En sus 114 años de historia, la filosofía del Athletic Club se ha basado en
el pundonor y la garra de sus futbolistas y en el tesoro de su cantera de
Lezama. Generación tras generación, la recreación de la furia del león se ha
visto tallada en innumerables leyendas que han levantado el vello a la grada de
San Mamés. Gaizka Toquero, por su lucha incansable y la voluntad que demuestra
en cada partido, ha enamorado a la afición de La Catedral y va camino de dejar
una huella imborrable.
Su despoblada cabellera le aleja de toda similitud con la melena característica de un león, la insignia de los colores que defiende desde hace ya cuatro temporadas. Sin embargo, Gaizka Toquero representa la importancia de la lucha y la garra frente a la calidad y la elegancia, la victoria de la lucha constante del ‘currante’ frente al toque sutil y distintivo de los genios del balón. La afición del Athletic ve en él la resurrección del espíritu de los Gainza, Belauste, Venancio o Panizo, grandes leyendas del club de Ibaigane que destacaban por su total entrega y su poderío físico. Natural de Vitoria, de agosto de 1984, se forjó en los juveniles del Ariznabarra y de la Real Sociedad antes de jugar en el equipo de su tierra, el Alavés. Debutó en la temporada 2003-2004 en tercera división con el filial ‘C’, y empezó jugando de lateral derecho. Años después se marcharía al Lemona para jugar en segunda B, donde el entrenador Iñaki Alonso lo situó de mediapunta y segundo delantero. Pese a rondar la portería visitante, no marcó ningún gol en esa temporada. Antes de dar el salto al Athletic, jugó en el Sestao River a las órdenes de Carlos Pouso, que siguió formándolo en las posiciones de arriba. En el verano de 2008 hizo la pretemporada con los 'leones' y se marchó cedido al Eibar hasta que fue repescado en el mercado de invierno.
El Ojo de Caparrós
La historia de su fichaje por el Athletic fue tan sorprendente como
anecdótica. Corría el mes de julio de 2008 y el equipo rojiblanco se enfrentó
en un triangular al Sestao y al Barakaldo. Joaquín Caparrós quedó impresionado
por el rendimiento del delantero, aunque indicó a uno de sus colaboradores que
era una lástima que aquel atacante tan interesante fuera tan veterano. Uno de
los presentes le corrigió y le dijo que no se dejara engañar por su incipiente
calvicie, ya que solamente tenía 23 años. El seguimiento al futbolista se
intensificó y Caparrós volvió a verlo jugar en San Mamés, en partido de liga
frente al filial rojiblanco, donde Toquero firmó una gran actuación y su
llegada al club se aceleró. Fue cedido en su primer año al Eibar, donde fue
repescado en el mercado de invierno y empezó a engrandecer
el mito sobre la hierba de La Catedral.
'Lehendakari' en la final de Copa
En menos de un año, en la temnporada
2008-2009, Toquero pasó de caer eliminado en las primeras rondas de la Copa del
Rey con el conjunto ‘armero’ a marcar el gol del Athletic en la final ante el
Barça. El delantero hizo historia al convertirse en el primer jugador en
disputar una final de Copa la misma temporada en la que fue eliminado de la
competición. En aquel partido la afición rojiblanca le cantaba al jugador el ya
clásico ‘Ari, ari, ari, Toquero Lehendakari’, en referencia a la cercanía de su
domicilio con el Palacio de Ajuria Enea, en Vitoria, y para exaltar el
simbolismo de uno de los buques insignia de los ‘leones’, que encarna mejor que
nadie la filosofía de entrega y sacrificio que hizo grande a uno de los clubes
más históricos de España. A pesar de ser el prototipo contrario a jugadores
como Yeste o su admirado Zidane, su capacidad se sacrificio y los alrededor de
doce kilómetros que correr por partido le hicieron ser pieza fundamental en los
planes del técnico de Utrera y es habitual en las alineaciones del 'loco'
Bielsa, actual técnico del Athletic. Toquero es consciente de sus limitaciones,
pero también sabe que su poderío físico le aporta el nivel adecuado para jugar
en Primera y plantar cara a las defensas más temibles. Junto a Llorente, forman
una de las parejas más compenetradas del campeonato liguero y están dando
muchas tardes de gloria en el buen momento por el que pasa el equipo, que sigue
luchando por hacer algo grande en 'su' Copa del Rey y llegar lo más lejos
posible en la Europa League.
Sentando 'Cátedra' otra vez
Gaizka Toquero, trabajador incansable, ha
vuelto esta semana a estar en todas las portadas gracias a su genialidad en el
partido de Copa frente al Albacete. Con una exquisitez de tacón, sólo al
alcance de los magos del balón, dejó maravillada a toda la Catedral y sentó, de
nuevo, cátedra en un escenario soñado para cualquier futbolista: el verde de
San Mamés. Gracias a su rendimiento y a su fidelidad al esfuerzo, hay voces que
piden una oportunidad para este aspirante a Leyenda en los planes de Del
Bosque. Leyenda o no, lo que está claro es que Toquero seguirá siendo, por
muchos años, ‘Lehendakari’ en San Mamés.
David S. Moyano - @dsmoyano