Los sabios callejeros recalcaban en el condado de Merseyside la frase “recordar
es vivir un poco”, 5 palabras cuya cura efímera se transformaba en la fatal
costumbre de la derrota y la sequía de títulos por más de 6 temporadas, para un
Liverpool FC que transitaba constantemente con la soga en el cuello, con el
urgente afán de encontrar un desahogo expresado en 7 letras, ¡CAMPEÓN!
¡Y así fue! La ausencia de conquistas se tradujo casualmente en uno de
sus aliados históricos, la tanda de penales, la cual una vez más otorgó un
trofeo a las ilustres galerías del club red, quien bebía nuevamente los sorbos
del éxtasis futbolístico mientras observaban como su humilde rival bajaba los
brazos con dignidad.
Aunque fue un trago amargo para el Cardiff City, la travesía por la
Copa de la Liga Inglesa fue encontrarle el lado positivo a los sueños que
catalogaban anteriormente imposibles, y a pesar de que la presión jugó una mala
pasada en su primera final, el club galés se percató que puede ser más que un
equipo de segunda división.
En el Wembley Stadium, todo era ideal para la revelación del torneo,
ya que el conjunto galés se adelantaba en el marcador con la anotación de Joe
Mason sobre los 19 minutos, pero 41 minutos después, Martin Skrtel selló lo que
sería el definitivo 1-1 del tiempo reglamentario.
La prórroga iniciaba, Dalglish analizaba su táctica con excesos de
detallismo, y la variante aplicada de forma certera, otorgaba sus beneficios, y
el holandés Dirk Kuyt ponía el trofeo de cara para el conjunto
de Anfield Road sobre los 108 minutos. Sin embargo, el Cardiff nunca dio
señales de haber desmoronado, fue paciente y a 120 segundos del final del
tiempo extra, Ben Turner igualó las acciones a 2-2, alargó la agonía y puso en
el desenlace la esencia de las incógnitas.
El desenlace fue extraño, un vaivén de emociones
y nervios que se tradujo en los cobros errados por Steven Gerrard y Charlie
Adam en el Liverpool, y Kenny Miller, Rudy Gestede y Anthony Gerrard en el
Cardiff City. Un conjunto de fallas ajenas que al final firmaron un
reencuentro, el placer de volver a probar las mieles de los títulos para un
Liverpool FC que necesitaba de forma urgente este salvavidas, configurado un 26
de febrero de 2012 en territorio londinense y en medio de ese sufrir que hace
hermosos los triunfos en el deporte que domina el planeta tierra.
¡Liverpool FC Campeón de la Carling Cup 2011/12!
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