La idolatría indígena como manifestación de la búsqueda de estabilidad ante la variabilidad climática en el centro del Perú, siglo XVIII (1/3)
Historia | 13/12/2011

La existencia de manifestaciones religiosas producidas como efecto de fenómenos climáticos es muy constante, pero lo que vamos a  demostrar es la existencia de una búsqueda generalizada de estabilidad, ya que unos invocan al Dios y los santos católicos buscando  estabilidad, un orden sin alteraciones que permita la permanencia del cuerpo político indiano, y otros invocando a los apus y a las  huacas andinas buscando restitución de sus poderes, en la medida que el orden prehispánico presenta una unidad entre lo humano,  lo divino y lo natural, que se manifiesta en su religiosidad tan perseguida durante la Colonia, pero que sobrevivió adaptándose  a las circunstancias, perdiendo mucho de su sabiduría ancestral, entre ello la tecnología necesaria que responda a los problemas  traídos por la variabilidad climática

Preliminares

Como ya muchas investigaciones para México  y España han demostrado la existencia de manifestaciones religiosas producidas como efecto  de fenómenos climáticos es muy constante,  pero lo que vamos a demostrar es la existencia  de una búsqueda generalizada de estabilidad,  es decir, tanto en el ámbito urbano como rural  la población indígena, mestiza y criolla invoca  los poderes sobrenaturales de acuerdo a sus  patrones culturales 1.

 Ya que unos invocan al Dios y los santos  católicos buscando estabilidad, un orden sin  alteraciones que permita la permanencia del  cuerpo político indiano. Y otros invocando a  los apus y a las huacas andinas buscando restitución de sus poderes 2, en la medida que el  orden prehispánico presenta una unidad entre  lo humano, lo divino y lo natural, que se manifiesta en su religiosidad tan perseguida durante  la Colonia, pero que sobrevivió adaptándose  a las circunstancias, perdiendo mucho de su  sabiduría ancestral, entre ello la tecnología  necesaria que responda a los problemas traídos  por la variabilidad climática.

La idolatría o la restitución del orden  cósmico andino

Ante los terribles efectos de la variabilidad  climática la población indígena recurre a los apus y a las huacas, ya que la evangelización y  en particular sus métodos violentos, reflejados  en las campañas de extirpación de idolatrías,  no pudieron eliminar su importancia en todo  el ámbito de la sociedad colonizada. Seguimos  la idea de Nicholas Griffiths:

“Si la Extirpación fracasó en destruir el  sistema religioso nativo, fue porque no  pudo reemplazar el papel indispensable  del especialista religioso, en particular  su vocación como curandero, atendiendo  la salud física de su comunidad, o como  chamán, manteniendo los lazos esenciales  entre las deidades y la Humanidad. A fines  del siglo XVIII todavía el papel de este  especialista permanecía intacto; más aún  se había hecho más fuerte” 3.

En el caso de la presente investigación tenemos  la acusación iniciada en 1723 por el párroco  Toribio de Mendizábal contra Juan de Rojas  el chamán del pueblo de Carampoma en la  provincia de Huarochirí, por idolatría:

“…acuso por el motivo y fin particular de  su yrreligion en adorar y dar culto a dichos  ydolos por creer verdaderamente que por  ellos conservaria vida tranquila aumento  y permanenzia en sus ganados y copiosa  abundanzia de frutos de la tierra en sus  haziendas de campo y para alcanzar esto  con maior creenzia sacrificaba animales de  distintas espezies roziando con la sangre  del sacrifizio las piedras y dando humos  de suavidad a ellos quemandoles romero  y otras resinas” 4.

Es decir, la población de este pueblo como  la de muchos otros acude a los especialistas  religiosos en la medida que estos son los  considerados como los intercesores entre  los hombres y una naturaleza divinizada,  concepción que nunca fue superada por la  cristianización de los Andes.  Y menos dejada  de lado por la legitimidad otorgada por la  tradición y el parentesco, como también se  señala en ese proceso:

“…para maior celebrazion observando  los profanos ritos de su çiega y obstinada  gentilidad contemplando en dichos ydolos  la memoria de sus antepasados de quienes  de subzesion en subcesion abía rezivido  dichos ydolos con la advertenzia y reflexa  de que avían de pasar a los hijos varones  y el maior de ella para que perpetuamente  se conservase la ydolatria y adorazion vana  y supersticios” 5.

Lo que pueden comprobar los extirpadores es  la existencia masiva de varios tipos de ídolos  ubicados en el interior de las casas relacionados  con la producción ganadera y agrícola:

“los reverenciaban por creer que mediante  ellos se conservarían e incrementarían  sus   animales, además de ser mejores y más abundantes las cosechas de sus campos” 6.

Así como también se constata que la población  de Carampoma, entre tantas, le rinde culto a  las fuentes de agua, ya que se dice que:

“…todos los yndios en comun adoraban a  la laguna del monte” 7.

A pesar de que el inicio del proceso demuestra  la violencia contra los opositores a los ritos  andinos, como fue el linchamiento del cacique  Batista Canchocapcha, quien murió a causa de  sus heridas, y unido a ello la comprobación de  las prácticas idolátricas, el único sentenciado  a prisión fue el chamán Juan de Rojas.

Esta situación de conflicto que se agudiza a  raíz de la Visita de Extirpación de Idolatría de  1723, se venía gestando desde inicios de siglo,  ya que contamos con testimonios desde 1708,  cuando el virrey Marqués de Castell dos Rius  emite un Decreto al Arzobispo de Lima para  que haga administrar justicia a los indios de  Carampoma, quienes son agraviados por su  párroco, Juan de Astorga 8. Abusos que se mantienen en el pueblo según lo demuestran  las acusaciones contra Juan José Sagastizabal,  por una serie de abusos en 1714 9, en especial  económicos a un pueblo que sufre los efectos  de la variabilidad climática y la disminución  de tributarios.

En el caso de la provincia de Huarochirí tenemos  las solicitudes de los caciques del repartimiento  de Chaclla, quienes lograron que se hicieran  5 procesos de visitas a lo largo del siglo XVIII:  1703, 1724, 1725-26, 1729 y 1751, con cada  una de ellas podemos ver que las autoridades  españolas confirmaban la caída demográfica  en esta zona, al extremo que todo el aparato  burocrático colonial se alarmo 10.

Como una de las causas específicas de la caída  demográfica el cacique de Chaclla en 1703  señala que “se mantiene con bastante rigor y  armonía la epidemia general” 11.

Epidemia que podemos ubicar como resultado  de las copiosas lluvias producidas durante  algunos años y sus respectivos extremos secos  que se iniciaron desde fines del siglo XVII 12,  ya que desde esos años se desarrollaban visitas para comprobar la caída demográfica y la  caída de la producción, especialmente de uno  de los productos de primera necesidad como  lo fue el trigo, así como también el déficit de  abastecimiento de agua para riego y consumo  humano 13.

Para evitar que el problema suscitado en  Carampoma sirva de ejemplo en las otras  comunidades de Haurochirí, las autoridades  coloniales reconocen la realidad de la caída  del número de tributarios, que fue confirmada  por la Visita de 1725 14, por lo que se hizo una  nueva numeración y estableció un nuevo  padrón de indios en los principales pueblos  del valle de Santa Eulalia como Santiago de  Carampoma, San Lorenzo de Huachupampa,  San Juan de Iris, La Asunción de Huansa y  San Pedro de Laraos 15.


Parte (2/3)


[1] “Toda “ alteración ambiental generalizada” (Moseley 1981)  o “Lapso crítico” (Huertas 1987) es seguida de cambios o  ajustes políticos y cambios o conmutaciones ideológicas.  No faltan movimientos sociales de tipo mesiánico, como  sucedió a mediados del siglo XVIII, después de la gran  alteración de la naturaleza durante casi toda la primera  mitad de dicho período. En Huarochirí se presentó el  fenómeno del Santarrosismo; en la selva muchas tribus ven  en Juan Santos Atahualpa a un mesías: se revitalizan los  tiempos del inga. Alberto Flores Galindo (1990) relaciona  eventos naturales con las patologías del fin del mundo,  ve a los pueblos andinos del siglo XVIII en espera del  fin, de un gran pachacuti” (Huertas 2001: 18). 

[2] Como señala Miguel Maticorena la movilización social,  en este caso las manifestaciones religiosas, plantean  también la Restitución del orden prístino de los Incas.  Miguel Maticorena Estrada “Cuerpo político y restitución en Túpac Amaru”, Tercer Tomo de la Colección  del Bicentenario de la Revolución Emancipadora de Túpac  Amaru. Lima. 1981.

[3] Griffiths 1998: 293.

[4] Archivo Arzobispal de Lima (A.A.L.), Idolatrías, Leg.  XI, Exp. 5, f. 34v, 1723.

[5]  ídem, f. 34v-35.

[6] Gushiken 1972-74: 158.

[7] A.A.L., Idolatrías, Leg. XI, Exp. 5, f. 7v, 1723.

[8] A.A.L., Papeles Importantes, Leg. XII, Exp. 16, 1708.

[9] Biblioteca Nacional del Perú, Sala de Investigaciones  (B.N.P.), c 1813, 1714.

[10] Para el caso de la Provincia de Huarochirí usamos la  información trabajada por Margarita Gentile Lafaille, Los  Yauyos de Chaclla. Del siglo XV al XVIII. Tesis de Grado  en Ciencias Sociales, Universidad Nacional Mayor de  San Marcos, 1976.

[11] Archivo General de la Nación del Perú (A.G.N.P.),  Derecho Indígena, c 307, f. 2v., 1703.

[12] Visita realizada en 1694. A.G.N.P., Derecho Indígena,  c 189, 1706. 

[13] Los detalles de la caída de la productividad agrícola  en el Perú, sobre todo en las últimas décadas del siglo  XVII, son explicados por óscar Febres (1964)

[14] A.G.N.P., Derecho Indígena, c 307, 1725.

[15] A.G.N.P., Derecho Indígena, c 232, 1726.

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