Mitos que generan stress en la entrada a clases
Pedagogía | 20/02/2012

Desde niños adquirimos seguridades e inseguridades que nos son dadas inconscientemente, la mayor de las veces, por nuestro entorno social y por nuestra familia.

En mi caso, siendo muchacho por ahí por los ochenta, tenía el temor de lo que venía escuchando por mis coetáneos:  el Tercer año medio es muy difícil.    

Ahora, a la distancia veo cómo sufrí innecesariamente durante los años anteriores por la inminente llegada de aquel crucial año.    Todos los cursos y niveles tienen su dificultad, indudablemente, pero van encadenados con nuestra madurez intelectual y afectiva, de modo que no existe cosa alguna que no esté preconcebida para un niño o adolescente. En otras palabras, la educación contempla dificultades graduales acordes a la edad de los educandos.

Un niño de 4 años tendrá sus propias dificultades de inserción a la escolarización y deberá superar desarraigo familiar (con llantos desgarradores y abrazos de oso a las piernas de su madre, para que no lo deje en ese ambiente nuevo, desconocido y amenazante)   Luego, ante la situación irremediable de verse solo en un mundo "tan ancho y ajeno" (recordando a Ciro Alegría) viene el proceso de socialización forzada, en donde toma conciencia del mundo que le rodea.      Ese descubrimiento es vital y marcador para el resto de sus días. Aprenderá a hacerse de sus propios amigos y a conquistar sus propios espacios.

Bueno, lo que sigue es una historia conocida por todos: ya insertos en el medio escolar, uno está sujeto a las vicisitudes de la vida y el éxito o fracaso escolar tendrá relación directa con cada uno de los eventos personales que nos acontezcan.

Es en estas fechas, las postrimerías de las vacaciones,  cuando nos sobreviene  a padres e hijos por igual (y confieso que me sucede a mí también, como profesor) toda la carga de stress por el inicio del año escolar.

Todos teníamos miles de proyectos al iniciar las vacaciones : unos querían leer y llegar mejor preparados al inicio escolar, otros quisieron tomar clases de matemáticas para no acrecentar esos vacíos de materia o unas calificaciones muy justas, otros salieron con el objetivo de solo descansar, con el pleno convencimiento de que debían practicar el ocio en todas sus letras y, en fin, sería largo e infructuoso detallar las muchas intenciones de cada persona ante su "tiempo libre", pero convengamos en que nuestra sociedad chilena es en gran medida culpógena.    Hagamos lo que hagamos, hiciéramos lo que hiciéramos sentiríamos que algo faltó, que algo no cumplimos del todo.

Sugiero humildemente que aprendamos a asumir que lo que hacemos o dejamos de hacer es por nuestra propia voluntad y que por tal razón, ejercimos nuestro derecho libremente.  Disfrutemos lo hecho efectivamente y no nos detengamos en las culpas, que a nada conducen.

Cada año es una nueva oportunidad para vivir, para aprender, para conocer.

Este año no será ni más difícil ni más fácil que el anterior... estoy más grande, sé enfrentar estos desafíos mejor que el año pasado.

Padres y madres: potencien la seguridad en sus hijos y esto se logra no con presiones indebidas. Nuestros hijos no vienen destinados a cumplir lo que la vida no quiso para nosotros.  

Cada niño es único y tendrá su espacio en la vida que él logre forjarse.  Las familias deben facilitarles los espacios agradables, los afectos, la protección y, por cierto toda su manutención y orientación.  Lo que él logre por sí mismo será la consecuencia de todos estos aspectos que he mencionado.

Ni las listas de útiles, ni las exigencias de uniforme por parte de los colegios, ni una marca de zapatillas, ni un reclamo, ni nada de nada hará que marzo detenga su llegada.

Buscamos cada año pretextos para todo, sin embargo todos llegamos como sea a ese primer día.   No suframos más de lo necesario, no escuchemos todo lo que dice la televisión ni los diarios, que en gran parte ha contribuido a nuestra forma de ser chilenos, el andar a última hora, el buscar un justificativo, el regatear.   Eso nos ha vuelto inseguros, poco satisfechos, materialistas y extremadamente competidores con el otro.

Hace un par de días reclamaban por las redes sociales por los altos precios de las listas escolares.   No digo que no sea verdad, pero fíjense en la media de los jóvenes chilenos, incluso niños muy pequeños: la mayoría posee un celular que es más caro que una lista completa de útiles escolares.

Padres, madres, estudiantes, colegas profesores:  estamos prontos a entrar a clases. 

Todos vamos con los mismos temores.  Ánimo y mucha suerte. 

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