Miedo. Es el que tienen empresarios, directivos o empresas que, aún viendo
y reconociendo las inmensas oportunidades que ofrece Internet y los medios
sociales, se siguen planteando la presencia de su compañía en la red. ¿Miedo
a qué? Miedo a perder el control del mensaje, a recibir críticas y no
saber responder a ellas. Por ello, cuando colaboro con un profesional
o empresa en materia de Marketing y Comunicación 2.0 siempre aconsejo que
se hagan a sí mismosdos preguntas antes de empezar a hacer
nada:
1. ¿Tengo claro lo que quiero hacer, conseguir y por qué? (Objetivos y
Estrategia)
2.¿Tengo un buen producto?
Y es esta segunda pregunta la que cae en el olvido frecuentemente, y de la
que quiero hablar hoy. Quien crea que con una excelente estrategia de marketing
y una buena planificación previa (ya sea a través de una agencia externa o
internamente) lo tiene todo “chupado” está muy, pero que muy equivocado. Si tu
producto o servicio no cumple unos requisitos mínimos de calidad,
no se diferencia del resto en absolutamente nada y no posee ventaja
competitiva aparente, ¿a dónde queremos llegar? La
estrategia del “vendemotos” o “vendehumos” suele acabar siempre
mal. Y es ésta la causa del miedo de muchos empresarios. Saben que tienen
un producto mediocre y que muy posiblemente reciban críticas en Internet (si es
que no las están recibiendo ya).
Un mal producto implica insatisfacción del cliente, fidelidad cero,
prescripción ninguna y lo que es peor, personas que hablan mal de nuestros
servicios y, en definitiva, de nuestra marca y empresa. Vivimos en unasociedad
hiperconectada basada cada día más en compartir, colaborar,
opinar y recomendar. Es evidente que no todos los clientes
insatisfechos realizarán críticas en la red. Algunos simplemente no volverán a
comprar y punto. Pero es mucho más probable que hablen los insatisfechos que
aquellos que han quedado contentos.
En mi opinión, podemos clasificar a los clientes que han consumido nuestro
producto en 4 grupos según el grado de satisfacción:
1.
Insatisfechos que criticarán y no
recomendarán en ningún caso nuestros servicios.
2.
Poco o nada satisfechos que seguramente no
repitan la compra, pero que no pondrán mucho empeño en criticarnos a
diestro y siniestro.
3.
Satisfechos, expectativas cumplidas. Han quedado
contentos con su elección y pueden o no repetir.Simplemente, han obtenido lo
que esperaban, nada más.
4.
Muy satisfechos. Les hemos sorprendido, hemos
superado con creces sus expectativas. Han captado un valor diferencial
en nuestra empresa. No dudarán en volver a usar nuestros
servicios si lo necesitan y recomendarlos siempre que puedan.
Todas las organizaciones deberían tener muy presente que su misión
es siempre superar las expectativas de los clientes y esto no se
consigue únicamente teniendo una buena estrategia de marketing, una página en
Facebook o un Blog. Es imprescindible trabajar también en nuestro
producto y en sus características, ymejorarlo siempre que nos sea
posible teniendo muy en cuenta las demandas de nuestro target.
Los ojos y las caras que ponen algunos directivos y profesionales
hablando de lanzarse a la red les delatan.¿No será que las
críticas que esperan recibir son justificadas? Gestionar una crisis de
críticas sin fundamento o de trolls que sólo buscan perjudicarnos es más fácil que
gestionar una crisis al recibir un aluvión de críticas porque nuestro producto
no es bueno. Pero esto último también tiene solución. Desarrollar un excelente
producto o servicio y trabajar en su mejora continua.
Queramos o no queramos la sociedad está en la red constantemente
conversando, opinando y compartiendo. Estemos o no presentes en estos
medios van a hablar de nuestros productos, del sector y seguramente de nuestra
empresa. ¿No resultará mucho más beneficioso estar, escuchar y poder
tomar medidas y actuar en consecuencia? Pero antes de plantearnos todo
ésto, hay que pensar en lo que ofrecemos. ¿Es bueno? ¿Es diferente?
¿Qué aporta al cliente? ¿Podemos mejorar algún aspecto? Si todo es
perfecto, no hay por qué tener miedo, así que adelante con las estrategias de
marketing y comunicación. Si no lo es, trabajemos nuestro producto. Internet
es, además, una fuente inagotable de ideas, opiniones y recomendaciones que nos
pueden ayudar a mejorar nuestra oferta.
Mejoremos la experiencia
del consumidor. Superemos sus expectativas. Escuchemos lo que desea, lo que
necesita y lo que pide; y ofrezcámoslo.