Las empresas, saben
además, que es la televisión, el medio que los conecta sin intermediarios con
los niños. Siendo esa, la manera más directa de meterse sin permiso en sus
cabezas. Empezando el tironeo por hacerlo un consumista con la complicidad de
sus padres. Desde el mismo y preciso momento que comprobaron que el bebé se
calma frente a su pantalla, volviendo a hacerlo cada vez que el comportamiento
del mismo lo requiera. De esa manera seguirán poniendo su mente a disposición
de los mensajes que le van forjando sus deseos irrefrenables por poseer ciertos
y determinados bienes.
Después de todo, es la
televisión la madre sustituta de muchos chicos y la auxiliar de las cuidadoras
de bebes. Los que luego de ser dejados a su disposición, son influidos por sus
mensajes durante largas horas del día ininterrumpidamente.
En otras épocas se “distinguía”
a la televisión con el apelativo peyorativo
de “caja boba”, siendo hoy la herramienta con la que le están formateando
la cabeza al bebé hasta transformarlo en un obediente consumidor de los
productos que ofrece. A los que podrá acceder, llorando como un marrano de la
mano de su madre, cuando ambos se encuentren frente a las góndolas de un
supermercado.
Eugenio García
http://apuntesenborrador.blogspot.com