Un Tema Más Viejo que el Hilo Negro!!
¿Déficit hídrico en el norte de Chile? el norte es seco con 80 mm. de lluvia anual promedio en la Serena, con o sin lluvia artificial continuará siendo seco!
En general, sobre zonas
agrícolas no se requiere lluvia, lo que si se requiere es agua en
los ríos y canales durante la temporada de riego, y para que esto ocurra, es
necesario precipitaciones sólidas (nieve) en cordillera.
Durante las sequias de los últimos 20 años, 1995-1996, 1998-1999, 2007 y recientemente 2010-2011, me ha correspondido responder innumerables consultas sobre la utilización de la técnica denominada “sembrado de nubes”, “bombardeo de nubes” o “lluvia artificial”, para palear:
1) el déficit hídrico o
sequía, generado por la falta de precipitaciones ocurridas durante la temporada
invernal,
2) incrementar las
precipitaciones en zonas que por climatología son secas, como La Serena (80 mm)
o Copiapó (12mm) y
3) aumentar el volumen
de embalses para riego como la Paloma o Hidroeléctricos como Rapel.
CONCEPTOS BASICOS DE
FISICA DE NUBES:
La “siembra de nubes”,
está orientada a actuar sobre la microfísica de la nube, facilitando el proceso
de formación de gotas en nubes cálidas o cristales de hielo en nubes frías, y
tratar que estos meteoros alcancen tamaños mayores en menos tiempo, y con esto
lograr velocidades de caída mayores que les permite precipitar (lluvia o
nevada).
Para que una gota de
agua pueda ser calificada como gota de lluvia, tiene que tener una velocidad de
caída superior a 1 m/s lo que se logra con tamaños superiores a 1 milímetro. De
lo contrario, la gota no precipita y se queda suspendida en la nube para formar
niebla, neblina o camanchaca.
Para formar una nube,
primero se requiere vapor de agua, que como todo gas está formado
por moléculas y por lo tanto no precipita o en palabras simples, no tiene
velocidad de caída suficiente (no llueve).
El vapor de agua se
concentra en las capas bajas de la atmosfera, principalmente sobre
los océanos o grandes cuerpos de agua. Para lograr formar una nube, la que está
constituida por pequeñas gotitas de agua (del orden 10 micrones), se requiere
condensar el vapor de agua y formar agua líquida. Al igual como ocurre en el
parabrisas del auto cuando se “empaña” por efecto del frío externo, para
condensar el vapor de agua, la atmósfera recurre al enfriamiento del
aire húmedo mediante un ascenso forzado que puede ser generado por un sistema
frontal, un obstáculo físico como la cordillera o el calentamiento del suelo
durante el verano (tormentas), esto es posible debido a que la temperatura del
aire decrece con la altura a una razón media de 6,5°C por cada 1.000 metros.
La condensación se logra
mediante un proceso denominado nucleación heterogénea, el cual se
realiza en presencia de pequeñas partículas denominadas núcleos de
condensación o CCN que tienen un tamaño de décimas de
micrones (Figura 1), partículas que permiten concentrar alrededor de ellas moléculas
de agua (higroscópica), dentro de estas partículas se encuentran los
aerosoles naturales como la sal comun o arcilla y los artificiales como es el yoduro
de plata (IAg) o el hielo seco (CO2) utilizados para el “sembrado de nubes”,
mediante este proceso se logran formar gotas de agua con diámetros de 1 micrón,
las que son aún muy pequeñas para precipitar.
El diámetro óptimo de la
gotita de agua, resulta del equilibrio entre el efecto curvatura de las gotas
(mayor evaporación que en una superficie plana) y las características químicas
del CCN o soluto (menor evaporación que agua pura), efectos que se
combinan en la Ecuación de Köhler.
Se requiere un segundo
mecanismo para hacer crecer las gotas de agua en un orden de magnitud,
este es la difusión. Básicamente en este mecanismo las
moléculas de vapor agua migran desde zonas con mayor concentración
(sobre-saturadas) a zonas con menos moléculas (sub-saturadas). La
difusión solo actúa alrededor de pequeñas partículas, donde el efecto de
curvatura de las gotas es importante. Con este mecanismo las gotas pueden
alcanzar un tamaño de 10 micrones, luego de alcanzar este tamaño el
mecanismo de difusión deja de ser eficiente.
Mediante la nucleación y
difusión, se pueden forman gotas del orden de 20 micrones, las que aún tienen
velocidades pequeñas para precipitar y por tanto no generan lluvia, solo niebla
o llovizna.
En nubes frías, con
temperaturas de aproximadamente entre -5°C y -20°C, y donde se
cuenta con agua en estado líquido, la presión de saturación del
hielo es menor que la del agua líquida, por lo que el crecimiento de los
cristales de hielo se realiza a expensas de la evaporación de las gotas de
agua, en un proceso denominado deWegener-Bergeron-Findeisen (WBF).
Para lograr formar gotas
de lluvia con un tamaño del orden de los 2 milímetros que tengan velocidades de
caída de aproximadamente 1 m/s, se requiere agrupar aproximadamente 1 millón de
gotas en la nube, esto es posible mediante el mecanismo denominado colisión
y recolección, donde gotas más grandes y que tienen velocidades mayores
recolectan o “barren” las gotas más pequeñas creciendo a expensas de éstas
(Figura 1).
Dentro de la nube la
distribución estadística del radio de las gotas de agua, sigue aproximadamente
la distribución de Marshall-Palmer.
Para que el mecanismo
de colisión y recolección sea efectivo, se requieren nubes con
espesores superiores a 1.000 metros, de lo contrario, no se logra formar gotas
de un tamaño suficiente para precipitar. Es por esto, que no se produce lluvia
en los estratocúmulos costeros de todo el norte chileno y solo se
alcanza la categoría de niebla o camanchaca.
En lo expuesto
anteriormente, aún hay preguntas en física de nubes sin respuestas,
una de ellas es ¿cómo se logra formar una población de gotas heterogénea, sin
la cual el mecanismo de recolección no es efectivo, a partir de una
población homogénea?
TECNICAS UTILIZADAS EN
EL BOMBARDEO DE NUBES:
La técnica más utilizada
para el “sembrado de nubes” consiste en incorporar dentro de la nube
algún compuesto higroscópico como yoduro de plata
(AgI) o hielo seco (CO2). Lo que permite actuar sobre la microfísica de nubes,
“acelerando” el crecimiento de las pequeñas gotas de agua o cristales de hielo.
Para que esto sea posible se requiere:
1) Vapor
de agua, que no esta disponible en zonas secas, temporada seca (verano en
Chile) o sequias (cada 4 o 5 años), definitivamente no se puede
hacer llover en el desierto de Atacama!
2) Una nube
(sistema frontal) de gran desarrollo vertical, la que muy probablemente de
todas formas precipitaría. Es por esto que en Chile cuando se
quieren mostrar éxitos de esta técnica se recurre a ejemplos de inicio de la
temporada de lluvias (mayo o junio).
3) Se
requiere algún compuesto higroscópico o núcleo de condensación que ayude en el
crecimiento de las gotas de agua en la nube, usualmente:
a) Yoduro
de Plata, el cual es caro y contaminante.
b) Hielo
Seco (CO2) más económico, pero es un gas Efecto
Invernadero que todo el mundo esta tratando de reducir.
RESULTADOS:
En general, los
resultados de la aplicación de la técnicas de “sembrado de nubes” son
discutibles, mientras que las empresas dedicadas al “sembrado de nubes” habla
de incrementos cercanos al 5% en la precipitación total e incluso llegan a
mencionar 20%. Los pocos estudios existentes solo muestran valores de 0%
a 3%, mientras los más escépticos, dentro de los cuales yo me
encuentro, pensamos que incluso puede ocurrir una reducción en las
precipitaciones totales, que de todas formas ocurrirían sin mediar sembrado
alguno.
El gran problema está en
poder demostrar que efectivamente, un sembrado de nubes genera un incremento en
la lluvia de un sistema frontal, que de todas formas generaría precipitaciones,
ya que la técnica de terreno contempla “sembrar” nubes existentes
que están muy cerca de precipitar, las que son seleccionadas utilizando un
radar meteorológico, la técnica no se puede aplicar con cielos despejados!.
En un contexto
meteorológico, lo anterior resulta difícil de explicar, ya que las lluvias que
afectan la zona central y norte de Chile, durante el invierno, son
principalmente sistemas de mal tiempo que abarcan grandes extensiones
territoriales y superan largamente los miles de kilómetros, pensar que la
incorporación de algunas toneladas de sales pueda modificar uno de estos
sistemas resulta muy difícil de creer y demostrar en contexto físico.
Para colocar lo anterior
en números, permítame asumir el caso más favorable de una ganancia de un 5% en
las precipitaciones, en el caso de las cuencas chilenas más beneficiadas con el
“sembrado de nubes” se tendría que esperar durante un:
Año Normal.
Copiapó Llueve 12 mm
+5% significaría un incremento
<1 mm al año.
Serena Llueve 80 mm,
+5% significaría un
incremento 4 mm
al año.
San Felipe Llueve 235 mm,
+5% significaría un incremento 12 mm
al año.
Santiago Llueve 310 mm,
+5% significaría un
incremento 15 mm
al año.
Curicó Llueve 780 mm,
+5% significaría un incremento 25 mm
al año.
Año Seco: (ejemplo durante la sequía de
1998)
Copiapó Llovió 4 mm,
+5% significaría un
incremento <1 mm
en el año.
Serena Llovió 20 mm,
+5% significaría un
incremento 1 mm
en el año.
San Felipe Llovió 40 mm,
+5% significaría un
incremento 2 mm
en el año.
Santiago Llovió 90 mm,
+5% significaría un incremento 4 mm
en el año.
Curicó Llovió 170 mm,
+5% significaría un incremento 10 mm en el año.
De los ejemplos
anteriores se desprende que:
1) Durante años normales, sólo se lograría un
incremento en las precipitaciones de entre 1 y 25 mm, ninguno de estos casos se
puede calificar de temporal o lluvia significativa, una lluvia débil en la zona
central supera los 25mm en tan solo un día.
2) Ni siquiera durante años normales, el “bombardeo
de nubes” permite asegurar una precipitación suficiente para modificar el
déficit climatológico en las cuencas desde Curicó al Norte.
3) Durante años secos, los beneficios serían
mínimos, tan solo unos milímetros anuales, el equivalente a una niebla o llovizna.
4) La aplicación de la técnica no cambiará la
hidrología de la cuenca beneficiada, un año seco continuará siendo seco antes y
después de aplicar la técnica.
5) No se puede aplicar la técnica en años lluviosos con una
lluvia anual sobre 700mm en Santiago, y donde 35 mm de lluvia extra pueden
hacer la diferencia entre una inundación o no.
6) La aplicación de la técnica durante los meses de
primavera u otoño puede tener un fuerte impacto en la actividad agrícola como
la fruticultura, ya que incluso precipitaciones de 1mm obligarían a la
aplicación de productos como plaguicidas, incrementando los costos y
disminuyendo la calidad de la producción.
7) Claramente hablar de “lluvia artificial”
es una exageración, en el mejor de los casos correspondería a una “llovizna
artificial”.
Efectos Colaterales:
1) Indudablemente su alto costo, el bombardeo de
nubes es una técnica que requiere instalaciones (radar), insumos (sales) y
horas de vuelo costosas.
2) La oportunidad de las precipitaciones. Esta es
una técnica que de ser efectiva no se puede aplicar cuando se requiere el agua
que es durante la temporada de riego, simplemente porque no hay nubes de
lluvia.
3) La Técnica no se puede aplicar en invierno de
años secos, porque son escasas o no ocurren nubes adecuadas.
4) La técnica no se puede aplicar en el litoral del
norte chico y grande de Chile, ya que dominan nubes de bajo espesor vertical
como son los estratocúmulos costeros que son muy delgados para generar gotas de
lluvia.
5) En la zona central y norte de Chile, la técnica
solo se puede aplicar durante la aproximación de un sistema frontal o
pre-frontal, generando la duda si la lluvia fue generada por la técnica o
simplemente tenía que llover.
6) El Bombardeo de Nubes, tiene efectos ambientales
negativos al requerir productos que son contaminantes para el
medioambiente (sales o CO2).
7) Eventual problema legal, de ser correcto lo que
afirman las empresas dedicadas al bombardeo de nubes, que logran un 20% o más
de sobre precipitación. Queda claro que de aplicarse la técnica de manera
incorrecta, por ejemplo durante la llegada de un sistema frontal en Mayo o Junio,
como ocurrió durante el invierno de 2002, con 200 mm de lluvia acumulada en
Santiago. Un 20 % extra puede hacer la diferencia entre una crecida
y una gran crecida en el Río Mapocho, generando daños a la infraestructura
publica y privada, en este caso ¿quién será el responsable? ¿Se requerirán
seguros por daños a terceros?
Otros Articulos: Chile Pronostico de la Sequia o Cronica de una Sequia Pronosticada
Referencias:
Ahrens, C. D, Meteorology Today, 591 pag.
Cotton, W. y R. Anthes, Storm and Cloud Dynamics. 883
pag.
Holton, J., J. Curry y J. Pyle, Encyclopedia of
Atmosperic Sciences, 2780 pag.
Houze, R. Cloud Dynamics, 573 pag.
Rogers, R. y M. Yau, Cloud Physics, 293 pag.
Warner, T., T., Desert Meteorology, 595 pag.
Young, K., Microphysical Processes in Clouds, 427 pag.
José Vergara, Ing. Ph.D.
Comentarios
VISTO , TE RUEGO VEAS UN ARTICULO, DESTINADO A LA FORMACIÓN DE FUTURO LI-
BRO - GRANIZOATOMICO.ES.TL
CORRECTO, EMBALSES (SUPERFICIALES Y SUBTERRANEOS), CANALES EN BUEN ESTADO, MEJORES SISTEMAS DE RIEGO Y CULTIVOS ADECUADOS PARA LA ZONA YO CREO QUE ES EL CAMINO. SALUDOS Y MUCHAS GRACIAS POR SU COMENTARIO.
Soy agricultor del centro norte y agradezco tu artículo , ya que me queda muy claro lo poco operante que es el bombardeo de nubes. Mucho mejor que ahorremos esos recursos y construyamos la matriz de embalses que requiere el país con urgencia.
Como tu enseñaste: la cantidad de energía involurada en los procesos meteorologicos es tan grande que cualquier atisbo de querer intervenirla es simple arrogancia y es solo querer jugar a ser Dios. Mejor es aplicar la teoría del Cisne Negro de Nassim Talub...