En todo manuscrito existen unas zonas
determinadas susceptibles de estudio por parte del grafólogo.
Cuando comenzamos a escribir sobre un folio en
blanco elegimos un punto determinado en el que plasmamos la primera letra;
dejamos más o menos espacio hasta el borde del papel, así como un margen a la
izquierda y otro a la derecha, al finalizar de escribir esa primera línea.
Continuamos con la siguiente línea y dejamos
más o menos espacio respecto a la primera y así sucesivamente a lo largo de
todo el escrito. Apuramos más o menos el espacio; va formándose una línea a los
lados que determinará los márgenes, ceñiremos más o menos unas palabras a
otras, inclinaremos las letras hacia un lado u otro o, tal vez, las dibujemos
verticalmente.
El escrito, en su conjunto, será liviano, con
espacios, como si las letras y las palabras pudieran respirar en el ambiente
del papel, flotar o moverse… O quizá, ocupemos todo el espacio, apretando las
palabras y letras entre sí.
Las líneas formadas podrán ser rectilíneas o
inclinadas, o tal vez ondulantes.
Será un escrito claro, limpio, ordenado o,
constreñido, apelotonado, sucio, desordenado. Será más o menos legible.
Todos éstos signos están determinando el
temperamento, el carácter y la personalidad de quién escribe. Nos está dando
datos sobre la persona; sus tendencias, su emotividad, su inteligencia, su
agresividad…
El modo en cómo distribuye, dispone y centra la
persona el texto y demás elementos (puntos, comas, acentos) es una huella de la
capacidad organizativa en las ideas, de su adaptación a un orden o a los
deberes sociales.
Entre los muchos Aspectos Gráficos susceptibles de estudio por parte del profesional
está el Orden. Así, observa la
página como un marco ambiental en el que la persona se desenvuelve; el
grafólogo estudiará la distribución, la disposición, la proporción y muchos
otros aspectos de la grafía relacionados con el Orden.
Otros aspectos son la presión, la forma, la
dimensión, la inclinación, la rapidez, la dirección… y otros muchos.
Una distribución clara, armónica entre el texto
y los blancos; letras, palabras y líneas en su sitio, sin entremezclarse con
otros elementos gráficos y una buena separación entre letras y palabras, así
como la claridad, limpieza y legibilidad de todo el texto, indica predominio de
la actividad discriminativa bien desarrollada (claridad de espíritu). Es la
razón quién dirige a la imaginación. Expresa capacidad de organización,
tendencia al pensamiento objetivo y preciso. Juicio ponderado. Simpatía,
Nobleza. Persona discreta en el modo de hablar y en su conducta.
Si el estudio en el conjunto de signos
evidencia una actitud introvertida, la persona deseará organizar y adaptar las
cosas a su mundo interior. Si la actitud es extrovertida, ésta persona tenderá
a organizarse y adaptarse de acuerdo con un plan de vida social.
Pero, como todo tiene dos caras, aquí también
surge el sentido positivo y el negativo.
La persona que es escrupulosa al escribir,
cuida los aspectos del orden, es limpia (no comete tachones), que mantiene
espacios adecuados, que escribe de forma legible y ordenada, que no descuida
puntos y acentos, que no manifiesta excesos ni florituras ni desproporción o
inarmonía, se muestra también como una persona poco creativa, convencional,
disciplinada según lo aprendido, con pocos recursos para tomar iniciativas; con
un rígido dominio de sí mismo y carente de naturalidad y flexibilidad.
La escritura ilegible puede estar motivada por
el exceso de rapidez ante una situación determinada como por ejemplo tomar
notas en clase o apuntar una dirección dada en un momento puntual y con prisas.
De ahí, y por muchas otras razones, el profesional solicitará una muestra de la
escritura para analizar, realizada en un momento relajado, sin prisas.
Hay que distinguir entre la precipitación
momentánea , como la expuesta, y la imprecisión y precipitación como hábito
cuyo caso hablaría de neurosis, gusto por singularizarse, por intrigar o por
hacer dudar. A veces, simplemente, nos indica a una persona que tiende al
secretismo, al misterio o al disimulo.
Cuando nos referimos a una receta médica
podemos encontrar su significado en la “deformación profesional”. Una receta
médica nunca es susceptible de estudio grafopsicológico.