BIEN SER...BIEN ESTAR.
Ciudadanía | 18/11/2011

LOS NIÑOS Y SUS DERECHOS.

Cecy Valerio

 

“El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde”. Gabriela Mistral

 

Los derechos de los infantes, consagrados en la Convención sobre los Derechos de los Niños aprobada por la ONU el 20 de noviembre de 1989, distan mucho de ser una realidad hoy en día.  La llamada edad de la inocencia, la más hermosa de la vida, se ve amenazada por la falta de respeto a  los derechos humanos, mismos que son fundamentales para tener una vida digna.

El conocimiento, el respeto y el cumplimiento de los derechos humanos, entre éstos los derechos de los niños, es un paso importante para lograr la paz y la armonía en la sociedad. Recordarlos una y otra vez, vigilar su cumplimento, denunciar actos en contra de los mismos, es un deber de todos. Si bien los gobiernos tienen la obligación de velar por el cumplimiento de estos principios, los adultos somos todos sujetos de responsabilidad.

El derecho a la vida, a la educación, la salud, la igualdad y el trato digno, a ser amados y respetados por sus padres y por la sociedad, a ser protegidos ante cualquier forma de maltrato, abuso o explotación, son algunos de los ejes principales de los 54 artículos que declara la Convención. Los niños tienen derecho a contar con los medios para desarrollar su potencial humano, a tener un desarrollo pleno y a la igualdad de oportunidades civiles, culturales y económicas.

Por ser considerados un grupo vulnerable debido a su edad y al desarrollo físico, mental y emocional en el que se encuentran, los niños requieren un cuidado y protección especial. Según los organismos de derechos internacionales como la ONU y la UNICEF, son niños todas aquellas personas menores de 18 años, por lo tanto, se contemplan en estos derechos también a los adolescentes.

Sin embargo, estos derechos aún no son una realidad para millones de niños en el mundo, quienes sufren de hambre y enfermedades, padecen las  consecuencias del cambio climático, como los desastres naturales, la contaminación, falta de agua potable y alimentos, son objeto de abuso laboral y sexual, son reclutados para la guerra o por grupos criminales y no cuentan con oportunidades equitativas para su desarrollo físico, moral, intelectual y espiritual.

 En nuestro país, donde el 46 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza, obviamente que los niños son los más afectados. Pequeños discriminados por su condición de indígenas, niños de la calle pidiendo el sustento diario, alumnos que no tienen una escuela digna, jóvenes que tienen que dejar sus estudios para ingresar prematuramente a la edad productiva, infantes expuestos al maltrato familiar y social.

La familia es considerada como el grupo fundamental de la sociedad y el medio natural para el crecimiento y bienestar de los niños. Es ahí, en el seno familiar, donde el niño debe encontrar los elementos para su desarrollo pleno y armonioso en un ambiente de comprensión, felicidad y amor.

Que este 20 de noviembre, Día Internacional de los Derechos del Niños, gobiernos y población en general, tomemos conciencia sobre la importancia de este sector de la humanidad, el  más bello, que son los niños,  y de los derechos que deben protegerlos para que sus pequeñas vidas están llenas de sonrisas, alegría, aprendizajes, capacidad de asombro, salud, seguridad social, amor y comprensión y de esa manera, cimentar sus futuros y el futuro de la humanidad.

Comentarios

Esta columna aún no tiene comentarios.
BUSCAR
volver a vista clásica