ADMINISTRACION HOSPITALARIA: GESTION TECNOLOGICA EN SALUD (GTS) OBLIGATORIA EN CLINICAS Y HOSPITALES EN COLOMBIA
(Publicado originalmente en www.elhospital.com, edición de octubre/2011)
(http://www.elhospital.com/eh/secciones/EH/ES/MAIN/IN/ARTICULOS/doc_85039_HTML.html?idDocumento=85039)
Adapatado por: Ulahy Beltrán López
En Colombia, para garantizar la seguridad de los pacientes y
operadores que están en contacto con los dispositivos médicos (DM) y aumentar la calidad de la atención
en salud, el gobierno ha dictado normas que hacen necesarios y obligatorios los
procesos de gestión tecnológica; sin embargo, todavía hace falta conciencia,
compromiso y control por parte de los funcionarios que realizan la labor de
vigilancia sobre la implementación de los mismos y sobre las instituciones de
salud, a nivel nacional, departamentales y local.
Estas instituciones deben entre otras funciones, vigilar, controlar y verificar el proceso de mantenimiento de la dotación e infraestructura hospitalaria, basados en la Circular Externa 029/ 97, Circular Externa 049/2008 (Superintendencia Nacional de Salud) y los estándares del Sistema Único de Habilitación (Resolución número 1043 de 2006 del Ministerio de Protección Social (MPS), en especial en lo referente a las características y especificaciones técnicas y de calidad que los DM deben tener cada área de servicio. Dichas normas establecen a su vez la obligatoriedad de que cada institución de Salud planee y ejecute en cabeza del Gerente de la institución un Plan Anual de Mantenimiento (PAM), el cual debe ser ejecutado por personal capacitado para intervenir DM de baja (I), mediana (IIa) y alta complejidad (IIb y III), debidamente inscrito ante el Instituto Nacional de Medicamentos y Alimentos, Invima, y un Plan de Aseguramiento Metodológico (PAME), el cual incluye el programa de calibración de los DM de la institución que presta servicios de salud.
Además, el Decreto 4725 de
2005; completando este esquema
e inmersos en el tema de la seguridad del paciente y la calidad de la
prestación de los servicios en salud la Resolución 4816 de 2008 establecen el Programa de Tecnovigilancia Institucional (PTI) y el Programa Nacional
de Tecnovigilancia (PNT), cuyo
objetivo es el reconocimiento y mejora de cualquier evento o incidente
relacionado con un DM, y que en algunos casos ha llevado a la muerte de
pacientes; de ahí que y
cualquier persona que tenga conocimiento de un evento o incidente adverso
asociado con DM para uso en humanos, debe reportarlos ante el Invima, las
Secretarías Departamentales o las Distritales de Salud.
El PNT permite
tener un control de los DM posventa, vigilar de manera continua
su desempeño, e involucra desde el fabricante y/o distribuidor autorizado hasta
el usuario final de la tecnología. Junto con el PNT, el Decreto 4725 de 2005 establece
normas claras para los DM,
con especial cuidado en aquellos denominados de “tecnología controlada” y
“repotenciados”.
Esta norma dice que solo se deben repotenciar los DM de baja complejidad. A pesar de ello,
en el país se pueden encontrar equipos de alta complejidad repotenciados por
personal no capacitado ni idóneo. Estos DM puede
que funcionen, pero no se garantiza que cumplan con las características
especificadas por el fabricante, y ponen en peligro la vida de los pacientes.
Algunas veces se compran DM usados o repotenciados en otros
países, sin tener en cuenta que la vida útil del equipo está reducida, y que
podrán necesitar repuestos que ya no se consiguen y no se pueden reparar.
El Sistema Obligatorio de Garantías de Calidad del Sistema General
de Seguridad Social en Salud –SOGCS (Decreto 2302 de 2002)– Establece que la atención en
salud se debe caracterizar por la calidad íntegra, es decir, idoneidad y
competencia profesional, eficiencia y eficacia de los procesos, atención
humanizada, disponibilidad y eficiencia de los recursos, y finalmente
satisfacción de los usuarios, ademas en uno de sus apartes contempla los
principios de sensibilidad, oportunidad, seguridad y racionalidad, con el
objetivo de aumentar los beneficios de los usuarios a costos racionales y bajo
riego. Dentro de la oportunidad se describe que las personas deben poder
conseguir una cita médica para hacerse una prueba o un examen sin tener que
esperar semanas o meses, como sucede habitualmente en los tiempos muertos,
cuando se daña el equipo mèdico.
En este contexto, los procesos de evaluación de la tecnología,
para la reposición, adquisición o dada de baja de DM, se deben llevar a cabo de acuerdo con las
necesidades reales de la tecnología de cada una de las instituciones, a través
de la determinación no solo de la calidad del DM, sino también en la población que cubre, la morbilidad para la cual fue diseñado, las
condiciones técnicas de funcionamiento e instalación, y la capacidad económica
real de la institución. No obstante, hay centros con DM obsoletos,
o insuficientes para la cantidad y calidad de los servicios que prestan, y
otros con unos muy avanzados para su nivel de complejidad y la población que
atiende, por lo que son subutilizados.
La norma también dice que el cliente es el responsable del 50% de
la administración en la tenencia del DM,
mientras este se encuentre en garantía (servicio post venta) , sin embargo la
mayoría de las veces el cliente hace caso omiso de las recomendaciones del
fabricante para la instalación y el funcionamiento, a tal grado que el DM
adquirido ni siquiera cabe por la puerta del lugar donde se va a instalar, y
mientras se hacen las adecuaciones correspondientes y estas están listas, se
han perdido varios meses de garantía y de soporte técnico, al igual que el
dinero que debería ingresar a la institución por la prestación de los servicios
que esperaba brindar. Adicional a esto, cerca del 90% de los mantenimientos
correctivos que presentan los DM se deben a causa de la mala operación
y manipulación de estos, y casi el 50% de los llamados de emergencia se conocen
como “falsos llamados”, por desconocimiento básico del funcionamiento del
equipo; por ejemplo, se presentan llamados donde el personal asistencia indica
“el equipo no funciona”, y la causa real de que no funcione es que el personal
o no lo sabe prender o no lo ha conectado a la red eléctrica.
Para concluir, la normatividad puede tener un impacto positivo en
la prestación de los servicios de salud, siempre y cuando los entes reguladores
sean más exigentes en su cumplimiento y todos y cada uno de los actores
involucrados en los procesos se concienticen de la importancia que estos tienen
en la salud en Colombia.
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