El cómo organiza su escritura una persona sobre
el papel está indicando cómo se dirige en su vida personal y social. El papel
sería el mundo, el ambiente; el texto la persona en ese ambiente o entorno.
En la primera parte, ya dejamos constancia
sobre la disposición, organización, limpieza y distribución, en reglas
generales y de manera somera.
Aquí seguiremos tratando uno de los Aspectos
importantes en el Grafismo: el Orden. Y para eso es imprescindible hablar de
los márgenes.
Si se comienza a escribir demasiado arriba, sin
apenas dejar espacio hasta el borde del papel, seguramente estaremos dirigiendo
nuestro escrito a un amigo o a alguien de confianza con quién no es necesario
reflejar los “buenos modos” y reglas sociales. De no ser así, estaríamos
demostrando falta de cortesía elemental, un contacto social defectuoso,
vulgaridad y falta de respeto. Excesiva familiaridad.
Quién dispone los márgenes como si de un libro
se tratara, encuadrando el texto al papel, puede indicar un deseo de
originalidad, un gusto por distinguirse pero también un expreso deseo de
mantener a distancia a los demás. Está manifestando una tendencia a la
introversión, una necesidad de repliegue hacía sí mismo.
El margen izquierdo estrecho habla de timidez,
prudencia, pero también de avaricia, ausencia de espontaneidad y tendencia a
“barrer para dentro”.
Asimismo podría estar manifestando la
necesidad, por parte del individuo, de aferrarse al pasado.
Ese mismo margen formado de manera irregular
(con entradas y salidas en el texto) delata una afectividad versátil, a una
persona sensible emocionalmente y capaz de actitudes contradictorias. Falta de
orden y disciplina e inadaptación. Ambivalencia.
Si el margen izquierdo es muy ancho, queda
mucho espacio blanco hasta el borde, estamos ante una persona extrovertida y
despreocupada; aquel que, con facilidad, abandonará sus obligaciones y deberes.
Alguien con ausencia de prejuicios.
Así como el margen superior habla de nuestra
relación con la sociedad, el inferior lo hace sobre la relación con nosotros
mismos y el izquierdo con el pasado; el derecho evidencia la relación con
nuestro “caminar en la vida”, nuestra actitud proactiva y el futuro, lo
desconocido.
Un margen derecho muy estrecho, que casi rebasa
el borde de la página, delataría a aquel que quiere “comerse el mundo”, pero de
manera agresiva; es decir, forzando la realidad para ajustarla a sus propios
deseos. Falta de tacto y modales en la relación con los demás. Impulsividad.
Por otro lado y siguiendo con el Orden en el
Grafismo, es importante también, tener en cuenta los espacios en el cuerpo del
texto, el contenido. El espaciamiento entre líneas es expresivo del interés del
sujeto por los asuntos sociales. El espaciamiento entre palabras corresponde al
interés por los contactos personales. El deseo de acercamiento, en ambos casos,
se corresponde con la proximidad de las líneas y las palabras.
Los espacios son silencios, momentos de
reflexión. Pero si esa reflexión es tortuosa los espacios se convierten en
gritos de socorro, como sucede en el caso de lo que llamamos “chimeneas”. Esos
rastros de espacios en blanco que quedan a lo largo de un texto entre las
palabras, formando una especie de chimenea a lo largo de todo el escrito, verticalmente.
Evidencia angustia, ansiedad.