

Los puntos y acentos (zona superior) traducen problemas de memoria, atención e imaginación. Así como delirios y alucinaciones.

Los rasgos gráficos también revelan desequilibrios psíquicos. El grafólogo que también es psicólogo puede establecer, con más acierto y perícia, conexiones y lazos de unión entre determinados rasgos del trazo y ciertos tipos de desequilibrios o trastornos psicológicos..

Los signos gráficos que revelan este tipo de desequilibrio o trastorno psicológico son los siguientes:

Grandes movimientos de pluma, desproporciones y complicaciones extravagantes. Mayúsculas muy altas. Escritura muy inclinada y desigual. Ornamentación extraña sobre las letras. Repetición sistemática de letras y palabras, a veces de líneas o de frases, es decir, escritura estereotipada. Temblores en forma de sacudidas violentas y brisados. Incoherencia en la distribución del texto y de los espacios. Escrituras discordantes.

Así mismo, el uso indiscriminado y exagerado de guiones, interrogaciones, puntos suspensivos y demás signos de admiración; “s” y “r” minúsculas mucho más grandes que las otras letras. El empleo de mayúsculas en lugar de minúsculas y algunas formas en las hampas de las letras también pueden denotar trastornos de tipo psíquico.

 

 

 

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