En el mundo
globalizado que vivimos cada detalle juega un papel fundamental.
Hecho que merece nuestra atención y consideración. La comunicación
ha pasado de ser parte de la vida cotidiana a convertirse en una
necesidad. Por ejemplo, la imagen que proyectamos da mucho que decir
y transmite potencialmente un porcentaje alto de nuestra conducta y
educación.
No obstante, a sabiendas de ese detalle la mayoría (un gran porcentaje, sin ánimos de alusiones personales o generalizaciones) de los comunicadores sociales en Venezuela hoy en día suelen proyectar una imagen poco convencional (informalidad) al momento de desempeñar sus labores. En el pasado han quedado esas épocas de oro donde los profesionales de la comunicación solían acondicionar su presencia e imagen de acuerdo a la actividad que les tocase cubrir.
En el área
audiovisual son pocos quienes mantienen una línea de imagen sólida
y destacada. La informalidad es la moda que domina en todos los
espacios públicos o privados. Por ejemplo, en los entes públicos los periodistas
suelen estar ligeros en actividades de carácter formal o casual. No es raro observar al equipo (periodista, fotógrafo y
camarógrafo) vestir unos zapatos deportivos, jeans coloridos o rotos
y chemisses a rayas o unícolores, suelen usar esta vestimenta a diario y la misma no
corresponde con la investidura de ciertas actividades.
Por ejemplo, hace unos ocho años en actividades políticas oficiales o de oposición en Venezuela, solían verse a los camarógrafos y asistentes debidamente identificados con uniformes de sus empresas y chalecos que precisaban sus funciones. Ahora eso forma parte del pasado y de lo que debía ser una regla por obligación. Dejando ver que la informalidad se apodera de todo.
Con las ideas anteriores no pretendo exigirle a un profesional o técnico del área comunicacional que vista traje de gala de las mejores casas de marcas, pero si hay que tener conciencia de que se debe tener buena presencia; la cual se alcanza solo con la higiene, limpieza, pulcritud y correcta combinación y empleo de las prendas de vestir, no olvidemos una buena expresión oral para saber convencer y vencer a través del discurso.
Un estudio realizado por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), revela que el 85% de la comunicación de las personas viene dada por la imagen y el lenguaje corporal; lo que se traduce en que sólo un 15% de lo que decimos es tomado en cuenta en el proceso o acto comunicacional.
Es por ello que debemos analizar con racionalidad hacia donde vamos en materia comunicativa y recordar de donde venimos, respectivamente. Como es posible que en esta materia en vez de avanzar estemos retrocediendo todos los días. Por tal motivo, hay que apelar a la ética y a la moral para que con mucho profesionalismo cada aspecto de lo que significa ser un comunicador social este en su correcto lugar. Mantener siempre el criterio de la calidad ante todo y recordar que la buena imagen es un estándar universal que gusta en cada rincón del globo terráqueo.
Comentarios
De acuerdo a estudios realizados la LIBERTAD de indumentaria en el trabajo puede incrementar la productividad hasta un 45%. En los últimos años se ha comenzado a ser más tolerante laboralmente respecto a la ropa de trabajo. El casual wear o manera informal de vestir es una tendencia. En algunas ciudades del mundo (USA) se permite en el 90% de las empresas mientras que en otras (Europa) no se llega al 50%. Su función es suavizar las jerarquías dentro de las organizaciones. Con ello se busca un mayor acercamiento y comunicación entre todos los departamentos de la compañía.
En general se suele vestir de sport en los TRABAJOS CREATIVOS como PERIODISTAS, agencias de publicidad, etc. Algunas empresas multinacionales, ejemplo de ello nuestro Banco de Venezuela, están implantando el denominado Friday Free. Éste consiste en vestir INFORMALMENTE todos los viernes,sin embargo en algunas instituciones del Estado venezolano y empresas privadas, afortunadamente, nos lo permitimos a diario.
Un verdadero PERIODISTA que haya "PATEADO" las calles, no pensaría siquiera en la posibilidad de buscar en tienda alguna un traje Armani o de marca desconocida para ir a cubrir un evento como lo sucedido en la Refinería Amuay o en centros penitenciarios o una rueda de prensa con el Presidente de la República. Estamos en un país, en un continente donde la LIBERTAD DE INDUMENTARIA es una tendencia revolucionaria que se instauró desde hace décadas y dudo que el PROTOCOLO mal interpretado provoque un cambio significativo en el mundo, y menos en los p