Derechos Humanos, esa herramienta de Satán
Derecho | 19/04/2012
No se, apreciado lector, como andas de derechos humanos en tu país. En el mío no se la comprende como institución, como filosofía intrínseca del derecho natural. Se la ve como un montón de burócratas que apoyan a delincuentes y violadores cuando son tocados por las suaves plumas de Astrea.


Si, es cierto, cuando se hace mención a derechos humanosya se le vienen a uno encima esgrimiendo: ¿Donde estaban los de derechos humanos cuando violaron a mi hija? Si, es risible, y más que eso, patético. Hemos educado a la gente de esa manera. Las instituciones son los burócratas y esos burócratas solo defienden a criminales.


Voy a generalizar mi crítica a América Latina, nadie está exento de la ignorancia absoluta de los derechos humanos y más son los que no la respetan. Periodistas, políticos, ciudadanos comunes son víctimas diarias de violaciones de sus derechos y esto que digo lo aburrirá por ser claro. Nadie defiende a nadie.


¿ Qué podemos hacer entonces si el mismo ser humano no comprende aquello que lo sostiene como ser digno?


Educación y nada más que educación. Los mayores sostenedores de una dictadura son los ignorantes. Si es que no cumplimos con nuestra obligación de ciudadanos de educar, seguiremos contaminando y satanizando aquello que forma parte de nuestro ser y haremos de nuestros ciudadanos inocentes parte de los delincuentes.

Comentarios

2 - Miguel María González - 19/04/2012 16:12
Fernando, tenés razón, nadie puede ser dueño de estos derechos o buscar que el Estado nos amamante como bebés inútiles
1 - Fernando Edmundo del Cármen Laredo Cárter - 19/04/2012 15:50
Creo que el título es excelente, pues describe una instrumetalización de principios buenos, manipulados por gente perversa. En mi país, Chile, las cosas son parecidas, con el agravante de que la cuestión de los derechos humanos se manipula excesivamente en favor de anarquistas de tendencia marxista, o de etnias infectadas de marxismo, y se les considera inocentes de todo pecado y meras víctimas del sistema.
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