Todas finales para Argentina, para la Selección de Messi y para la economía de Milei
Economía | 08/07/2026

Todas finales: para la Argentina de Messi y para la economía de Milei.


 Parece difícil establecer comparaciones entre fútbol y economía, pero hay una diferencia clave: mientras uno tiene un cronograma estipulado, tiempos definidos y, si se sigue ganando, se llega a una final con día y hora confirmados; la otra parece congelada —tanto la actividad como la escasez de gas y sus costos, agravados por las olas polares—Para la economía, la "clasificación a octavos" se forzó con índices de actividad y consumo manipulados: los dólares dejan de fluir, las tasas son incoherentes y la decadencia se agudiza, sin final previsto a la vista.

 

La Selección argentina muestra un llamativo bajo rendimiento general, tanto en comparación con sus propias exigencias pasadas como con el desempeño individual de sus figuras en sus respectivos clubes.

 

Messi sigue siendo sobrehumano: de una manera que nadie explica, no deja de romper récords —ahora sus propios récords—, de marcar goles y de conseguir hazañas que mantendrán su nombre y el de Argentina en lo más alto, probablemente por décadas. Como si eso no fuera suficiente, marca, quita, recupera y hasta se expone a faltas para frenar las jugadas rivales: actúa como volante de marca, lateral o central, además de ser el genio que define.

 

Y fuera de la cancha, en los hoteles, concentraciones, aeropuertos o estadios, el más grande de todos se acerca a la gente hasta donde la seguridad lo permite: da selfies, autógrafos y abraza a los chicos que lloran de emoción. Es como si supiera que cada paso que da en este mundial ya es un recuerdo, y posiblemente el último: está más cerca del retiro que nunca, y es más modesto que nunca con quienes lo admiran.

 

Muy por el contrario, el gobierno aprovecha este paréntesis del Mundial para bajar el perfil de sus problemas, pero los errores no forzados siguen —como la salida de Adorni y su reemplazante— las denuncias y pruebas de corrupción se acumulan, y sin embargo son más soberbios que nunca: con menos respuestas concretas y más falsedades.

 

Pueden mentir todo lo que quieran hablando de "consumo récord" o "suba de la actividad económica", pero la gente lo vive todos los días: aunque a veces no lo exprese con palabras cuando escucha el discurso oficial. Sabe que los servicios regulados —que solo dan monopolios y oligopolios --- no podemos prescindir y los no regulados —indispensables, y a veces inaccesibles— tampoco, no son "consumo" sino gasto..

Nadie se alegra por cuánto pagó de luz o gas; la alegría viene cuando se puede comprar bienes, viajes o darse un gusto.

 

Tampoco nadie cree en la "mayor actividad económica" que dice Milei, cuando los rubros que aumentan su facturación son precisamente esos gastos obligatorios o la intermediación financiera, con tasas disparatadas: que pagan por los depósitos mucho menos que la inflación, pero prestan dinero a tasas que pueden llegar a ser seis o siete veces más altas.

 

En medio de este estancamiento con caída constante del poder adquisitivo, los dólares no llegan: especialistas del sector agropecuario calculan que más del 70% de la soja aún no se vendió, retenida por los productores que esperan una posible devaluación este año —casi segura el que viene— o una baja de las retenciones. Queda ver si la energía y la minería siguen generando suficientes divisas para que el Banco Central pueda comprar dólares, no tener que vender reservas y se mantenga el flujo para las importaciones que no se pueden postergar.

 

Mientras el Mundial termina este mes y cada partido es una final para la Selección, para la economía entrar en fase de eliminación sería: si no entran dólares suficientes, el Riesgo País impidiera colocar deuda externa, o podría darse el escenario más desequilibrante de todos —casi una finalísima—: si Trump pierde en noviembre y se confirma la reducción del apoyo financiero de Estados Unidos.

 

De seguir en el camino —a pesar del bajo rendimiento general, salvo las excepciones de Messi, Paredes y momentos aislados de otros—, después de ganar a Egipto de forma heroica, habrá que enfrentar a Suiza que dejó en el camino a un viejo conocido, pero que por eso no será más fácil; y luego quedaría el ganador entre Inglaterra y Noruega. Si todo esto se da, Messi podría sumar un logro más, un reconocimiento que no entrega la FIFA sino la gente, y que perdura mucho más allá de cualquier estadística.

 

El gol de Messi a los ingleses...

 

Con todo lo que tendría que suceder para que llegue esa posibilidad —de la que nunca habló, pero que nadie duda que sueña—, es más probable que todo ese camino deportivo se alinee, a que la economía se equilibre en lo que queda de este gobierno.

 

El gol de Diego Maradona a los ingleses tampoco fue en una final, ni definió el título del 86 —ese lo selló con el pase a Burruchaga contra Alemania—. Pocos recuerdan ese detalle, y quienes no lo vivieron ni lo saben; pero ese gol y la "Mano de Dios" quedaron como el símbolo de ese Mundial.

 

Messi podría hacer algo similar: quedar para siempre en la conversación colectiva cada vez que se hable de este torneo, aunque no sea en la final ni le dé el título. Y no hay duda: si se presenta ese partido, él irá por eso.(Queda para una próxima nota)

 

Mientras tanto, en el campeonato de la economía local...

 

Milei repite frases, como repite modelos, errores y fracasos. En su primer día como vocero oficial, el reemplazante de Adorni ya dijo: "La luz y el gas suben mucho más que la inflación... si hace frío, hay que abrigarse y no usar tanta energía que es cara". Y para intentar arreglar el desastre, en una entrevista con un periodista amigo de la Casa Rosada, solo se justificó diciendo: "Pasaron cosas".

 

No pudieron haber elegido a alguien más incapaz para reemplazar a Adorni.

 

Y como interrogante final: después de todo lo que dijo Milei sobre el país y el deporte, si llega ese partido Argentina-Inglaterra... no me atrevería a asegurar por quién hincharía el presidente.

 

Por lo pronto, hay que esperar el rival, preparar la próxima ronda, tener fe y confiar en este grupo: porque aunque varios de los mejores jugadores argentinos pasan por su peor momento deportivo, cuando el fútbol no aparece, el cuerpo no responde y las jugadas no salen, se levantan las miradas y surge el corazón argentino.

 

Si bien contra Egipto se sufrió demasiado... no fue tanto como se sufre con la economía de Milei.

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