“Quieren acabar con todo” porque no pueden soportar que salga adelante una reforma laboral moderna y que cambia considerablemente el futuro de los sindicatos de clase. Poco a poco pierden liberados, generan más y más desconfianza, no soportan el enfrentamiento con los trabajadores y necesitan volver al redil borreguil, donde se encuentran con otros sectores de la izquierda radical más desprestigiada y arrinconada: la huelga general del día 29 de marzo. Hay algo que ha quedado claro: es urgente la aprobación de una ley que regule de huelga. No más privilegios a los sindicatos ¿obreros? NO a la huelga, porque no es el momento. España se levanta con trabajo y no con Juerga General.
“Quieren acabar con todo” porque han quedado como mentirosos ante sus afiliados y ante la ciudadanía en general. La hipocresía es su bandera; la desilusión es su aportación; las prebendas su ocio y el abandono al trabajador su pancarta. Y por si no era suficiente el desprecio que existe hacia ese tipo de sindicalismo, al unificar el aniversario del 11-M y la jornada de fiesta sindical han conseguido que la manifestación del domingo fuera obscena, prostituida, indecorosa y cruel.