La existencia de manifestaciones religiosas producidas como efecto de fenómenos climáticos es muy constante, pero lo que vamos a demostrar es la existencia de una búsqueda generalizada de estabilidad, ya que unos invocan al Dios y los santos católicos buscando estabilidad, un orden sin alteraciones que permita la permanencia del cuerpo político indiano, y otros invocando a los apus y a las huacas andinas buscando restitución de sus poderes, en la medida que el orden prehispánico presenta una unidad entre lo humano, lo divino y lo natural, que se manifiesta en su religiosidad tan perseguida durante la Colonia, pero que sobrevivió adaptándose a las circunstancias, perdiendo mucho de su sabiduría ancestral, entre ello la tecnología necesaria que responda a los problemas traídos por la variabilidad climática
Preliminares
Como ya muchas investigaciones para México y España han demostrado la existencia de manifestaciones religiosas producidas como efecto de fenómenos climáticos es muy constante, pero lo que vamos a demostrar es la existencia de una búsqueda generalizada de estabilidad, es decir, tanto en el ámbito urbano como rural la población indígena, mestiza y criolla invoca los poderes sobrenaturales de acuerdo a sus patrones culturales 1.
Ya que unos invocan al Dios y los santos católicos buscando estabilidad, un orden sin alteraciones que permita la permanencia del cuerpo político indiano. Y otros invocando a los apus y a las huacas andinas buscando restitución de sus poderes 2, en la medida que el orden prehispánico presenta una unidad entre lo humano, lo divino y lo natural, que se manifiesta en su religiosidad tan perseguida durante la Colonia, pero que sobrevivió adaptándose a las circunstancias, perdiendo mucho de su sabiduría ancestral, entre ello la tecnología necesaria que responda a los problemas traídos por la variabilidad climática.
La idolatría o la restitución del orden cósmico andino
Ante los terribles efectos de la variabilidad climática la población indígena recurre a los apus y a las huacas, ya que la evangelización y en particular sus métodos violentos, reflejados en las campañas de extirpación de idolatrías, no pudieron eliminar su importancia en todo el ámbito de la sociedad colonizada. Seguimos la idea de Nicholas Griffiths:
“Si la Extirpación fracasó en destruir el sistema religioso nativo, fue porque no pudo reemplazar el papel indispensable del especialista religioso, en particular su vocación como curandero, atendiendo la salud física de su comunidad, o como chamán, manteniendo los lazos esenciales entre las deidades y la Humanidad. A fines del siglo XVIII todavía el papel de este especialista permanecía intacto; más aún se había hecho más fuerte” 3.
En el caso de la presente investigación tenemos la acusación iniciada en 1723 por el párroco Toribio de Mendizábal contra Juan de Rojas el chamán del pueblo de Carampoma en la provincia de Huarochirí, por idolatría:
“…acuso por el motivo y fin particular de su yrreligion en adorar y dar culto a dichos ydolos por creer verdaderamente que por ellos conservaria vida tranquila aumento y permanenzia en sus ganados y copiosa abundanzia de frutos de la tierra en sus haziendas de campo y para alcanzar esto con maior creenzia sacrificaba animales de distintas espezies roziando con la sangre del sacrifizio las piedras y dando humos de suavidad a ellos quemandoles romero y otras resinas” 4.
Es decir, la población de este pueblo como la de muchos otros acude a los especialistas religiosos en la medida que estos son los considerados como los intercesores entre los hombres y una naturaleza divinizada, concepción que nunca fue superada por la cristianización de los Andes. Y menos dejada de lado por la legitimidad otorgada por la tradición y el parentesco, como también se señala en ese proceso:
“…para maior celebrazion observando los profanos ritos de su çiega y obstinada gentilidad contemplando en dichos ydolos la memoria de sus antepasados de quienes de subzesion en subcesion abía rezivido dichos ydolos con la advertenzia y reflexa de que avían de pasar a los hijos varones y el maior de ella para que perpetuamente se conservase la ydolatria y adorazion vana y supersticios” 5.
Lo que pueden comprobar los extirpadores es la existencia masiva de varios tipos de ídolos ubicados en el interior de las casas relacionados con la producción ganadera y agrícola:
“los reverenciaban por creer que mediante ellos se conservarían e incrementarían sus animales, además de ser mejores y más abundantes las cosechas de sus campos” 6.
Así como también se constata que la población de Carampoma, entre tantas, le rinde culto a las fuentes de agua, ya que se dice que:
“…todos los yndios en comun adoraban a la laguna del monte” 7.
A pesar de que el inicio del proceso demuestra la violencia contra los opositores a los ritos andinos, como fue el linchamiento del cacique Batista Canchocapcha, quien murió a causa de sus heridas, y unido a ello la comprobación de las prácticas idolátricas, el único sentenciado a prisión fue el chamán Juan de Rojas.
Esta situación de conflicto que se agudiza a raíz de la Visita de Extirpación de Idolatría de 1723, se venía gestando desde inicios de siglo, ya que contamos con testimonios desde 1708, cuando el virrey Marqués de Castell dos Rius emite un Decreto al Arzobispo de Lima para que haga administrar justicia a los indios de Carampoma, quienes son agraviados por su párroco, Juan de Astorga 8. Abusos que se mantienen en el pueblo según lo demuestran las acusaciones contra Juan José Sagastizabal, por una serie de abusos en 1714 9, en especial económicos a un pueblo que sufre los efectos de la variabilidad climática y la disminución de tributarios.
En el caso de la provincia de Huarochirí tenemos las solicitudes de los caciques del repartimiento de Chaclla, quienes lograron que se hicieran 5 procesos de visitas a lo largo del siglo XVIII: 1703, 1724, 1725-26, 1729 y 1751, con cada una de ellas podemos ver que las autoridades españolas confirmaban la caída demográfica en esta zona, al extremo que todo el aparato burocrático colonial se alarmo 10.
Como una de las causas específicas de la caída demográfica el cacique de Chaclla en 1703 señala que “se mantiene con bastante rigor y armonía la epidemia general” 11.
Epidemia que podemos ubicar como resultado de las copiosas lluvias producidas durante algunos años y sus respectivos extremos secos que se iniciaron desde fines del siglo XVII 12, ya que desde esos años se desarrollaban visitas para comprobar la caída demográfica y la caída de la producción, especialmente de uno de los productos de primera necesidad como lo fue el trigo, así como también el déficit de abastecimiento de agua para riego y consumo humano 13.
Para
evitar que el problema suscitado en
Carampoma sirva de ejemplo en las otras
comunidades de Haurochirí, las autoridades coloniales reconocen la realidad de la
caída del número de tributarios, que fue
confirmada por la Visita de 1725 14,
por lo que se hizo una nueva numeración
y estableció un nuevo padrón de indios
en los principales pueblos del valle de
Santa Eulalia como Santiago de
Carampoma, San Lorenzo de Huachupampa,
San Juan de Iris, La Asunción de Huansa y San Pedro de Laraos 15.
[1] “Toda “ alteración ambiental generalizada” (Moseley 1981) o “Lapso crítico” (Huertas 1987) es seguida de cambios o ajustes políticos y cambios o conmutaciones ideológicas. No faltan movimientos sociales de tipo mesiánico, como sucedió a mediados del siglo XVIII, después de la gran alteración de la naturaleza durante casi toda la primera mitad de dicho período. En Huarochirí se presentó el fenómeno del Santarrosismo; en la selva muchas tribus ven en Juan Santos Atahualpa a un mesías: se revitalizan los tiempos del inga. Alberto Flores Galindo (1990) relaciona eventos naturales con las patologías del fin del mundo, ve a los pueblos andinos del siglo XVIII en espera del fin, de un gran pachacuti” (Huertas 2001: 18).
[2] Como señala Miguel Maticorena la movilización social, en este caso las manifestaciones religiosas, plantean también la Restitución del orden prístino de los Incas. Miguel Maticorena Estrada “Cuerpo político y restitución en Túpac Amaru”, Tercer Tomo de la Colección del Bicentenario de la Revolución Emancipadora de Túpac Amaru. Lima. 1981.
[3] Griffiths 1998: 293.
[4] Archivo Arzobispal de Lima (A.A.L.), Idolatrías, Leg. XI, Exp. 5, f. 34v, 1723.
[5] ídem, f. 34v-35.
[6] Gushiken 1972-74: 158.
[7] A.A.L., Idolatrías, Leg. XI, Exp. 5, f. 7v, 1723.
[8] A.A.L., Papeles Importantes, Leg. XII, Exp. 16, 1708.
[9] Biblioteca Nacional del Perú, Sala de Investigaciones (B.N.P.), c 1813, 1714.
[10] Para el caso de la Provincia de Huarochirí usamos la información trabajada por Margarita Gentile Lafaille, Los Yauyos de Chaclla. Del siglo XV al XVIII. Tesis de Grado en Ciencias Sociales, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1976.
[11] Archivo General de la Nación del Perú (A.G.N.P.), Derecho Indígena, c 307, f. 2v., 1703.
[12] Visita realizada en 1694. A.G.N.P., Derecho Indígena, c 189, 1706.
[13] Los detalles de la caída de la productividad agrícola en el Perú, sobre todo en las últimas décadas del siglo XVII, son explicados por óscar Febres (1964)
[14] A.G.N.P., Derecho Indígena, c 307, 1725.
[15] A.G.N.P., Derecho Indígena, c 232, 1726.