En
Mitología, Proteo era el rey de
Faros, una pequeña isla junto al Nilo. Se le conoce también como el “dios
griego del Mar”. Proteo era muy
sabio, sabía todas las respuestas y tenía poderes oraculares pudiendo predecir
el futuro, pero no deseaba compartir su sabiduría con nadie; se negaba a
responder preguntas pero también estaba obligado a decir la verdad en caso de
ser atrapado y preguntado.
Para evitar
que las gentes lo molestaran con sus continuas preguntas cambiaba su aspecto para no ser reconocido,
tenía un asombroso poder para cambiar de forma a voluntad.
Hay varias asociaciones
con el nombre Proteo. Por un lado se explica esta asociación con la palabra
“proteico” de proteína, por su facilidad
por el cambio y flexibilidad. Por otro, su nombre sugiere su antigüedad, Proteo
en griego significa “Primero”.
Pero también
ha dado nombre a un síndrome que consiste en un crecimiento anormal y
desarrollo excesivo en piel, huesos, músculos, tejido adiposo, vasos sanguíneos
y linfáticos.
Se trata de
una enfermedad congénita que produce enormes tumores que terminan deformando el
cuerpo de una persona hasta no ser reconocido; de ahí su nombre y la asociación
con el dios del Mar, Proteo, el sabio que cambiaba su aspecto.
El cine ha
sacado provecho de este síndrome estrenando hace más de 30 años la película
llamada “El hombre elefante”, en la que se presentaba el caso verídico de Joseph Merrick, quién fue diagnosticado
de Síndrome de Proteus.
Esta
película, dirigida por David Lynch, se estrenó en 1980, un año
después de ser identificado dicho síndrome por el Dr. Michael Cohen. Hay alrededor de 200 casos diagnosticados en todo
el mundo.
Es una
enfermedad progresiva, los niños nacen siendo normales en la mayoría de los
casos pero muy pronto se observan los cambios que producen en el tamaño y
desarrollo excesivo de piernas, brazos, tronco y cabeza (“Elefantismo”).
Ese exceso
puede aparecer en solo una pierna o en el tronco y un brazo, o en cabeza y
piernas. Existe un caso de una mujer, Mandy
Sellars, diagnosticada en el año 2006 de Síndrome de Proteo; cada pierna le pesaba 70 kilos. Según los
médicos la única solución para mejorar su vida era la amputación.
Merrich no tenía afectado el brazo izquierdo
ni los genitales pero murió por el excesivo peso de su cabeza cuyo cuello no
puedo soportar y terminó fracturado.
Al crecer y
desarrollarse los niños, van formando
tumores y un desproporcionado crecimiento en las extremidades y cabeza, así como un color grisáceo en la piel. Es
fácil producirse trombosis y tromboembolismo pulmonar. Los afectados tienen un alto riesgo de muerte
prematura.
Se desconoce
su origen, según algunos investigadores puede tratarse de una mutación de un
gen letal dominante, el fenotipo de estos pacientes cambia con la edad; otros
hablan de la pérdida del nucleótido del gen; aunque otros investigadores lo explican por la
recombinación en el embrión de tres tipos diferentes de células siendo una de
ellas de “crecimiento excesivo”.
El 20% de
estos pacientes diagnosticados presentan algún tipo de retraso mental y un alto
riesgo de desarrollar cualquier tipo de Neoplasia.
No hay
curación posible; hasta el momento, es imposible realizar diagnóstico prenatal
aunque la Radiología puede ayudar en el diagnóstico a muchos pacientes
aquejados de signos similares.