Por Sergio Daniel Picco Ortiz, sergiopicco@gmail.com
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icente Sarubbi Zaldívar, filósofo paraguayo, afirma que para la filosofía, hay verdad cuando existe un compromiso de caminar juntos hacia ella. Es tal vez, a partir de afirmaciones como éstas que surgen lideres jóvenes para caminar juntos, uniendo esfuerzo con alegría y esperanza. Cooperando desde sus realidades, desde sus tristezas y alegrías pero, sobre todo respetando la identidad de cada uno.
El significado central de cooperación es compromiso. Como personas que somos, nos relacionamos, cada vez que nos relacionamos somos más personas; es decir, cuando más nos encerramos en nosotros, en nuestras ideas o en nuestros prejuicios obtenemos como resultados menos compromiso. Sin embargo, cuando más nos relacionamos, más nos comprometemos y al comprometernos estamos co-operando en la circunstancia que se me presenta.
Sarubbi afirma que desde principios de siglo un cierto número de teorías han sucedido intentando dar cuenta del fenómeno de las organizaciones como realidades sociales complejas. Entre ellas podemos mencionar de la gestión científica, dela burocracia, de las relaciones humanas, de la decisión, de la contingencia y la de los sistemas. Teniendo en cuenta esta afirmación debemos dejar claro que la filosofía de la co-operación es una forma de vida. Una forma de vida que significa vivir valores que humanizan, que nos ayudan a ser más personas. Para ello, estas personas unidas por sus valores se organizan en cooperativas. No debemos perder nuestra identidad. Los líderes jóvenes estamos llamados a ser los custodios, ser los guardianes de esta forma de ser, en esta realidad social compleja.
El núcleo del desafío del siglo XXI es la alteración ecológica. A principios del mes de diciembre del año pasado la prensa había expresado que la Cumbre sobre medio ambiente en Copenhague fue un fracaso por el hecho de que no se pudo llegar a grandes acuerdos para frenar la contaminación sostenida por empresas capitalistas a nivel mundial; de que no había voluntad de frenar la producción de los países industrializados y que por ende, el problema del cambio climático sigue siendo un fenómeno.
Sin embargo, las cooperativas se rigen por siete principios delos cuales el último expresa: Compromiso con la comunidad. Aquí se fundamenta nuestra forma de vida, en el hecho de custodiar nuestra comunidad global; nuestra explotada y contaminada tierra, nuestra única comunidad. El compromiso de caminar juntos, como dice Sarubbi, nos une en éste principio que podemos llamarlo ecológico.
Nuestra forma de vida, desde su génesis, está simbolizada por dos arboles que crecen juntos e iluminados por la luz del sol. Un icono ecológico.
En conclusión: Vivir es verbo, es acción. Ser asociado de una cooperativa es vivir esta forma de vida y asumir los desafíos de nuestra comunidad, en este caso, ecológico. Para ello, debemos realizar alianzas de co-operación fundamentos en el Art. 7 de nuestra Constitución Nacional donde encontramos una herramienta jurídica para iniciar: toda persona tiene derecho a habitar un ambiente saludable y ecológicamente equilibrado. Además, nuestra comunidad local es nuestro municipio y en Art. 12, inciso: a, de la ley Nº 3966/10 se expresa una función: la preservación, conservación recomposición y mejoramiento de los recursos naturales significativos.
No será suficiente cooperar entre cooperativas sino, comprometerse y cooperar también con la municipalidad. Liderar, juntos, políticas de acción ciudadana pensando vivir felices en un ambiente sano, hoy y mañana.