"Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio"
La canción expresa mejor que muchos conceptos, la realidad que hoy se devela ante la sociedad argentina.
Se puede estar a favor o en contra de este gobierno, por adhesión o por rechazo; pero nadie puede negar algo que los números confirman: su administración beneficia sin pudor a los sectores más ricos, concentradores de riqueza y corporativos, y sostiene a los sectores más pobres con ajustes que apenas acompañan la inflación, como forma de contención social y respaldo político.
Si como dice el propio Milei este fue "el ajuste más grande de la historia", hay una evidencia que no se puede ocultar: los ricos están mejor, las corporaciones tienen beneficios sin precedentes y los planes sociales apenas acompañan el costo de vida. Alguien debió pagar ese ajuste. Y no hace falta pensar demasiado para saber quiénes.
Lo pagaron los sectores medios, medios bajos y ese nuevo estrato que hoy podría llamarse "medios bajos deteriorados". ¿Deteriorados por quién?
También pagó el sector público en su conjunto, pero con una crueldad particular sobre los más vulnerables: jubilaciones perdieron entre un 12% y un 24% de poder adquisitivo; pensiones no contributivas cayeron aún más; los medicamentos de alto costo dejaron de cubrirse; y la educación, la ciencia, la tecnología y la cultura sufrieron recortes reales que las empobrecieron.
A los más ricos, ¿cómo los benefició?
Reducción del Impuesto sobre Bienes Personales: se bajaron alícuotas y se elevaron mínimos no imponibles, aliviando directamente a quienes tienen mayores patrimonios y propiedades de valor. Eliminó o redujo progresivamente las retenciones a las exportaciones para los grandes grupos económicos, eliminó gravámenes sobre bienes de lujo y liberó derechos de importación para sectores concentrados. El costo fiscal de estas exenciones se estima en miles de millones de dólares que el Estado dejó de recaudar, sin que se conozca beneficio equivalente para el resto de la población.
A las corporaciones, un régimen sin precedentes
Mediante el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, Ley Bases 2024) y su ampliación, el gobierno estableció:
- Impuesto a las Ganancias reducido del 35% al 25% —y en el proyecto de "Súper RIGI" hasta el 15%— para megaproyectos de más de 200 millones de dólares.
- Retenciones a exportaciones: eliminadas totalmente desde el segundo o tercer año.
- IVA: devolución inmediata de saldos a favor.
- Aranceles de importación: exención total para bienes de capital.
- Estabilidad fiscal y legal garantizada por 30 años, ampliables a 40.
- Libre disponibilidad de divisas de forma progresiva hasta el 100%.
- Quebrantos impositivos deducibles sin límite temporal, transferibles a terceros.
- Contribuciones patronales reducidas a la mitad o más respecto al régimen general.
Veinte proyectos comprometieron ya más de 57.000 millones de dólares en inversiones, bajo condiciones impositivas más favorables que las que enfrenta cualquier pyme o comercio del país. Estos beneficios no se podrán revertir sin obligaciones internacionales para el Estado, dejando atada la política económica de las próximas tres décadas.
Un ejemplo que lo dice todo
Mercado Libre, la empresa de Marcos Galperin —quien se radicó en Uruguay para pagar menos impuestos— recibió mediante la Ley de Economía del Conocimiento, en sus propios informes presentados ante la Comisión de Valores de Estados Unidos, exenciones impositivas por unos 250 millones de dólares en un período de tres años, de los cuales unos 67 millones correspondieron solo a los primeros nueve meses de 2025.
En contraste, la Universidad de Buenos Aires —con 13 facultades, 7 hospitales universitarios, 2 colegios preuniversitarios y decenas de miles de trabajadores— contó en 2025 con un presupuesto devengado de aproximadamente 818 mil millones de pesos, unos 500 millones de dólares. El presupuesto inicial prorrogado había sido apenas 85 mil millones de pesos, menos de un décimo de lo indispensable, y la Ley de Financiamiento Universitario aprobada tras tres marchas fue vetada o suspendida en su aplicación. Es decir: una sola empresa recibió en exenciones fiscales más de la mitad de todo lo que recibió la universidad más grande del país en un año entero.
Nunca es triste la verdad…
La pregunta ineludible es: ¿no tiene remedio?
En tres años, este gobierno concentró riqueza, desvió recursos públicos hacia los sectores más poderosos y ajustó exclusivamente sobre la mayoría. Construyó un andamiaje legal que garantiza beneficios por décadas a grandes inversores y corporaciones, mientras recorta educación, ciencia, salud y subsidios a los hogares. Ningún gobierno anterior de derecha había avanzado tan lejos en esa dirección.
Lo hace sin ocultarlo. Lo que no dice es que el modelo se sostiene con un tipo de cambio no competitivo: un dólar bajo frente a los precios internos y costos locales no les afecta a quienes exportan recursos naturales y gozan de exenciones tributarias; pero destruye la producción local, el comercio y los salarios.
El modelo necesita además derrumbar el consumo interno —que llegó a representar más del 70% del PBI y hoy cae mes a mes— para que no demanden divisas. Ese espacio lo ocupa hoy la exportación de recursos naturales: minería, energía y agro.
Quien crea que volverá a comprar bienes durables, a construir o a adquirir una vivienda propia hoy con precios inalcanzables, salvo que pertenezca a los sectores más ricos y en menor medida medios altos, se equivoca. No está en el plan.
Hoy, según la consultora de Guillermo Olivetto, el poder de compra de los hogares argentinos es un 41% menor que en 2017. Ese año no se vivía bien, pero se disponía de casi la mitad más de dinero para consumir que hoy.
Esa es la verdad que duele escuchar: el modelo económico no es para todos. Es para muy pocos. Y para la mayoría, no hay crecimiento, no hay empleo que recupere poder adquisitivo, no hay salario que alcance, y la vivienda propia se convierte en utopía —salvo que se pertenezca a ese reducido grupo que recibe todo tipo de beneficios.
La verdad es ser triste. Y solo puede tener remedio, si esa amplia mayoría se agrupa, se defiende, pelea y no permite que la enfrenten ni la dividan, para elegir un cambio.
Fuentes citadas: Presupuesto UBA 2025 (Resolución Rectoral, Ámbito Financiero), balances Mercado Libre ante Comisión de Valores de EE.UU., informes RIGI y Súper RIGI, datos de consultora Olivetto.