La
pregunta por el reconocimiento de las víctimas y las familias afectadas que se
presentan en los casos de violaciones de derechos humanos, buscan garantizar la
no repetición de los hechos violentos; también, evaluar el impacto de la
reparación y los factores que intervienen en él: organizaciones de
derechos humanos, Estados, órganos del sistema, entre otros; finalmente,
identificar tendencias y debates teóricos para la realización de escenarios
posconflictos que proporcionen el fortalecimiento institucional del
Estado, la participación de las víctimas y la reconstrucción del tejido social.
La descripción de algunos elementos del
proceso de las víctimas y del litigio cuando llegan al sistema interamericano,
permiten evaluar de forma específica, en los diferentes casos, las diversas
consecuencias que se presentan en las violaciones de derechos humanos.
Beristain, por ejemplo, señala que el impacto psicosocial en las víctimas y las
familias afectadas, puede ser visto como una particular herida psicológica; sin
embargo, este se produce en un contexto y moviliza significados que también son
sociales, “por ello hablamos más bien de trauma psicosocial”; Puesto que el
impacto reactualiza la injusticia, la víctima, reactiva en determinadas
circunstancias, recuerdos o memorias traumáticas, esto es, los sentimientos de
pérdida y duelo congelados en el pasado. Esto cuestiona el sentido habitual de
la vida y en efectos menos visibles, pero más profundos, el que incide en las
creencias y formas de ver el mundo, en la relación con los otros, o en la
confianza en sí mismo. Los duelos suponen, en general, un proceso de enfrentar
el dolor, la culpa, aceptar la pérdida de seres queridos, desestructuración
comunitaria, reconstruir sus vidas en un contexto negativo y precario, poder
expresarse, depender del grado del apoyo social, pero también de la verdad y la
justicia. Involucra, de modo, impactos por pérdidas múltiples:
masacres, torturas, violaciones sexuales que generan exilio y desplazamiento
forzado que en consecuencia es fuente de nuevas violaciones, pérdida de
referentes culturales, de la relación con la tierra, cambios en la propia
identidad que, sin más, formaran grandes dificultades para su reintegración
social.
La importancia de la verdad, la
justicia y la reparación, según las expectativas y demandas de las víctimas,
son la formulación jurídica de las garantías de no repetición. Esto tiene que
ver con el deseo de prevención y de la materialización de la esperanza de que
esos hechos nunca más se vuelvan a producirse. Asimismo, tiene que ver con a)
las expectativas de reparación económica – ligadas, a las posibilidades de
mejorar la vida y enfrentar las consecuencias de los hechos, reconocimiento de
la responsabilidad del Estado, reclamación de sus pérdidas –; b) de las que
están en función de la violación – búsqueda, identificación y devolución de restos,
obligar al Estado a informar sobre su destino; c) de las que pueden cambiar a
lo largo del proceso, según los logros - manejo de las expectativas por
los representantes, la claridad sobre el sistema o las posibilidades de lograr
acuerdos o sentencias. Así, el diálogo sobre expectativas y posibilidades
orientado a la reparación tiene que ver con el proceso de las víctimas y el
litigio.
Al igual que la verdad, la expectativa
de justicia es muy frecuente en las víctimas y su contenido o alcance está sujeto
a variaciones. “Para algunas víctimas radica en ver reconocidos los derechos
que fueron conculcados; para otras, en el esclarecimiento judicial de los
hechos; para la mayoría, en la persecución judicial de los perpetradores en el
propio país, como consecuencia de la intervención del sistema a través de
acuerdos o sentencias” En esta misma idea, la búsqueda de la justicia tiene un
costo, en contextos de impunidad, que las víctimas y familiares conocen bien.
Así, según Beristain hay tres factores que modulan la expectativa de justicia:
a) el miedo a las reacciones de los victimarios, lo que puede llevar a seguir
con la demanda o no; b) el costo emocional de esta búsqueda para las víctimas,
cuando deben invertir mucho tiempo en el seguimiento de los casos; c) la
ausencia de expectativas positivas sobre los resultados de la investigación.
“El paso del tiempo, la necesidad de un cierre psicológico, o el cumplimiento
de algunas partes de la sentencia, como la reparación económica, hacen que la
expectativa incierta de lograr justicia incida en el seguimiento del
caso”
La pregunta por el reconocimiento de las víctimas se debe más que a la
necesidad de establecer hechos, a la necesidad que tenemos de saber quiénes
somos