LOS NIÑOS Y SUS DERECHOS.
Cecy Valerio
“El futuro de los niños es siempre hoy.
Mañana será tarde”. Gabriela Mistral
Los derechos de los infantes, consagrados
en la Convención sobre los Derechos de los Niños aprobada por la ONU el 20 de
noviembre de 1989, distan mucho de ser una realidad hoy en día. La
llamada edad de la inocencia, la más hermosa de la vida, se ve amenazada por la
falta de respeto a los derechos humanos, mismos que son fundamentales
para tener una vida digna.
El conocimiento, el respeto y el
cumplimiento de los derechos humanos, entre éstos los derechos de los niños, es
un paso importante para lograr la paz y la armonía en la sociedad. Recordarlos
una y otra vez, vigilar su cumplimento, denunciar actos en contra de los
mismos, es un deber de todos. Si bien los gobiernos tienen la obligación de
velar por el cumplimiento de estos principios, los adultos somos todos sujetos
de responsabilidad.
El derecho a la vida, a la educación, la
salud, la igualdad y el trato digno, a ser amados y respetados por sus padres y
por la sociedad, a ser protegidos ante cualquier forma de maltrato, abuso o
explotación, son algunos de los ejes principales de los 54 artículos que
declara la Convención. Los niños tienen derecho a contar con los medios para
desarrollar su potencial humano, a tener un desarrollo pleno y a la igualdad de
oportunidades civiles, culturales y económicas.
Por ser considerados un grupo vulnerable
debido a su edad y al desarrollo físico, mental y emocional en el que se
encuentran, los niños requieren un cuidado y protección especial. Según los
organismos de derechos internacionales como la ONU y la UNICEF, son niños todas
aquellas personas menores de 18 años, por lo tanto, se contemplan en estos
derechos también a los adolescentes.
Sin embargo, estos derechos aún no son una
realidad para millones de niños en el mundo, quienes sufren de hambre y
enfermedades, padecen las consecuencias del cambio climático, como los
desastres naturales, la contaminación, falta de agua potable y alimentos, son
objeto de abuso laboral y sexual, son reclutados para la guerra o por grupos
criminales y no cuentan con oportunidades equitativas para su desarrollo físico,
moral, intelectual y espiritual.
En nuestro país, donde el 46 por
ciento de la población vive en condiciones de pobreza, obviamente que los niños
son los más afectados. Pequeños discriminados por su condición de indígenas,
niños de la calle pidiendo el sustento diario, alumnos que no tienen una
escuela digna, jóvenes que tienen que dejar sus estudios para ingresar
prematuramente a la edad productiva, infantes expuestos al maltrato familiar y
social.
La familia es considerada como el grupo
fundamental de la sociedad y el medio natural para el crecimiento y bienestar
de los niños. Es ahí, en el seno familiar, donde el niño debe encontrar los
elementos para su desarrollo pleno y armonioso en un ambiente de comprensión,
felicidad y amor.
Que este 20 de noviembre, Día
Internacional de los Derechos del Niños, gobiernos y población en general,
tomemos conciencia sobre la importancia de este sector de la humanidad,
el más bello, que son los niños, y de los derechos que deben
protegerlos para que sus pequeñas vidas están llenas de sonrisas, alegría,
aprendizajes, capacidad de asombro, salud, seguridad social, amor y comprensión
y de esa manera, cimentar sus futuros y el futuro de la humanidad.