El Mausoleo
Dentro del mismo sector residencial, entre otras estructuras (edificios) de piedra construidas en el plano rectangular, está ubicada la Chullpa 4 llamada “Mausoleo”. Es una de las estructuras más miseriosas del sitio y sin embargo la mejor preservada. El edificio formado por dos antecámaras-vestíbulos gemelos y dos cámaras (una techada con grandes lajas megalíticas de piedra semilabrada que forman un tipo de bóveda y tapadas por tierra, otra –originalmente– quizás con el techo de madera y paja) conserva todavía sus entradas originales y gran parte del techo de piedra. La cámara de la tumba había sido saqueada en la época colonial (los huaqueros entraron por el techo rompiendo una de las piedras grandes). Es probable que la función de esta estructura no fue puramente funeral. Durante los trabajos de la temporada 2006 en la antecámara de este edificio se encontraron banquetas hechas de piedra y varias ofrendas de vasijas gemelas tal vez vinculadas a las ofrendas realizadas durante o después de un entierro de un personaje importante. Aquí también encontramos un elemento arquitectónico de piedra (probablemente un tipo de bisagra de puerta) que en este contexto recibió un uso diferente, como un embudo para hacer ofrendas de líquidos (Figura 2). De la reconstrucción de este monumento se empezaron los trabajos de puesta en valor en Maucallacta.
La plataforma, el ushnu y los basurales
Sin embargo, una de las estructuras más extraordinarias de Maucallacta es una amplia plataforma que se construyó en el sector noroeste del sitio. La plataforma mide 160 m de longitud y 48 m de ancho, aproximadamente. En su lado más largo (el de la parte sureste) la plataforma está pegada a la colina sobre la cual se encuentra la pirámide que está dominando el sitio. En la parte noroeste la superficie de la plataforma se alza –protegida por una muralla (o fachada) construida de piedras no labradas o semilabradas– casi 7 m sobre el suelo natural, en donde se ubican corrales para los camélidos y grandes áreas destinadas a pastizales, siendo esta zona un sector propicio para el pastoreo y crianza de ganado, como es utilizado en la actualidad.
La primera cosa interesante es la propia construcción de la plataforma. Cabe mencionar que es una estructura arquitectónica completamente artificial, hecha de piedras y tierra, sobre el declive natural de la colina. Como otras estructuras en el sitio, la plataforma se encuentra actualmente en mal estado de conservación. La influencia del clima, los sismos y sobre todo las excavaciones clandestinas realizadas en su superficie nos permiten observar con bastante detalle su forma interna. La base del sistema constructivo de esta estructura monumental son los así llamados túneles o conductos formados por casi 40 paredes paralelas, hechas con piedras grandes sin labrar, colocadas sobre la roca madre de la colina, y después unas encima de otras, sin empleo de mortero. Los conductos que exploramos en el año 1998 son de aproximadamente 70 cm de ancho por una luz variable de 80 cm a 1,20 m, y van descendiendo a medida que se va profundizando la plataforma. Los conductos subterráneos la recorren en todo su ancho, se desarrollan paralelamente entre sí y son casi perpendiculares al borde inferior que hace de zócalo de la plataforma. Algunos de dichos túneles tienen al menos dos niveles, pero originalmente no tenían ninguna salida al exterior (las aberturas que llevan actualmente hasta ellos son resultado de la acción de los huaqueros).
La estructura de la plataforma es entonces un conjunto de piedras apiladas de forma regular. Algunas de ellas –alargadas y planas– están colocadas a lo ancho y en diferentes niveles de tal manera que conforman una especie de amarre con las secciones siguientes a modo de piezas de contención interna. En los niveles superiores aquellas piedras grandes forman los “techos” de los túneles.
Gracias a los sondeos abiertos durante la temporada de 1998 se pudo observar que los techos de los túneles –después de construirlos– habían sido cubiertos con una capa de piedras más pequeñas, y por una capa de piedras porosas de color rojizo claro de unos 15 cm, la cual se cubrió después con una capa de arcilla compacta, de unos 20 cm de grosor, quemada en su nivel superior (huellas de ceniza y carbones) y por fin por otra capa de piedras porosas mezcladas con piedras torceadas y arcilla suelta, de aproximadamente 30 cm de grosor. Por encima de este nivel hay otra capa más, de 10-20 cm de tierra compacta, que constituye la superficie actual de la plataforma, la superficie que está formando una monumental plaza ceremonial.
Paralelamente a los trabajos realizados en 1998 en la superficie de la plataforma, se procedió a limpiar la zona noroeste de la misma, la cual se mostraba como un derrumbe de grandes piedras cubiertas de plantas cuando se descubrió el sitio. Se limpió parte de las fachadas noroeste y noreste, y también la esquina norte de la plataforma, levantada directamente sobre la roca madre, y que resultó tener las piedras de mejor calidad de toda la construcción. Junto a esta esquina se pudieron identificar hasta cuatro niveles de los muros. Seguidamente se limpió también la superficie entre los muros, quitando piedras sueltas provenientes del derrumbe. La construcción que apareció es muy parecida a la construcción de los túneles y da la impresión de ser muy inestable, apoyando todo su peso únicamente en las mencionadas piedras de contención. Los trabajos realizados en el Túnel 9, en la superficie de la plataforma, así como los llevados a cabo para limpiar la esquina norte de la plataforma, permitieron conocer el método usado en la construcción de esta enorme y excepcional estructura. El arquitecto y arqueolólogo G. Presbítero, quien colaboró desde el principio en los trabajos del Proyecto, realizó una serie de dibujos que permitieron hacerse una idea sobre la arquitectura y el objeto con que se edificó esta plataforma en la forma que tiene.
Hasta la fecha sigue siendo una incógnita la función de los túneles. Debido a la técnica de construcción empleada, a la ausencia de los materiales aislantes, y el hecho de que no se haya constatado ningún orificio original de salida, no pudieron servir dichos conductos ni como desagües ni como canales para traer agua (por ejemplo, de lluvia). Una hipótesis de trabajo es que pudieron ser un sistema para permitir la construcción de la plataforma con menor cantidad del material pétreo y después para proteger su construcción ante los sismos y terremotos, aligerando su peso y a la vez proporcionándole mayor elasticidad.
Considerando la original forma de su construcción, sin analogías en la región, y muy atípica para la arquitectura clásica inca, es muy probable que esta estructura fuera construida antes de que los incas llegaran a la zona. Una observación así puede ser comprobada tanto por datos arqueológicos (estratigrafía) y arquitectónicos (tipo de mampostería) como biológicos, es decir, por los resultados de los fechamientos de los líquenes que crecen en las piedras de la plataforma. Estos últimos estudios –efectuados por el Dr. Vincent Jomelli (Lab. de Geographie Physique, CNRS, Meudon, Francia)– sugieren que la plataforma pudo haber sido construida 200-300 años antes de la llegada de los incas, esto es, en los siglos XI o XII.
Sin embargo, los incas adaptaron la plataforma de acuerdo a sus propios objetivos, y la usaron hasta los últimos momentos de la ocupación del sitio, hasta el siglo XVI. Los nuevos dueños remodelaron la plaza principal de Maucallacta construyendo un nuevo nivel de uso y sobre él, en el borde noroeste de la plataforma, uno de los signos distintivos de la arquitectura inca y uno de los símbolos más claros de la ideología imperial –un ushnu–, adoratorio dedicado al culto solar, un tipo de trono, altar o podio destinado al Inca y a los altos dignatarios de Tahuantinsuyo, desde el cuqal dirigían las ceremonias de carácter político-religioso, y hablaban a sus súbditos. Al ser ésta la única estructura levantada en la más grande plaza del sitio, dicha construcción ha sido interpretada como los posibles restos de un ushnu desde el principio de los trabajos en Maucallacta.
En el momento en que se iniciaron las investigaciones, el ushnu estaba cubierto por gran cantidad de piedras grandes, tierra menuda y plantas. Se determinó como objeto de los trabajos en el año 1998 limpiar la estructura, dejar al descubierto las paredes mejor conservadas, y realizar su documentación fotográfica y gráfica.
El ushnu de Maucallacta es una estructura con una base de 8,5 x 6 m, aproximadamente, y bastante baja (su altura conservada mide desde 60 cm hasta 1 m). El lado más largo está colocado en la dirección de la plaza (sureste). A su cumbre lleva una escalera de cuatro escalones construida de bloques perpendiculares de piedra. Las piedras de las paredes del ushnu, especialmente las que forman la fachada de la estructura, fueron labradas con una precisión sin igual en este sitio. Esta parte presenta un tipo de mampostería inca imperial con piedras rectangulares, de dimensiones medianas (20-30 cm), bien labradas. Para este elemento de la fachada, que presenta el mejor acabado, se utilizó un tipo de piedras que no se encuentra en las proximidades del sitio; esas piedras fueron probablemente traídas desde la meseta de puna, a unos 10 km al suroeste de Maucallacta.
Sin embargo, los espacios entre las paredes los ocupa un relleno de piedras sin labrar. El ushnu que nos ocupa es una construcción biartesonada, esto es: las paredes exteriores, construidas con piedras ajustadas con bastante precisión, forman en el plano una construcción cuadrilateral cerrada, rellenada con piedras sueltas y tierra. La parte central del ushnu fue construida mediante cuatro capas, colocadas en paralelo, de piedras alargadas superficialmente labradas. De esta forma se obtuvo una parte central estable, junto a la cual se adosaron los dos artesones mencionados. La ausencia de relleno en una de las partes de la estructura (artesón suroeste) nos hace suponer que el ushnu nunca fue terminado. No obstante, fue utilizado durante las ceremonias efectuadas en la plataforma. En cambio, el lado noroeste del ushnu en su parte central baja oblicuo al suelo, como un elemento constructivo del muro que forma la fachada de la plataforma.
En los comienzos del proyecto esta parte de la estructura nos pareció una especie de espuela que sobresalía del contorno de la fachada, y cuya finalidad era la de reforzar la estructura de la plataforma en un punto en el que el ushnu erigido encima hacía que la presión sea mayor. Su verdadero carácter de este elemento lo conocimos apenas durante la temporada del año 2006.
Durante los trabajos de la temporada del año 2006 abrimos otros tres pequeños sondeos alrededor del ushnu, en su exterior, para averiguar mejor relación de su construcción con la construcción de la plataforma. Cerca de su esquina sur encontramos durante aquella temporada un tipo de pavimento de piedras pequeñas con claras evidencias de cenizas y fragmentos de cerámica que lo cubrían. Parecían restos de una ofrenda, pero restos muy incompletos.
Los trabajos realizados en 2006 se concentraron también en la limpieza de la fachada de la plataforma que se encuentra directamente debajo del ushnu. En aquella parte, debajo de la fachada de la plataforma, en casi toda su longitud, hay una capa de derrumbe muy gruesa –formada por piedras, arcilla compactada y tierra– material que ha ido cayendo desde más arriba durante los últimos quinientos años. Durante los trabajos de limpieza –que se han concentrado hasta ahora sólo en la parte central de la fachada– se han retirado plantas y grandes cantidades de bloques de piedra (sin labrar y semilabradas) y de tierra. Después de retirada la maleza y todo el material de derrumbe que se encontraba debajo del ushnu, hemos descubierto lo que cabía esperar: un basural. Lo que resultó inesperado fueron sus dimensiones. En efecto, fueron dos inmensos montículos cónicos que se habían creado debajo del ushnu con las cenizas de las ofrendas realizadas a su alrededor y muy probablemente en toda la plaza, casi 7 m más arriba.
Hasta ahora se ha investigado el basural oeste y una parte del basural este, en los cuales se han podido recuperar múltiples fragmentos de cerámica (incaica y local; en total hemos recuperado más que media tonelada de fragmentos), numerosos huesos de camélidos, peines de madera (probablemente para la lana de camélidos) y pequeños instrumentos de cobre (pinzas, adornos). En el año 2008 encontamos también un dado cúbico con números romanos (zero como pared plana – I – II – III – IIII – X) que nos hace pensar que las últimas ofrendas se podrían realizar en Maucallacta todavía en los comienzos de la época colonial.
La creación de los basurales podía estar relacionada con el conocido ritual andino de la “renovación” de los templos y otras estructuras con funciones ceremoniales. En los perfiles de los sondeos efectuados cerca del ushnu y también en los perfiles de los basurales se puede observar que hubo por lo menos tres momentos bien definidos en los que se quemaron grandes ofrendas en la plaza. Justo sobre la capa más tardía de los restos quemados se encuentra un nivel de ceniza volcánica de color gris claro-casi blanca, proveniente de la erupción del volcán Huayna Putina en el año 1600. Este hecho parece confirmar que los últimos rituales en Maucallacta tuvieron lugar justo antes de la conquista española o quizás ya poco después de ella.
Esta conclusión la suelen confirmar también los fechamientos de C-14. Sin embargo, teniendo en cuenta que este método es relativamente poco preciso y que es probable que los espacios de tiempo entre las sucesivas ceremonias realizadas en la plaza fueron muy cortos, no podemos decir con exactitud ni cuándo tuvo lugar cada uno de los rituales, tampoco con qué frecuencia se hacían. No obstante, a juzgar por el material cultural disponible, todas debieron efectuarse en la época inca.
Hablando de la escenografía de estas ceremonias, vale la pena mencionar que todo el lado suroeste de la plataforma –la parte pegada al sector habitacional del sitio– estaba provisto de largas banquetas de tierra de altura variable, revestidas con piedras y dotadas de escaleras. Estas banquetas pudieron servir de tribunas para centenares de personas que observaban y tomaban parte en los rituales.
Finalmente, hay que decir que debajo del basural excavado nos aguardaba otra sorpresa. Se trata del descubrimiento de una gran escalera de piedra que fue construida junto con la plataforma y que desde la época incaica estuvo cubierta por varias capas de ceniza, pero originalmente, es decir, en los tiempos preincaicos, llegaba desde la base de la fachada de la plataforma hasta el lugar donde después se construyó el ushnu. Parece que los incas nunca usaron esta escalera para subir a la plaza. Por razones que todavía no entendemos, decidieron cubrirla con restos de sacrificios de carácter variado y olvidarla.
Maucallacta es, hasta la fecha, el mayor asentamiento con presencia inca en la zona investigada . Dadas sus dimensiones, la complejidad del plano, y también el carácter elaborado y monumental de varias de sus estructuras, consideramos la posibilidad de que pudo haber sido el lugar mencionado por los cronistas, el principal centro administrativoreligioso relacionado con el culto al apu: el oráculo de Coropuna.
Tomando en consideración su importancia en la época preinca –probada por nuestro estudio–, así como las claras huellas del desarrollo del sitio ya en el periodo incaico, podemos formular la hipótesis de que Maucallacta había sido un importantísimo lugar del culto local (como en otras regiones lo fueron –guardando todas las proporciones– Tiahuanaco o Pachacamac), que después de la llegada de los incas se convirtió en un lugar de culto de carácter imperial y probablemente también en capital provincial de Condesuyos.
Del mismo modo que muchos otros centros incas, Maucallacta era un proyecto sin terminar en el momento de su colapso. Parte de los edificios nunca se realizaron, las terrazas preparadas esperaban a las construcciones. No se terminó el ushnu. Sin embargo, en este “solar en construcción” florecía la vida religiosa. Se hacían ofrendas en espacios de acceso restringido (como el “Mausoleo”) y también en espacios abiertos, en las plazas públicas. Esperamos que las siguientes temporadas de los trabajos en Maucallacta aporten nuevas evidencias y nuevos detalles acerca del carácter y la escala de estas ceremonias.
Referencias bibliográficas
CIEZA DE LEóN, P. (1967 [1553]) El Señorío de los Incas, Instituto de Estudios Peruanos, Lima.
GIERSZ M., M. SOBCZYK y J. Z. WOłOSZYN (2005) Catálogo y mapa de los sitios, Andes – Boletín de la Misión Arqueológica Andina – Universidad de Varsovia Nº 6: 19-23, Varsovia.
GUAMÁN POMA DE AYALA, F. (1980 [1615]) Nueva Corónica y Buen Gobierno (3 vols.), Ed. Siglo XXI, México, D. F.
LINARES MÁLAGA, E. (1991-1992) Prehistoria de Arequipa (t. II), Universidad Nacional de San Augustín, Arequipa.
PRESBíTERO RODRíGUEZ, G. (2005) Trabajos de puesta en valor de la plataforma ceremonial (ushnu) del sitio arqueológico de Achaymarca, Andes – Boletín de la Misión Arqueológica Andina – Universidad de Varsovia Nº 6: 337-346, Varsovia.
PRESBíTERO RODRíGUEZ, G., M. SOBCZYK y J. Z. WOłOSZYN (2000-2001) Plataforma ceremonial con ushnu del sitio Maucallacta, Andes – Boletín de la Misión Arqueológica Andina – Universidad de Varsovia Nº 3: 185-199, Varsovia.
SOBCZYK, M. (2000) Arquitectura funeraria prehispánica en la región del Nevado Coropuna – Perú (monografía publicada como Andes – Boletín de la Misión Arqueológica Andina – Universidad de Varsovia Nº 2), Varsovia.
ZIółKOWSKI, M. S. (2005) Apuntes sobre la presencia inca en la región de los Nevados Coropuna y S o l i m a n a, A n d e s – B o l e t í n d e l a M i s i ó n Arqueológica Andina – Universidad de Varsovia Nº 6: 27-63, Varsovia.
ZIółKOWSKI, M. S. (2005) Coropuna y Solimana: Lo s o rá cul o s de Conde suy o s . In Adi v ina c i ón y oráculos en el mundo andino antiguo (M. Curatola Petrocchi y M. S. Ziółkowski editores), Fondo Editorial, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 121-159.