Romance de Isolda Pradel. Oscar Castro Zúñiga.
Literatura | 26/02/2012

ROMANCE DE ISOLDA PRADEL

Madrina tuya, la luna
con crinolina de rosas
Cristalería del agua
que en surtidores se dobla 
¡Ay, telares de agua y luna
tejen tu velo de novia!
En fraguas de maravilla
¡Qué cantarina ajorcas!
¡Eres la esposa en el día
pero en la noche eres novia!

Si el agua con cielo y luna 
quisiera volverse estrofa,
Si cantara un ruiseñor 
en la noche melodiosa,
si el prado azul de los cielos 
soltara sus mariposas,
¡qué diadema te pondría
sobre las sienes, Isolda!
¡Eres mi esposa y te quiero
como si fueras mi novia!

Esta noche nos casamos.
Los juncos que el viento dobla
nos dan su consentimiento
con frases hechas de aroma.

A nuestra boda vendrán
Cometas de larga cola 
Y en los jardines dormidos
darán un baile las hojas
¡Eres la esposa en el día 
pero en la noche eres novia!

Pulen su flauta los grillos
para tocar en la boda.
Los murciélagos se visten
con una capa española.
Puñados de arroz dorado
el cielo en la fuente arroja.
El clarín de un gallo rasga
como un cohete la sombra.
Eres mi esposa y te quiero
como si fueras mi novia.

Ponte tu velo de luna,
dame tus manos, Isolda
aquí tienes el anillo
del ensueño y de la estrofa.
Cierra los ojos y escucha
la voz del viento en la sombra:
pontífice azul, oficia:
"Ya sois esposo y esposa"
¡Y yo te sigo queriendo
como si fueras mi novia!

 


Comentarios

1 - Jorge Navea Araya - 09/05/2013 01:45
El 28 de Diciembre de 2012 deja de existir, a los 97 años de edad, Isolda Pradel, viuda y musa inspiradora del gran escritor chileno Oscar Castro Zúñiga.
Tuve el privilegio de conocerla, en su misma tierra, hace unos pocos años atrás. Su ternura y amabilidad quedó como huella indeleble en la memoria de los alumnos que me acompañaron.
Escuchamos de su boca el relato de cómo Oscar le decía, al observar su cabellera: Isolda, yo pintaré de azul los alhelíes y doraré de luna tus cabellos... para que no me olvides.
Mis condolencias a la familia y mi gratitud eterna de este admirador de la poesía de Castro y humilde difusor de su literatura.
Jorge Navea Araya
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