Verdad o no es Historia
Historia | 28/03/2012

Resulta difícil enfrentarse a los problemas que se nos presentan respecto al valor de la disciplina histórica; principalmente, porque asumimos que el conocimiento histórico es incuestionable por el simple hecho de su historicidad misma, es el caso de: el mito. 

Al introducirnos al análisis de la teoría y en particular el caso de las cronologías de la historia nacional mexicana, nos hemos centrado a analizar los problemas referentes a la utilidad, legitimidad y veracidad de los estudios históricos. Pero a su  vez es necesario considerar que el estudio histórico de los mitos no sólo debe de ser entendido en relación con el fenómeno religioso, ya que puede ser  de igual manera tratado con respecto a la historia patria, tanto a sus leyendas como a sus símbolos.

Ante estas características del fenómeno en cuestión, suscita desconcierto y base de angustia meditar que la historia oscila entre verdad y ficción; o cuando la historia se enmarca dentro de una historia heroica o monumental; cabría preguntarse ¿por qué seguir manejando una historia patria en el filo de argumentos en torno a la globalización?

Las interpretaciones históricas impartidas por los medios de difusión cultural no están siendo enriquecidas de profundidad temática, por que la capacidad de síntesis de interpretaciones históricas se ha centrado en legitimar poderes. Apreciamos que no existen verdades absolutas a pesar de que los hechos se cotejen con el discurso ( medios de comunicación), y que la veracidad real no sólo reside en los acontecimientos sino el discurso de las interpretaciones por parte de los historiadores.

La separación entre historia y ficción, a pesar de que cada uno contenga sus grados de elocuencia dependerá del historiador y del quehacer de éste; porque su labor pretende establecer los hechos, interpretarlos y en la medida posible,  juzgarlos. De ahí, la necesidad de reconsiderar a la historia para absolver fracasos, o al contrario, reconstruir símbolos de monumentalidad, cuyo impulso ha de desprenderse el mito a partir de su ambigüedad dentro de la historia oficial.

El conocimiento del pasado nos permite entender a la sociedad y a los procesos históricos donde nos desenvolvemos, nos ayuda a comprender, analizar y formular juicios críticos, en torno a las problemáticas económicas, políticas y culturales ante las cuales nos enfrentamos en el presente. Por lo que la veracidad del mito inmerso dentro de los elementos característicos de historia patria se manifiestan en cada instante por la recreación de las festividades e incluso, desfiles militares, donde se proyecta la gloria del pasado histórico; ¿cómo generar una crítica histórica con respecto a la mitología nacional? La vía más recurrida ha sido eliminarla del trato cotidiano; por ejemplo, la invasión norteamericana o los niños héroes. Debemos no sólo analizar estos mitos, sino también algunos otros como: la vida da Benito Juárez, Miguel Hidalgo, la invención de América, la Revolución Mexicana, entre otras temáticas. Así como, replantear la historia nacional de manera más condensada y contemporánea, eliminando las grandes enciclopedias oficiales y la extensiva especialización; pero ¿cómo romper el mito sin perder el ideal patriótico?...

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