Destapando verdades no confesadas
Política Nacional | 22/12/2011
De todos es conocida la admiración que siente Mariano Rajoy por Rosa Valdeón. En varias ocasiones ha alabado su labor durante el tiempo que fue consejera en Castilla y León. Por cierto, también es conocida la capacidad demostrada por Rosa para trabajar, formar equipos y llamar a las cosas por su nombre. Ha llegado a decir un ex jefe de gabinete de uno de los ex presidentes de la Junta de Castilla y León que “la presencia de Rosa Valdeón acompleja a mucha gente, incluido al propio presidente Herrera”.
A las 9 de la mañana del pasado día 21, ella era la elegida. Rosa iba a ser ministra de un súper Ministerio. Doy fe de ello. Solo la torpe reacción de Juan Vicente Herrera Campo ha impedido la alegría de los castellanos y leoneses. Nadie debe descartar una nueva oportunidad, como sucedió con Jesús Posadas en uno de los Gobiernos de Aznar; un buen día se lo prometió en Valladolid (Polideportivo Pisuerga) y con el tiempo cumplió.
Las ‘bromitas’ del presidente Herrera — que a veces no sabe si mata, hiere o espanta — empiezan a molestar a mucha gente. Son una forma de ‘tocar las narices’ a destiempo. A mí también me molesta, como a tantos otros. ¡Ahí tienen el ejemplo y el perjuicio a una gran política y excelente persona! Pero quien pierde es la ciudadanía con las ‘gracietas’ de Herrera Campo.
Ayer por la tarde me confesaba una persona muy cercana a nuestro presidente Herrera que lo que unos llaman “campechanía”, otros comprueban que es una forma de fastidiar al prójimo, por ignorancia, falta de perspectiva y complejos varios. Pero bueno… es lo que tenemos y es lo que han votado muchos ciudadanos y ciudadanas de Castilla y León. Por lo tanto hay que seguir arando con los bueyes que tenemos, aunque muy a nuestro pesar.