I. José María Ruiz Mateos, expropiado por sus hijos varones a través de una traición bancaria.
Política Nacional | 16/04/2012
José María Ruiz Mateos, expropiado por sus hijos varones a través de una traición bancaria.
Los
óptimos antecedentes empresariales de José María Ruiz- Mateos
confrontan con la situación actual de Nueva Rumasa. El ingenio de
empresa postulado pragmáticamente con Rumasa, poseía un carácter de
excelencia a la que sólo la insidia de la intervención felipista puso
freno de manera delicuescente. Todo canallescamente basado en
oscurantismos políticos y judiciales que dieron como resultado una
salvaje expropiación y el saqueo de los réditos del mayor holding
acaecido en España.
Con
toda la injusticia a la que fue sometido el hombre de empresa por
antonomasia, surgió del derrumbe mediático un impulso renovador, un aval
de inteligencia perenne dando alas a la consecución de propósitos
comerciales que desembocaron en Nueva Rumasa. Sin embargo en esta nueva
etapa, la herencia del emporio fue acometida por los hijos del
empresario, quienes han desempeñado- con distinto proceder y delegando responsabilidades sobre gente de nula
eficiencia- la idea de empresa que evolucionó con éxito hasta el voraz
sectarismo socialista de los años ochenta.
Siendo
los antecedentes de la edificación de Rumasa bastiones genuinos de un
emporio innaturalmente derruido, no se comprende la actualidad
artificiosa de la Nueva Rumasa. No sin responsabilizar a los verdaderos
artífices del desaguisado financiero: los nuevos reclutamientos de los varones. En manos de los
herederos del cabeza de familia que ejercía de presidente honorífico, la
práctica de empresa fue una pura delegación de responsabilidades traidoramente fallida. En esa asunción de compromisos falibles
estriba la realidad de lo acontecido, desembocando en el alarmismo
financiero que actualmente se dispone a dirimirse judicialmente.
No
deberían engañar las apariencias en tanto José María Ruiz- Mateos asume
las consecuencias de unos errores generados ajenamente por quienes le abandonan a injusta suerte. Un infortunio propiciado por
decisiones ajenas y que la nobleza de un padre asume siendo cabeza de
turco de esas degenerativas trascendencias obradas por los aciagos
administradores que obraron a espaldas de la Familia y del Grupo Empresarial. Bien podría decirse que si antes
fue el felipismo lo que expropió el colosal trabajo de Ruiz-Mateos, hoy
son los hijos quienes lo han expropiado, involuntariamente, estrujándo otros hasta la última
célula de entregado padre.
La
realidad fehaciente, en tanto las pruebas lo vayan demostrando, es que
José María Ruiz-Mateos es un cabeza de turco perfecto, propiciado por gente desleal que nunca alcanzó la capacidad de gestión del gran empresario ni la
responsabilidad inherente a menesteres de alto grado de implicación
financiera.
Es
así que cuando zozobra el emporio queda en evidencia la ineficiente
gestión de un desarrollo empresarial de bases insostenibles que
finalmente ha doblado estrepitosamente la cerviz. Siendo eficaz a
priori la dinámica
propia de un genio de las finanzas como José María, las inercias han
sido mal aprovechadas con erráticas actitudes y no menos deshonestas
decisiones.
Si
de algo se ha de culpabilizar a José María Ruiz-Mateos es de ser amante
de la familia, veraz en sus convicciones y confiado en depositar
responsabilidades sobre unos hijos varones continuadores de su obra, cuya preparación empresarial estaba en la línea del tino y el genio deslumbrante que convirtió a Rumasa en
enemigo de un sectarismo felipista a modo de trampa que benefició
descarada e impunemente a sus saqueadores; trampa de la que resurgió
como un Ave Fénix titánico para
dar alas a un proyecto de excelencia empresarial malogrado por los que fueron responsables, muchos, sobre los que se delegaron importantes responsabilidades.
Nobleza
obliga, el padre responde por los borrones sucedidos durante la dirección de sus herederos y
los hijos responden por un padre dispuesto a darlo todo,en defensa legítima de su nombre que debería de ser paradigma en una España
necesitada de ingenios como él. El golpe contra Nueva Rumasa fue impulsado desde las sombras que cortaron el crédito en la consciencia de acabar con un trabajo empresarial que podía haber subsanado los lógicos errores de gestión inherentes a toda empresa.
Entonces Rumasa fue canallescamente expropiada y ahora la Nueva Rumasa, gestionada por los herederos, vuelve a ser golpeada de manera muy sutil y anatemizado todo lo que tenga que ver con el apellido Ruiz-Mateos. El único mérito de efectividad de los enemigos es la traición.
Entonces Rumasa fue canallescamente expropiada y ahora la Nueva Rumasa, gestionada por los herederos, vuelve a ser golpeada de manera muy sutil y anatemizado todo lo que tenga que ver con el apellido Ruiz-Mateos. El único mérito de efectividad de los enemigos es la traición.
La dignidad se hereda también de la genética del padre. Una dignidad de sus
hijos para afrontar las responsabilidades, de distinto modo que a otros arrimados se les hizo sencillo embolsarse esos viáticos que hoy pretenden ser una soga
al cuello de un hombre que lo ha dado todo en la empresa y para su
familia. No sería sorprendente saber que la heroicidad no sólo es
patrimonio del empresario y que genéticamente los hijos son capaces de
asumir las culpas de la injusticia que hoy, como ayer, pretende la condena de un padre atacando a sus varones.
Todo está aún por ver y hay que plantar cara con lo veraz ante la sucesión de mentiras y populismo que se pretenden ejercer simplificando el nuevo golpe contra los empresarios.
Obligado
sería que los varones heredaran la nobleza del patriarca después de
obtenerlo todo de él; ya se sabe que los abnegados héroes cuando
caen suelen hacerlo solos pero en este caso José María Ruiz Mateos tiene a sus hijos para luchar por una victoria que es la defensa de una dignidad que se pretende socavar sin considerar las verdaderas razones de la situación de Nueva Rumasa.