En realidad lo que se
pretende de cada objeto y cada servicio que se comercializa, es que se produzca
en todos nosotros una adicción similar a la
producida por cualquiera de las drogas más adictivas. Esas que una vez
consumidas provocan que sus consumidores se enganchen
de tal manera, que fuertemente motivados, lleguen hasta delinquir, arriesgando
su propia vida y la de los demás, además de su libertad, con tal de hacerse con
una nueva dosis que le impida tener que soportar el síndrome de abstinencia.
Los niños y los más
jóvenes son los que, fundamentalmente, caen en las redes del consumo exacerbado
por distintas razones que exceden el marco de esta nota. Por lo que necesitan,
hoy más que nunca, la protección vigilante de las instituciones que siempre
apostarán a que ellos tengan un desempeño exitoso y saludable a lo largo de la
vida. Fundamentalmente porque son la familia y el Estado los llamados a hacerse
cargo de las personas cuando se hacen daño por equivocarse.
Es por esta razón, que
ante la actitud desmesuradamente inescrupulosa de los agentes económicos
creadores de objetos tecnológicos y de servicios también tecnológicos, además
de los otros objetos, servicios y consumos que existen en el mercado, que ponen
en serio riesgo: la salud, la vida y el futuro desempeño productivo de los
individuos jóvenes en la sociedad. Que se hace prioritario, que ambas
instituciones redoblen sus esfuerzos multiplicando las acciones virtuosas que
contrarresten los ofrecimientos de la sociedad de consumo. Esa sociedad que
solo le interesa vender, sin reparar en los costos y las consecuencias que sus
productos traerán a sus consumidores.
Por supuesto que la
necesidad de más familia y más escuela que la situación está demandando se
refiere a una familia y a una escuela que se esfuerce por lograr desarrollar
los anticuerpos que los niños y los jóvenes necesitan para sobrevivir sin
enfermarse durante su existencia y para que posteriormente aporten a la
evolución y al mejoramiento de la sociedad en la que está insertos. No me estoy
refiriendo a aquellas familias y aquellos docentes que dejan de cumplir su rol
con tal de congraciarse, comportándose como pares de sus hijos y de sus alumnos.
Eugenio García
http://garenioblog.blogspot.com