Actualmente, la ganadería para consumo humano ocupa el 70% de las tierras
cultivables del mundo. Ello implica el uso de un 8% del agua dulce de todo el
mundo y la producción del 18% de las emisiones globales de gases de efecto
invernadero (aproximadamente unos 3.000 millones de toneladas de dióxido de
carbono).
Según los cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), si el consumo de carne continúa aumentando
al mismo nivel que ahor, se prevé que en el año 2050 se hayan duplicado las
cifras de consumo de carne, lo cual comportará serias dificultades a los
agricultores para satisfacer esta demanda.
Por ello, desde un laboratorio holandés estan trabajando con una solución
que puede ser clave en la reducción del impacto ecológico de la ganadería: la
creación de carne de cultivo o in vitro. Según han anunciado, a finales de año
podrían tener lista la primera hamburguesa completamente artificial.
Para dar a conocer el proyecto (y supongo que para recibir más apoyo
económico) no han dudado en presentar las bondades que tendría para el planeta.
Según Mark Post, implicado en el proyecto, "se predice que la carne in
vitro podría reducir la necesidad de ganado en un millón"
Así mismo, una investigación llevada a cabo por la agroecologista Hanna
Tuomisto sugiere que la carne in vitro puede ser capaz de satisfacer la demanda
y reducir el impacto ambiental. Según cuenta "se requiere hasta un 45%
menos de energía para producir un pedazo de carne en un laboratorio que en una
vaca, y la producción de gases de efecto invernadero fue de solo un 4%.
Comparando el ciclo de vida de un pedazo de carne cultivada en el
laboratorio con el de una vaca, que llegó a la conclusión que se requiere hasta
un 45 por ciento menos energía para producir y dio lugar a tan sólo 4 ciento de
las emisiones de gases de efecto invernadero. También el requerimiento de agua
sería menor, de un 5%.
Pero no solo el impacto ambiental se vería positivamente afectada: también
la salud de las personas. Así, se habla de la posible fabricación de
hamburguesas complementadas con vitaminas y micronutrientes y que a la vez
carentes de inductores de colesterol y grasas saturadas.
También el componente ético bien puede tener un apoyo importante de las
organizaciones animalistas, o por lo menos de una parte importante de ellas, ya
que ello implicaría un menor número de crías de animales sacrificadas para el
consumo humano.
En el apartado de detractores saltan algunas dudas razonables sobre el
futuro de la carne in vitro. Entre los posibles defectos se encuentra el hecho
de que la gente quiera comer dicha carne. En ello tendrá mucho que ver que ese
producto artificial sea capaz de reproducir el sabor de la carne de ganado, del
mismo modo que la textura,el tacto o la estética, igual de importantes para el
consumo de un producto. Ello implicará romper con el tópico de que lo
tradicional o lo natural nunca podrá ser superado por lo articificial. Algo que
puede provocar un crecimiento en su consumo puede ser la creciente demanda de
carne de ganadería, que provocará un aumento progresivo de su precio
dificultando así la compra por parte de algunos estratos sociales.
Otra crítica estriba en si realmente el impacto ambiental sería menor en
caso de una producción en masa. Lo que se plantea es que, si bien parecen
probadas las virtudes ecológicas si se compara con la producción de ganadería
tradicional, pueden surgir nuevos impactos energéticos derivados de la
producción de carne de cultivo. Eso es algo que deberan estudiar seriamente los
científicos holandeses y los promotores de este tipo de carne para así poder
implantar su nuevo modelo.
Yo, por lo menos, la probaría ¿Y tú?
Información extraida del artículo: Fake steak may feed the world
publicado
en ABC.net el pasado 13 de febrero
Este artículo ha sido publicado originalmente en el blog de Jose Servera. Si te ha parecido de
interés, no dudes en compartirlo libremente.
Comentarios
Gracias por tu aporte Alejandro
Dejo acá la sita que recorrió millones de e-mail unos años atrás:
"(...) Según fuentes autorizadas de la Universidad Estatal de Michigan, trascendió recientemente, que la carne que utiliza McDonalds para sus hamburguesas, proviene de unos auténticos bultos sin patas y sin cuernos, que son alimentados por medio de tubos conectados a sus estómagos y que de hecho no tienen huesos, sino un poco de cartílagos que nunca llegan a desarrollarse. (...)"