Días atrás leía que Thomas Alva Edison (1847 - 1931) en determinado momento, como buen inventor, decidió que construiría una bombilla eléctrica. En su empeño por lograr el objetivo, un colaborador le preguntó porqué insistía e insistía si ya llevaba 168 fracasos. Edison, muy serio, le replicó que estaba muy equivocado, no se trataba de fracasos, sino del descubrimiento de 168 maneras distintas en que la bombilla eléctrica no podría ser realidad. Y continuó en su empeño. El final de la historia es de todos conocido.
Si tomamos este ejemplo, la respuesta a la pregunta con que titulo esta columna, necesariamente debe ser afirmativa, pero para ello, como todo lo importante, más que depender de terceros, la clave está en nosotros mismos, en la actitud con que nos hacemos cargo de los desafíos inherentes al hecho de estar vivos desplazándonos por este mundo. Los invito a repasar sus respuestas a las siguientes preguntas:
· ¿Qué he hecho hoy, distinto de lo que hago todos los días en mi trabajo? ¿Y ayer respecto de antes de ayer?
· ¿Qué proyecto personal, desafío, anhelo, sueño me inspira mientras avanzo en la rutina laboral?
· ¿Qué estoy haciendo ahora, para cuidar que mis competencias personales no decaigan sino que aumenten?
· ¿Qué estoy haciendo para que, ante problemas, mi foco no esté en los errores y culpas de otros, sino en mi rol respecto de lo que me tiene complicado?
· ¿ …. (coloque acá, usted mismo, otras interrogantes que le permitan ver si está o no siendo protagonista de su propia vida) ….?
Mientras más respuestas positivas, objetivas, observables y dimensionables registre a las preguntas anteriores, más certeza de que el lector/a es un protagonista de su vida. Esto implica que, tanto en el trabajo, como en la familia, las amistades, los afectos y los proyectos, se está prediciendo el futuro dado que este está muy claro.
Lewis Carroll en su obra más conocida, “Alicia en el País de las Maravillas”, coloca a su personaje principal en un diálogo muy clarificador:
“gatito de Cheshire
… ¿Me podrías indicar hacia donde tengo que
ir desde aquí?” pregunta Alicia.”Eso depende de a dónde quieras llegar”
responde el gato. “No me importa demasiado a dónde”. “En ese caso, da igual
hacia donde vayas”. “Siempre que llegue a alguna parte”. “¡Oh! Siempre llegarás
a alguna parte, si caminas lo bastante”.
El gran problema es que, cuando tomamos cualquier camino, porque no sabemos hacia dónde vamos, se multiplican las posibilidades de que lleguemos a dónde NO queremos llegar. Esto ocurre cuando dejamos de ser protagonistas de nuestra vida. ¿Me explico?
Y si no somos protagonistas de nuestra vida, inevitablemente seremos sólo víctimas de ella, repitiendo casi como un péndulo de movimiento perpetuo, una y otra vez, el (o los) mismo error.
Frases de esta actitud auto victimizante son, por ejemplo: (1) “No me alcanzó el tiempo” (la culpa es del reloj); (2) “Pésima la información para encontrar el lugar” (la culpa es de la señalética); (3) “Me caí porque alguien dejó el juguete con que tropecé, dónde no debe estar” (la culpa es del niño), (4) “No me enseñaron eso” (la culpa es del profesor); (5) “No me dieron claras las instrucciones” (la culpa es del jefe); en fin, usted me puede ayudar con muchas otras reacciones de este tipo.
Como el reloj seguirá marcando horas de 60 minutos, la señalética continuará ausente o difusa, los juguetes seguirán estando en cualquier lugar, el profesor seguirá enseñando lo que enseña y el jefe seguirá actuando como lo hace, usted seguirá en problemas.
Mientras no cambiemos la perspectiva hacia nuestras propias acciones y actitudes, continuaremos llegando atrasados, perdidos en el camino, con las rodillas magulladas, cometiendo errores en el proceso formativo o realizando deficientemente el trabajo.
Siempre es más cómodo (opino que todos nos movemos en parte importante del día a día en este rol) ser víctima de lo que nos sucede. Con ello, desligamos responsabilidades y andamos más tranquilos por la vida. Pero, como contrapartida, dejamos escapar quizá cuantas oportunidades de crecimiento, de desarrollo, de alegrías y de felicidad, al depender de otros (personas o circunstancias).
En esta columna de fin de año, los invito a reflexionar en esta perspectiva del futuro para nosotros mismos, en todas las dimensiones de ella. Si logramos tener claridad acerca de lo que queremos que nos ocurra, y nos enfocamos entusiastamente en hacer que suceda aquello que queremos que ocurra, y avanzamos sin renuncias pero con mucho aprendizaje, cada uno de nosotros (usted también) podremos hoy predecir lo que nos ocurrirá durante el año 2012. Si no pierde el foco, ni se rinde a medio metro de la meta, le pido que, en diciembre del 2012, me cuente cómo se ha sentido, al ser protagonista de verdad, de la vida propia.
Feliz 2012!!
Comentarios
Un abrazo mi estimado amigo
Reiterar mis gracias y saludos afectuosos de fin de año
Tu reflexión me parece medular. Los seres humanos somos los únicos capaces de construirnos el futuro a nuestra medida, porque nuestra vida no es inercial, como el resto del reino animal. Por lo mismo, la capacidad de fijarnos metas y actuar en su búsqueda es un privilegio que que no debemos soslayar. Y claro, un paso a la vez, disfrutándolo y valorándolo, porque las riendas permiten ir hacia donde se quiere llegar. Gracias por tu tiempo d lectura y por dejar tu opinión, estimado amigo.
Un gran ideal, un gran empuje ( casi loco, diria yo), una fuerza de voluntad de hierro para conseguirlo. Eso creo.
Patricio: En este mundo los acumuladores de ideas son tan claves como los que las traducen en realidad. El mismo Edison, cuando murió dejó muchos sueños inconclusos, pero estoy seguro que disfrutó el proceso de invención de todo lo que alcanzó a inventar. Y no hablar de Julio Verne, solo por citar a otro genio. De modo que siga por su camino, disfrutando los procesos y paladeando los resultados finales. jajaja, esta respuesta me salió como de consultor.
Eso, en términos de un ser humano normal, seria como un acumulador de ideas... jejeje... lo malo es que el impulso debería ser mejor y mantenerse en el tiempo. por esto, planificar, o resumir, lo que uno hace es algo que yo al menos, debería considerar mas.
Pero, es cierto, proyectos importantes y cambios laborales, solo giraran en mi sentido, si soy Yo quien doy el golpe de timón. Gracias por tu comentario...
Una buena reflexión de fin de año. Pensaba en Diciembre de 2012 y en lo casi imposible que esa fecha se veía para mi hace unos meses.Eso me hace reflexionar sobre la importancia de vivir el presente y no proyectarnos demasiado a largo plazo en el tiempo. Muchas veces dejamos de ser felices ahora por qué estamos más pendientes de lo queremos tener y lograr, y en eso se nos va la vida. Apreciar y agradecer cada día es mi consigna. Me encantó tú columna.
Cuando me dices que tomarás las riendas, también te leo enfocado en algún proyecto de futuro. Uno no se afirma solo para quedarse donde mismo y no caerse, sino para avanzar. Y, ahí, me remito al párrafo del cuento de L. Carroll
Te agradezco tu tiempo.
Bueno, repitiendo, siempre un gusto leerte, y obvio, mi ejercicio de fin de año, no será predecir el futuro, pero si tratar de tomar las riendas de lo que se me aproxima. abrazos!