Espacios ceremoniales del sitio inca de Maucallacta, Departamento de Arequipa, Perú. (Parte II)
Historia | 28/03/2012

El Mausoleo

Dentro del mismo sector residencial, entre  otras estructuras (edificios) de piedra construidas en el plano rectangular, está ubicada  la Chullpa 4 llamada “Mausoleo”. Es una  de las estructuras más miseriosas del sitio y  sin embargo la mejor preservada. El edificio  formado por dos antecámaras-vestíbulos  gemelos y dos cámaras (una techada con  grandes lajas megalíticas de piedra semilabrada que forman un tipo de bóveda y tapadas  por tierra, otra –originalmente– quizás con  el techo de madera y paja) conserva todavía  sus entradas originales y gran parte del techo  de piedra. La cámara de la tumba había sido  saqueada en la época colonial (los huaqueros  entraron por el techo rompiendo una de las  piedras grandes). Es probable que la función  de esta estructura no fue puramente funeral. Durante los trabajos de la temporada 2006 en  la antecámara de este edificio se encontraron   banquetas hechas de piedra y varias ofrendas  de vasijas gemelas tal vez vinculadas a las ofrendas realizadas durante o después de un  entierro de un personaje importante. Aquí  también encontramos un elemento arquitectónico de piedra (probablemente un tipo  de bisagra de puerta) que en este contexto  recibió un uso diferente, como un embudo  para hacer ofrendas de líquidos (Figura 2).  De la reconstrucción de este monumento se  empezaron los trabajos de puesta en valor  en Maucallacta.

 

La plataforma, el ushnu y los basurales

Sin embargo, una de las estructuras más extraordinarias de Maucallacta es una amplia  plataforma que se construyó en el sector noroeste del sitio. La plataforma mide 160 m de  longitud y 48 m de ancho, aproximadamente.  En su lado más largo (el de la parte sureste)  la plataforma está pegada a la colina sobre  la cual se encuentra la pirámide que está  dominando el sitio. En la parte noroeste la  superficie de la plataforma se alza –protegida  por una muralla (o fachada) construida de  piedras no labradas o semilabradas– casi 7 m  sobre el suelo natural, en donde se ubican  corrales para los camélidos y grandes áreas  destinadas a pastizales, siendo esta zona un  sector propicio para el pastoreo y crianza de  ganado, como es utilizado en la actualidad.

La primera cosa interesante es la propia  construcción de la plataforma. Cabe mencionar que es una estructura arquitectónica  completamente artificial, hecha de piedras y  tierra, sobre el declive natural de la colina.  Como otras estructuras en el sitio, la plataforma se encuentra actualmente en mal  estado de conservación. La influencia del  clima, los sismos y sobre todo las excavaciones  clandestinas realizadas en su superficie nos  permiten observar con bastante detalle su  forma interna. La base del sistema constructivo de esta estructura monumental son los  así llamados túneles o conductos formados  por casi 40 paredes paralelas, hechas con  piedras grandes sin labrar, colocadas sobre la roca madre de la colina, y después unas  encima de otras, sin empleo de mortero. Los  conductos que exploramos en el año 1998  son de aproximadamente 70 cm de ancho  por una luz variable de 80 cm a 1,20 m, y  van descendiendo a medida que se va profundizando la plataforma. Los conductos  subterráneos la recorren en todo su ancho,  se desarrollan paralelamente entre sí y son  casi perpendiculares al borde inferior que  hace de zócalo de la plataforma. Algunos de  dichos túneles tienen al menos dos niveles,  pero originalmente no tenían ninguna salida  al exterior (las aberturas que llevan actualmente hasta ellos son resultado de la acción  de los huaqueros).

La estructura de la plataforma es entonces un  conjunto de piedras apiladas de forma regular.  Algunas de ellas –alargadas y planas– están  colocadas a lo ancho y en diferentes niveles  de tal manera que conforman una especie de  amarre con las secciones siguientes a modo de  piezas de contención interna. En los niveles  superiores aquellas piedras grandes forman  los  “techos” de los túneles.

Gracias a los sondeos abiertos durante la  temporada de 1998 se pudo observar que  los techos de los túneles –después de construirlos– habían sido cubiertos con una capa  de piedras más pequeñas, y por una capa de  piedras porosas de color rojizo claro de unos  15 cm, la cual se cubrió después con una capa  de arcilla compacta, de unos 20 cm de grosor,  quemada en su nivel superior (huellas de ceniza  y carbones) y por fin por otra capa de piedras  porosas mezcladas con piedras torceadas y  arcilla suelta, de aproximadamente 30 cm  de grosor. Por encima de este nivel hay otra  capa más, de 10-20 cm de tierra compacta,  que constituye la superficie actual de la plataforma, la superficie que está formando una monumental plaza ceremonial.

Paralelamente a los trabajos realizados en  1998 en la superficie de la plataforma, se  procedió a limpiar la zona noroeste de la  misma, la cual se mostraba como un derrumbe de grandes piedras cubiertas de plantas  cuando se descubrió el sitio. Se limpió parte  de las fachadas noroeste y noreste, y también  la esquina norte de la plataforma, levantada  directamente sobre la roca madre, y que  resultó tener las piedras de mejor calidad de  toda la construcción. Junto a esta esquina se  pudieron identificar hasta cuatro niveles de  los muros. Seguidamente se limpió también  la superficie entre los muros, quitando piedras sueltas provenientes del derrumbe. La  construcción que apareció es muy parecida a  la construcción de los túneles y da la impresión de ser muy inestable, apoyando todo su  peso únicamente en las mencionadas piedras  de contención. Los trabajos realizados en el  Túnel 9, en la superficie de la plataforma,  así como los llevados a cabo para limpiar la  esquina norte de la plataforma, permitieron  conocer el método usado en la construcción  de esta enorme y excepcional estructura. El  arquitecto y arqueolólogo G. Presbítero, quien  colaboró desde el principio en los trabajos  del Proyecto, realizó una serie de dibujos  que permitieron hacerse una idea sobre la  arquitectura y el objeto con que se edificó  esta plataforma en la forma que tiene.

Hasta la fecha sigue siendo una incógnita la  función de los túneles. Debido a la técnica de  construcción empleada, a la ausencia de los  materiales aislantes, y el hecho de que no se  haya constatado ningún orificio original de  salida, no pudieron servir dichos conductos  ni como desagües ni como canales para traer  agua (por ejemplo, de lluvia). Una hipótesis de  trabajo es que pudieron ser un sistema para  permitir la construcción de la plataforma con  menor cantidad del material pétreo y después  para proteger su construcción ante los sismos  y terremotos, aligerando su peso y a la vez  proporcionándole mayor elasticidad.

Considerando la original forma de su construcción, sin analogías en la región, y muy  atípica para la arquitectura clásica inca, es muy  probable que esta estructura fuera construida  antes de que los incas llegaran a la zona.  Una observación así puede ser comprobada  tanto por datos arqueológicos (estratigrafía) y  arquitectónicos (tipo de mampostería) como  biológicos, es decir, por los resultados de los  fechamientos de los líquenes que crecen en  las piedras de la plataforma. Estos últimos estudios –efectuados por el Dr. Vincent  Jomelli (Lab. de Geographie Physique, CNRS,  Meudon, Francia)– sugieren que la plataforma  pudo haber sido construida 200-300 años  antes de la llegada de los incas, esto es, en  los siglos XI o XII.

Sin embargo, los incas adaptaron la plataforma de acuerdo a sus propios objetivos, y  la usaron hasta los últimos momentos de la  ocupación del sitio, hasta el siglo XVI. Los  nuevos dueños remodelaron la plaza principal  de Maucallacta construyendo un nuevo nivel  de uso y sobre él, en el borde noroeste de la  plataforma, uno de los signos distintivos de la  arquitectura inca y uno de los símbolos más  claros de la ideología imperial –un ushnu–,  adoratorio dedicado al culto solar, un tipo  de trono, altar o podio destinado al Inca y a  los altos dignatarios de Tahuantinsuyo, desde  el cuqal dirigían las ceremonias de carácter  político-religioso, y hablaban a sus súbditos.  Al ser ésta la única estructura levantada en la  más grande plaza del sitio, dicha construcción  ha sido interpretada como los posibles restos  de un ushnu desde el principio de los trabajos  en Maucallacta.

En el momento en que se iniciaron las investigaciones, el ushnu estaba cubierto por gran  cantidad de piedras grandes, tierra menuda  y plantas. Se determinó como objeto de los  trabajos en el año 1998 limpiar la estructura,  dejar al descubierto las paredes mejor conservadas, y realizar su documentación fotográfica  y gráfica.

El ushnu de Maucallacta es una estructura  con una base de 8,5 x 6 m, aproximadamente,  y bastante baja (su altura conservada mide  desde 60 cm hasta 1 m). El lado más largo está  colocado en la dirección de la plaza (sureste).  A su cumbre lleva una escalera de cuatro  escalones construida de bloques perpendiculares de piedra. Las piedras de las paredes  del ushnu, especialmente las que forman la  fachada de la estructura, fueron labradas con  una precisión sin igual en este sitio. Esta parte  presenta un tipo de mampostería inca imperial  con piedras rectangulares, de dimensiones  medianas (20-30 cm), bien labradas. Para este  elemento de la fachada, que presenta el mejor  acabado, se utilizó un tipo de piedras que no  se encuentra en las proximidades del sitio;  esas piedras fueron probablemente traídas  desde la meseta de puna, a unos 10 km al  suroeste de Maucallacta.

Sin embargo, los espacios entre las paredes  los ocupa un relleno de piedras sin labrar. El  ushnu que nos ocupa es una construcción  biartesonada, esto es: las paredes exteriores,  construidas con piedras ajustadas con bastante  precisión, forman en el plano una construcción  cuadrilateral cerrada, rellenada con piedras  sueltas y tierra. La parte central del ushnu fue  construida mediante cuatro capas, colocadas en  paralelo, de piedras alargadas superficialmente  labradas. De esta forma se obtuvo una parte  central estable, junto a la cual se adosaron los  dos artesones mencionados. La ausencia de  relleno en una de las partes de la estructura  (artesón suroeste) nos hace suponer que el  ushnu nunca fue terminado. No obstante, fue  utilizado durante las ceremonias efectuadas  en la plataforma. En cambio, el lado noroeste del ushnu en su  parte central baja oblicuo al suelo, como un  elemento constructivo del muro que forma la  fachada de la plataforma.

En los comienzos  del proyecto esta parte de la estructura nos  pareció una especie de espuela que sobresalía  del contorno de la fachada, y cuya finalidad era  la de reforzar la estructura de la plataforma en  un punto en el que el ushnu erigido encima  hacía que la presión sea mayor. Su verdadero  carácter de este elemento lo conocimos apenas  durante la temporada del año 2006.

Durante los trabajos de la temporada del año 2006 abrimos otros tres pequeños sondeos  alrededor del ushnu, en su exterior, para  averiguar mejor relación de su construcción  con la construcción de la plataforma. Cerca de  su esquina sur encontramos durante aquella  temporada un tipo de pavimento de piedras  pequeñas con claras evidencias de cenizas  y fragmentos de cerámica que lo cubrían. Parecían restos de una ofrenda, pero restos  muy incompletos.

Los trabajos realizados en 2006 se concentraron también en la limpieza de la fachada de  la plataforma que se encuentra directamente  debajo del ushnu. En aquella parte, debajo  de la fachada de la plataforma, en casi toda  su longitud, hay una capa de derrumbe muy  gruesa –formada por piedras, arcilla compactada y tierra– material que ha ido cayendo desde  más arriba durante los últimos quinientos  años. Durante los trabajos de limpieza –que  se han concentrado hasta ahora sólo en la  parte central de la fachada– se han retirado  plantas y grandes cantidades de bloques de  piedra (sin labrar y semilabradas) y de tierra.  Después de retirada la maleza y todo el material de derrumbe que se encontraba debajo  del ushnu, hemos descubierto lo que cabía  esperar: un basural. Lo que resultó inesperado  fueron sus dimensiones. En efecto, fueron dos  inmensos montículos cónicos que se habían  creado debajo del ushnu con las cenizas de  las ofrendas realizadas a su alrededor y muy  probablemente en toda la plaza, casi 7 m más arriba.

Hasta ahora se ha investigado el basural oeste  y una parte del basural este, en los cuales se  han podido recuperar múltiples fragmentos de cerámica (incaica y local; en total hemos  recuperado más que media tonelada de fragmentos), numerosos huesos de camélidos,  peines de madera (probablemente para la  lana de camélidos) y pequeños instrumentos  de cobre (pinzas, adornos). En el año 2008  encontamos también un dado cúbico con  números romanos (zero como pared plana  – I – II – III – IIII – X) que nos hace pensar  que las últimas ofrendas se podrían realizar  en Maucallacta todavía en los comienzos de  la época colonial.

La creación de los basurales podía estar relacionada con el conocido ritual andino de la  “renovación”  de los templos y otras estructuras  con funciones ceremoniales. En los perfiles  de los sondeos efectuados cerca del ushnu  y también en los perfiles de los basurales  se puede observar que hubo por lo menos  tres momentos bien definidos en los que se  quemaron grandes ofrendas en la plaza. Justo  sobre la capa más tardía de los restos quemados  se encuentra un nivel de ceniza volcánica de  color gris claro-casi blanca, proveniente de  la erupción del volcán Huayna Putina en el  año 1600. Este hecho parece confirmar que  los últimos rituales en Maucallacta tuvieron  lugar justo antes de la conquista española o  quizás ya poco después de ella.

Esta conclusión la suelen confirmar también los  fechamientos de C-14. Sin embargo, teniendo  en cuenta que este método es relativamente  poco preciso y que es probable que los espacios de tiempo entre las sucesivas ceremonias realizadas en la plaza fueron muy cortos, no  podemos decir con exactitud ni cuándo tuvo  lugar cada uno de los rituales, tampoco con  qué frecuencia se hacían. No obstante, a juzgar  por el material cultural disponible, todas debieron efectuarse en la época inca.

Hablando de la escenografía de estas ceremonias, vale la pena mencionar que todo el lado  suroeste de la plataforma –la parte pegada al  sector habitacional del sitio– estaba provisto  de largas banquetas de tierra de altura variable,  revestidas con piedras y dotadas de escaleras.  Estas banquetas pudieron servir de tribunas  para centenares de personas que observaban  y tomaban parte en los rituales.

Finalmente, hay que decir que debajo del  basural excavado nos aguardaba otra sorpresa. Se trata del descubrimiento de una  gran escalera de piedra que fue construida  junto con la plataforma y que desde la época  incaica estuvo cubierta por varias capas de  ceniza, pero originalmente, es decir, en los  tiempos preincaicos, llegaba desde la base  de la fachada de la plataforma hasta el lugar  donde después se construyó el ushnu. Parece  que los incas nunca usaron esta escalera para subir a la plaza. Por razones que todavía no  entendemos, decidieron cubrirla con restos de  sacrificios de carácter variado y olvidarla.

Maucallacta es, hasta la fecha, el mayor  asentamiento con presencia inca en la zona  investigada . Dadas  sus  dimensiones, la  complejidad del plano, y también el carácter  elaborado y monumental de varias de sus estructuras, consideramos la posibilidad de que  pudo haber sido el lugar mencionado por los  cronistas, el principal centro administrativoreligioso relacionado con el culto al apu: el  oráculo de Coropuna.

Tomando en consideración su importancia en  la época preinca –probada por nuestro estudio–, así como las claras huellas del desarrollo  del sitio ya en el periodo incaico, podemos  formular la hipótesis de que Maucallacta había  sido un importantísimo lugar del culto local  (como en otras regiones lo fueron –guardando todas las proporciones– Tiahuanaco  o Pachacamac), que después de la llegada de  los incas se convirtió en un lugar de culto de  carácter imperial y probablemente también  en capital provincial de Condesuyos.

Del mismo modo que muchos otros centros  incas, Maucallacta era un proyecto sin terminar en el momento de su colapso. Parte de  los edificios nunca se realizaron, las terrazas  preparadas esperaban a las construcciones.  No se terminó el ushnu. Sin embargo, en este  “solar en construcción”  florecía la vida religiosa. Se hacían ofrendas en espacios de acceso  restringido (como el  “Mausoleo”) y también  en espacios abiertos, en las plazas públicas.  Esperamos que las siguientes temporadas de  los trabajos en Maucallacta aporten nuevas  evidencias y nuevos detalles acerca del carácter  y la escala de estas ceremonias.

 

Referencias bibliográficas

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