En años recientes la
posible relación entre el Trastorno de pánico (TP) y el Prolapso de la Valvula
Mitral (PVM) han sido objeto de estudio.
Se ha afirmado que los
estímulos que producen el TP activarían un circuito neuronal en el que
participarían las neuronas noradrenérgicas del locus coreuleus y las neuronas serotoninérgicas
del rafé dorsal. Es probable que los pacientes con trastornos por angustia
tengan mayor sensibilidad a los síntomas somáticos, con un mecanismo de retroalimentación
positivo que produce un estado de alerta cada vez mayor, hasta
desencadenar la crisis de
angustia. . Por la intensidad de los síntomas y sobre todo el temor a la
reaparición de otra crisis el estilo de vida de los pacientes se ve afectado de
forma importante, haciendo que la mitad o una tercera parte de los pacientes
con TP
presenten también
depresión mayor.
La intensidad de los
síntomas de un TP varía de un paciente a otro, por lo que
algunos estudios lo
relacionan con la herencia y algunos marcadores
genéticos específicos
encargados de transportar la serotonina, los cuales están afectados en
pacientes con TP. Un estudio en España investigó la relación entre tres
polimorfismos
serotoninérgicos (A-1438G
rs6311 del gen HTR2A, STIN2 VNTR y 5-HTTLPR del gen SLC6A4) y la gravedad de
los síntomas en los pacientes con TP, lo cuál a su vez, podría ser el factor de
riesgo que explica la asociación de los transportadores de serotonina y el
trastorno de pánico. Se
demostró que los portadores del gen HTR2A, ubicado en el cromosoma 13q14q-21 presentaban
un nivel de ansiedad mayor.
Estudios revelaron una
prevalencia de 8% a 35 % del PVM en pacientes con ataques de pánico. Se
evidenció que
el PVM podía tener un carácter reversible después de la remisión de 6 meses de
un ataque de pánico. Se han reportado PVM en pacientes con trastornos bipolares
y anorexia nervosa.
Estudios de la década de los 90 mencionaban
tres posibles hipótesis: una sugiere que el prolapso de la válvula mitral
provoca el TP, otra menciona que más bien es el TP el que
produce la PVM, y la tercera es que ambas
entidades expresan un defecto subyacente en común de una anormalidad del tejido
conectivo o de los mucopolisacáridos. Se ha reportado que pacientes con anorexia
nervosa, bulimia y TP tenían el doble de posibilidades de presentar PVM en el
ecocardiograma. Se recomienda que pacientes con
trastornos de pánico que tengan
historia de síncope o amaurosis fugaz se debe descartar un PVM.
Estudios recientes han demostrado que un
50 % de pacientes presentan una asociación entre el TP y el PVM. Esta relación
se produce principalmente en mujeres jóvenes, mediante un mecanismo fisiopatólogico
desconocido, por lo que se recomienda tratamiento exclusivo del trastorno del
pánico y el seguimiento ecocardiográfico cada 1 o 2
años en caso de presentar un PVM. El tratamiento médico para el PVM solo estará indicado en caso de insuficiencia mitral severa.