La generación secuestrada
Política Nacional | 17/04/2012
Para
nadie es un secreto que la década de los 80 constituyó la época de oro
para Cuba post-revolucionaria, no solo por la estabilidad política y
social en medio de la conflagración ideológica que supuso La Guerra
Fría, sino también, desde un punto de vista económico. Las directrices políticas tras los años
convulsos en lo ideológico y estructural de los 60's y los 70's, venían a
consolidarse de a poco. Las bonanzas del sistema comunitario comunista
proveían a la Isla de alrededor del 80 % de su intercambio comercial, lo
que básicamente nos hizo depender del mismo.
Y
en esa época de transición política-económica, nacimos los de mi
generación. Los que estaban lo suficientemente alejados de los primeros
años del naciente Estado Socialista, y, demasiados cerca de lo que
vendría a ser una de las debacles más sonadas de la evolución
política-social del ''isleño'': los 90's con la incertidumbre de una
adolescencia maltrecha por las extremas condiciones económicas. El
Periodo Especial. Pasamos sin peaje, del paraíso de la infancia, al
infierno adolescente, en el que se fraguaron muchas de nuestras ideas;
la plena consciencia del mundo que se nos abría desde entonces.
Siempre
en muchas de las conversaciones de añoranza, recordamos las travesuras
que de niño hicimos, lo feliz de los parques infantiles y lo delicioso
de las golosinas que nuestros padres podían darse el lujo de adquirir.
Pero, luego, inevitable se hace el gesto de los rostros cuando
sucumbimos a los recuerdos de los 90's, cuando empezábamos a tomar
consciencia de las cosas, y encontrarle significado al gesto de una
madre pensando qué podría cocinar para que su hijo no se quedase sin
comer, o al sabido sacrificio materno de dejar el ''bistec'' para el
niño. Sé que muchos de mi generación lo recuerdan así. Y sé que muchos
preferirían no hacerlo.
Y
justo todo eso cuando comenzábamos a pensar por nosotros mismos, cuando
emprendíamos el camino del adolescente rebelde para, inconscientemente, prepararse para entrar en la adultez. No sé si habrá estudios al
respecto, pero no he visto trabajo de sicología referido a estas cosas.
De haberlo, con toda seguridad brindaría una visión contundente como
desgarradora.
Ya
a finales de los 90's parecía que la economía salía del bache. Y con
ella, las instancias políticas y gubernamentales, relanzaron el trabajo
ideológico en aras de recuperar y/o ''salvar'' el desgarrado crédito que
los ''isleños'' tenían por el socialismo. Desde la continuación de la
insensata idea de admitir adolescentes de 14 años en las filas de la
Unión de Jóvenes Comunistas, práctica tan criticada por muchos, hasta el
lanzamiento de la Batalla de Ideas, haciendo al cubano, y entre ellos, a
nosotros, campo de batalla en el que sin miramientos, lo que pensábamos
se fue ''a bolina''. Solo nos hicieron ''soldados'' de vanguardia de su
Batalla, que nadie de nosotros pidió, y de la que constituíamos carne
de cañón.
Se
nos vetó el derecho a pensar, y hasta se llegó a proferir que la
universidad era para los revolucionarios-entiéndase los acólitos de la
Revolución del 59-, sin tapujos. Se nos alimentó el deseo juvenil con
sus mismas ideas, como alcancías que solo guardan monedas viejas de la
abuela. El bien montado campo de batalla, contra un enemigo
archiconocido y otros inventados de la nada, viendo absolutamente en
todo lo externo el filo de espada enemiga, vino a preponderar por encima
de sueños propios de cada generación, y a encumbrarse como meta a
alcanzar. La Flauta Mágica acaso fuese menos explícita en su empeño.
Y
así, como si todos los jóvenes de mi generación hubiésemos suplicado
ante la Trinidad, se nos dio por bandera el socialismo para defender. Y
escondidos dentro, cada uno de los sueños e ideas que tácitamente
compartíamos, con solo mirarnos, o ver hacia delante. Se nos ha querido
pasar la herencia de una guerra interminable. Y lo que no sabíamos, es
que se nos estaba secuestrando, amaestrando con bocadillos envueltos en
sus ideas añejas.
Quisieron
que heredáramos la inercia, que promulgáramos nuestra inocencia como su
brazo. Y así, construyeron de entre nosotros nuestros ''líderes'', esos
que solo se cuestionan si el discurso que tienen que pronunciar está
acorde a los principios socialistas, olvidando por completo aquellos de
su generación. Y nos quitaron el derecho a tener líderes auténticos, que
es lo que les ha faltado a las generaciones post-revolucionarias.
Y
ya recogen ellos las consecuencias: un estado envejecido-y no hago crítica alguna a sus desempeños individuales. Añejo como
sus ideas. E intentan ahora, tras admitirlo sin ápice de remordimiento,
aflojar la cuerda que nos ata.
Sí,
somos la generación que tuvo una infancia de oro, una adolescencia
convulsa, y una juventud, aún, secuestrada por ideas añejas. Nos caímos
del cielo, y fuimos a parar más allá del suelo. Y nadie nos preguntó siquiera si ese era nuestro deseo.
Comentarios
1 - Noel Pérez García - 18/04/2012 16:33
Hola Vlado...bienvenido a Reeditor...un abrazo desde el recuerdo.
Noel
Noel