América Latina republicana
Política Internacional | 17/11/2011
Comentarios
3 - Sergio Rozas O - 20/11/2011 17:52
Buen tema plantea don Sebastián, la República y lo republicano. Tengo una razonable duda respecto de cuál es nuestra "hermana nación del norte" ¿EEUU, México o Canadá? No voy a aventurar juicios pero creo que una de ellas nunca ha sido nuestra "hermana". Y claro, el menor de los males y el mejor de los bienes dimana de la República, de lo que conceptualmente involucra. Sueño de todo ciudadano que crea que la libertad puede ser algo más que una estatua frente a las variables aguas que nos señalan con toda claridad lo efímero del presente. No sé si nuestro país está en el contexto de lo que es una República, si vamos hacia allá o si venimos de ella. Me quedo con la expresión de "repúblicas nominales".
Cuando tenemos leyes que permiten sistemas, como el binominal, que distorsionan la voluntad popular y otras que facultan para designar a dedo los diputados y senadores; cuando las regiones están sujetas al arbitrio del gobierno central; cuando los plebiscitos son vistos como un atentado al "orden establecido"; cuando se homenajea a un sepulturero de la libertad; cuando tenemos reservaciones indígenas en nuestros suelos (como una de nuestras probables hermanas); cuando el clamor popular por una educación digna y de calidad se ahoga entre las cuatro paredes de los intereses creados; cuando están hipotecadas las pensiones de los ciudadanos; cuando las prestaciones de salud se transforman en un escandaloso negocio; cuando cuatro mil y tantas familias rigen los destinos de más menos 3.500.000 familias de nuestra “República”, no puedo menos que preguntarme si en algo me he perdido que no logro encontrar en mi patria las bondades de la vida republicana. Concuerdo sí en que la República debiera ser el deseo de todo ciudadano, obviamente la República que alguien soñó en los albores de la cultura occidental.
Cuando tenemos leyes que permiten sistemas, como el binominal, que distorsionan la voluntad popular y otras que facultan para designar a dedo los diputados y senadores; cuando las regiones están sujetas al arbitrio del gobierno central; cuando los plebiscitos son vistos como un atentado al "orden establecido"; cuando se homenajea a un sepulturero de la libertad; cuando tenemos reservaciones indígenas en nuestros suelos (como una de nuestras probables hermanas); cuando el clamor popular por una educación digna y de calidad se ahoga entre las cuatro paredes de los intereses creados; cuando están hipotecadas las pensiones de los ciudadanos; cuando las prestaciones de salud se transforman en un escandaloso negocio; cuando cuatro mil y tantas familias rigen los destinos de más menos 3.500.000 familias de nuestra “República”, no puedo menos que preguntarme si en algo me he perdido que no logro encontrar en mi patria las bondades de la vida republicana. Concuerdo sí en que la República debiera ser el deseo de todo ciudadano, obviamente la República que alguien soñó en los albores de la cultura occidental.
2 - Carlos Cárdenas Olivares - 19/11/2011 22:32
La República tiene por base al ciudadano, y éste no puede ser tal si no es educado en materias cívicas. En Chile, hace pocos días atrás, la derecha política negaba su voto para llevar a cabo una adecuada educación cívica. A este grupo de poderosos no les interesa un pueblo ciudadano conocedor de sus derechos y deberes. Toda república tiene por base la democracia, por lejos el mejor gobierno ciudadano inventado a la fecha. Cuando esto no se entiende, ha lugar a todo tipo de totalitarismos y dictaduras que sólo llevan a la disminución y atropello de la dignidad humana. Con todos sus bemoles, la democracia constituye las repúblicas como tales y hacen posible un orden sociopolítico que no deviene de lo Alto, sino de los hombres de carne y hueso que se saben mortales y que desean realizar lo mejor de sus posibilidades en este mundo, conviviendo lo más armonicamente con los otros ciudadanos.
1 - Eduardo Gallardón - 18/11/2011 19:49
Que oportuno hablar de “republicas” estos días, cuando no por los continuos y globales movimientos sociales se ha empezado a tambalear los principios de este modelo de orden ciudadano, sino que ha sido por la presión de los mercados que han obligado a la emblemática Italia a delegar el poder estatal –anulando de paso el principio de representatividad- en un grupo de técnocratas.
Dicho esto, Europa pierde día a día su valor como referencia de una verdadera república.
Dicho esto, Europa pierde día a día su valor como referencia de una verdadera república.